Entrevista | Javier Licandro: "La muestra de Bennu tiene materiales que no habrían sobrevivido al llegar a la atmósfera"

Javier Licandro, coordinador de Investigación del IAC
Javier Licandro, coordinador de Investigación del IAC

El pasado martes la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA logró tocar con su brazo robótico el asteroide Bennu para poder recolectar polvo y guijarros de su superficie y traerlos a la Tierra en 2023. Este nuevo éxito de la agencia espacial estadounidense no solo lo es por tocar un asteroide por primera vez, sino también por ofrecer a los expertos nuevas pistas sobre el origen de la vida en la Tierra

Javier Licandro, coordinador de investigación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) forma parte del equipo científico de OSIRIS-REx y asistió junto a sus compañeros, de manera telemática, a la reunión en directo de la maniobra. Licandro ha sido parte del equipo desde el 2011, cuando se comenzó a gestar la misión.

¿Cuál ha sido la aportación del Instituto de Astrofísica de Canarias a la misión de la nave OSIRIS-REx? El instituto trabaja en las imágenes de las cámaras de la nave. Nosotros llevamos la interpretación de las imágenes en color que toma la nave con las cámara llamada SamCam pero también colaboramos con la interpretación de las imágenes de las otras cámaras, llamadas OCAMS, y en su calibración. En resumen, colaboramos en la calibración de las imágenes y en la elaboración de todos los mapas del asteroide.

Javier Licandro

Javier licandro

  • Investigador astrofísico
Javier Licandro es el coordinador del área de investigación del Instituto de Astrofísica de Canarias. Es investigador de pequeños cuerpos del Sistema Solar y actualmente participa en la misión Osiris-REx de la NASA en busca de pistas sobre el origen de la vida.

¿Cuál es el objetivo principal de la misión OSIRIS? Tomar muestras y traerlas a tierra de un asteroide del tipo primitivo, como en la misión del asteroide Ryugu, de la sonda japonesa. ¿Por qué este tipo de asteroides? Porque están compuestos del material más primitivo que podemos encontrar en los asteroides. 

¿Qué características poseen los asteroides tipo Bennu que los hacen idóneos para esta misión y su estudio? Los asteroides se han formado en las primeras etapas del Sistema Solar, se han hecho cada vez cuerpos mayores a partir de acumular pequeños granos de polvo y luego piedras mayores. La mayor parte de ellos terminaron formando parte de los planetas, por ello nosotros solemos decir que los asteroides son los 'clavos' que sobrevivieron a la formación de estos. 

Cuando el material se va acumulando en un volumen muy grande, la propia gravedad ejerce una presión sobre los materiales que están allí y los van transformando. El material se aprieta, se funde y muchas de sus propiedades se pierden, sin embargo, estos asteroides no han tenido la presión suficiente como para que el material se transformara demasiado. Están prácticamente como era el material cuando el Sol se estaba formando, en las primeras etapas. 

Entonces, ¿este material es una ventana al pasado del Sistema Solar? El traer este material nos permite estudiar material muy primitivo. Sabemos el interés de estos asteroides por trozos de ellos que han caído a la Tierra llamados condritas carbonáceas, que son meteoritos que contienen abundante cantidad de agua de los minerales y de moléculas orgánicas complejas, incluso se han encontrado varias decenas de aminoácidos diferentes. Cuando estos trozos de asteroides chocan contra la Tierra atraviesan primero la atmósfera y ahí se pierde el 95% de su composición, prácticamente se desarma. Ahora mismo lo que hemos logrado fue recoger la muestra de un material que no hubiera sobrevivido a la entrada en atmósfera, entonces, si ya nos hemos encontrado cosas extremadamente interesantes en los meteoritos de estos asteroides, esperamos encontrar cosas aún más interesantes en un material que de otra manera no llegaría a la Tierra.

Por lo tanto, ¿ya es seguro que ha sido un éxito la recogida de muestras? Las imágenes de la toma de prueba muestran que el recolector toca perfectamente la superficie, y que, además, profundiza un par de centímetros, sopla el nitrógeno que llevaba y levanta mucho polvo. Necesariamente mucho de ese polvo tuvo que haber entrado en el contenedor, ya que este tiene un funcionamiento muy sencillo: cuando hay presión abre una tapa que permite entrar al material, y una vez que esa presión del soplido de nitrógeno para, se cierra. No hay ningún mecanismo extraño. [La NASA ya ha confirmado que las muestras recogidas son "más que suficientes", y que ha logrado almacenarlas con éxito tras un fallo que puso en peligro la misión].

El lanzamiento se produjo en septiembre de 2016, llegó a Bennu en 2018, tras la recogida de muestras, ¿cuál es la siguiente fase de la misión? Ahora mismo vamos a ver la cantidad exacta que se ha recogido. Con 60 gramos o más, no se va a volver a intentar repetir la maniobra. De todos modos, vamos a seguir estudiando a Bennu unos meses más. En 2021 comenzará la maniobra de retorno y la nave vuelve a la Tierra en 2023 y suelta la cápsula sellada y al vacío en paracaídas en el desierto de Utah donde estará esperando el equipo.

La recogida de muestras en Bennu ha resultado difícil por la cantidad de cráteres y rocas que tiene, ¿ha habido algún problema en la maniobra llamada 'Touch and Go' que ha tenido que realizar? Sí, la maniobra ha sido extremadamente peligrosa y lo fue más de lo que lo pensábamos antes de llegar al asteroide. La idea que se tenía de este tipo de objetos era que estaban cubiertos de polvo fino, sin embargo, nos hemos encontrado todo lo contrario, están cubiertos de piedras sobre piedras. Corres mucho riesgo, primero porque es un sistema seguro para recoger en la arena de la playa por así decirlo y segundo porque corres riesgo de romper el sistema con extremada facilidad. Acertar a 300 millones de kilómetros como se acertó, en el sitio planificado, con apenas un metro donde se planificó aterrizar es un hito increíble que se consiguió con mucho trabajo de reconocimiento de la región por parte del equipo. La verdad es que nosotros originalmente lo diseñamos para acertar en un círculo de 50 metros de diámetro, y no encontramos un solo lugar de ese tamaño que no estuviera lleno de piedras. En este caso, el que finalmente se eligió tenía 16 metros de diámetro, la maniobra era en un área mucho menor de la planificada, sin embargo se pudo ajustar la programación de manera perfecta.

Imagen sobre el asteroide Bennu
Imagen sobre el asteroide Bennu
NASA

Al tratarse de un asteroide tan antiguo que no ha sufrido prácticamente cambios en su superficie durante millones de años, ¿cómo podría ayudar su investigación en el estudio del origen de la vida en la Tierra? Bueno nos va dar información en cuanto al tipo de orgánicos complejos que podemos encontrarnos en este tipo de objetos. Por otro lado, nos puede permitir saber cuánta agua debieron de tener cuando la Tierra se formó ya que hay un consenso de que la mayor parte de agua de nuestro planeta procede de los impactos de estos asteroides y cometas puesto que nuestro planeta era un lugar extremadamente seco y además, la superficie estaba a muy alta temperatura y no había manera de que hubiera agua física en su superficie. Queremos ver que más contienen estos asteroides que pueden haber dado el material imprescindible para que nuestro planeta desarrollara la realidad de vida que tiene a día de hoy.

Indudablemente puede resolver dudas a nivel del origen de la vida, pero por otra parte, ¿estos asteroides pueden resultar un peligro para la vida en la Tierra? Es uno de los asteroides potencialmente peligrosos, del tipo que puede colisionar con la Tierra y provocar un desastre de proporciones globales, por lo que estudiar estructuralmente como son nos va a permitir estrategias para poder desviarlos en un futuro.

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