Dóciles, juguetones y muy movidos: todo lo que necesitas saber sobre los jerbos como animales de compañía 

Un jerbo muy entretenido.
Un jerbo muy entretenido.
PIXABAY

En los años 50 los jerbos se utilizaban frecuentemente en pruebas de laboratorio. Curiosamente, muchos investigadores, atraídos por su gran inteligencia y carácter dócil, comenzaron a adoptarlos como mascota. Más de medio siglo después este roedor se ha hecho un hueco en numerosos hogares gracias a una simpatía y buen talante a los que es fácil caer rendido.

Pertenecen a la familia de los miomorfos, en la que también se incluyen los hámster, las ratas, los ratones o los topillos; y se conocen nueve variedades distintas repartidas en la zona septentrional de África y Asia, aunque la más común entre los domésticos es el jerbo de Egipto.

¿Cómo es el jerbo?

Se trata de un animal con una gran capacidad de adaptación. De hecho, se le conoce también con el sobrenombre de jerbo del desierto o rata del desierto por resistencia en este tipo de entornos de donde son originarios. Pueden alcanzar los 10 o 12 centímetros de largo y su cola puede sumar otros 10 centímetros extras. Su pelo suele ser marrón o grisáceo, sus ojos grandes le permiten tener una mejor visión nocturna y cuenta también con unas grandes orejas que agudizan su sentido del oído.

Otra de sus grandes peculiaridades que nos permite diferenciarlo de un ratón son sus patas traseras - similares a las del canguro pero en versión mini- que les ayudan desplazarse saltando y escapar de sus depredadores. Gracias a ellas, es capaz de dar saltos de más de medio metro de altura, ponerse de pie y trepar. Por supuesto, el jerbo es un animal muy movido. En su hábitat natural le encanta excavar y construir túneles que le sirven de madriguera.

A pesar de su resistencia, el jerbo no es un animal con una gran esperanza de vida: bien cuidado puede alcanzar, a lo sumo, los cinco años.

Unos seres delicados

Aunque el jerbo puede definirse como un animal dócil y juguetón hay que tener mucho cuidado de no estresarle ni asustarle ya que si se siente acorralado puede responder con mordiscos. Hay que tratarle con cuidado y si en la casa viven niños pequeños explicarles que deben cogerlo con cuidado ni elevar el tono de voz por su extrema sensibilidad a cualquier sonido. Además, mucho ojo con su cola. Si le sujetamos por ésta podría desprenderse de ella como mecanismo de defensa para evitar ser atrapado (y no le vuelve a crecer).

Por otro lado, a los jerbos les gusta vivir en grupo por lo que siempre que sea posible se recomienda adoptar, al menos, una pareja del mismo sexo para que se hagan compañía y no manifiesten estrés ni problemas de conducta.

Les encanta asearse

Los jerbos son animales muy limpios, que se acicalan a sí mismos frotándose con arena y también entre ellos cuando están en grupo. Además no desprenden olor y están acostumbrados a hacer sus necesidades en un lugar apartado del lugar en el que comen o descansan.

¿Cómo hay que alimentarlo?

El jerbo no ingiere grandes cantidades de comida. Si optamos por uno como animal doméstico requiere que le proporcionemos una dieta equilibrada. Lo ideal es darle un pienso específico para este tipo de roedor y complementarlo con heno (que le dará un aporte extra de fibra) y pequeñas cantidades de frutas y verduras. También necesita un recipiente con agua limpia que debe renovarse diariamente.

Un espacio para jugar y corretear

Aunque sea un animal pequeño no hay que olvidar que es movido por naturaleza por lo que su jaula debería tener, al menos, un metro de largo por uno de ancho. Además, se recomiendan las que tienen varios pisos y cuentan con elementos para jugar, trepar, esconderse... El objetivo final será proporcionarle un espacio donde hacer ejercicio y estar entretenido. Antes de comprar este habitáculo hay que asegurarse de que los barrotes sean lo suficientemente estrechos y evitar materiales como el plástico que podrían roer fácilmente. Elegir un sustrato para la base de maíz o papel prensado que le permitirá satisfacer su instinto natural por excavar. La limpieza periódica de esta jaula resulta fundamental así como mantener la temperatura ambiente entre 18 y 28 grados.

Ante la duda, al veterinario

Ante cualquier problema de salud de nuestro jerbo, debemos llevarlo lo antes posible a un veterinario especializado en animales exóticos. Es importante responder de una forma rápida ya que cuando este animal enferma, cualquier cosa que le produzca estrés le hará empeorar enseguida.

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