Susanna Griso: "Pablo Iglesias busca tensionar, pero ahora ya no es un tertuliano, ahora es el poder"

Susanna Griso, en el plató de 'Espejo Público'.
Susanna Griso, en el plató de 'Espejo Público'.
Jorge Paris

A nadie le gusta dar malas noticias y a veces, hacer información es dar malas noticias. Quizá demasiado a menudo en los últimos meses. Pero aún en los peores momentos se puede ser últil, buscar los porqués, las explicaciones, ponerle cara y voz a los sucesos.

Eso hace cada mañana Susanna Griso en Espejo Público (Antena 3) un magacín que hace balance de temporada (pero sigue en emisión) con un un 15,2% de cuota de pantalla y 456.000 espectadores y con la emisión más vista de su historia, el 17/03, con 907.000 espectadores (18,9%).

¿Cómo valora esta temporada de Espejo Público? Durísima. Hemos vivido situaciones que nos han sobrepasado a todos: un 11-M diario en el pico de la pandemia. Era tan desgarrador que hubo muchos días en los que me costaba terminar el programa. Apenas dormía. Y todos sabíamos que tras la crisis sanitaria llegaría la crisis económica. Ahora se solapan las dos. Me temo que no ha hecho más que empezar.

El del coronavirus habrá sido el tema más duro de este año, ¿no? Lo ha sido y lo será. Todo lo condiciona: los temas, la organización del trabajo y hasta los directos. Nos hemos acostumbrado a vivir al día porque es casi imposible planificar.

Emocionarse en directo, ¿es lícito o se debe evitar mostrar los sentimientos en pantalla? Como procedo de informativos, siempre me ha dado mucho pudor llorar en pantalla, pero me rompo muchas veces. Últimamente tengo la sensibilidad a flor de piel, me temo que nos pasa a todos.

Ha tenido muy buenos meses en lo tocante a las audiencias, ¿no? Hemos tenido un récord histórico pero no nos engañemos, el consumo televisivo se ha disparado porque jamás había habido tanta gente en casa: teletrabajando, afectada por los ERTES y estudiando.

Tras 14 años la clave está en seguir siendo ese "espejo" de la sociedad? ¿Estar pegado a los temas de la calle? Esa es nuestra vocación: ser espejo de lo que pase. Esta temporada he entrevistado a epidemiólogos, virólogos, intensivistas, neumólogos, enfermeros, científicos...porque su opinión era la que importaba. No creo en los todólogos.

Han dado protagonismo a quienes no solían tenerlo... Lo único bueno de esta crisis es que hemos redimensionado el valor de la medicina y la ciencia, pero también la importancia del sector primario: reponedores, cajeras, transportistas, ganaderos, agricultores... Espero que, más allá de los aplausos, seamos generosos con todos ellos.

¿Cuál es la clave para presentar un programa así? La humildad. Cada día aprendo mucho. Me levanto a las cuatro y media de la mañana para leerme toda la prensa, es imprescindible antes de la primera reunión de escaleta. Y luego, aunque suene a tópico, debo decir que tengo un equipo maravilloso, esa es la clave. Me siento tremendamente orgullosa de su capacidad de trabajo y su adaptación a las situaciones más difíciles. Si la gente supiera con la precariedad que hemos trabajado en los peores momentos de la pandemia se asombrarían.

Lleva muchos años muchas horas en directo cada día, ¿aún hay nervios? Sí, siempre voy acelerada, pero no sé trabajar de otra manera. Me apasiona la tensión del directo, la improvisación... es casi como un vicio.

¿Tiene trucos o manías para el directo? Debo tenerlas porque el psiquiatra del programa, el doctor Fuertes, me dijo que era psicorígida. Y en casa se ríen del diagnóstico de manera que debe ser bastante ajustado. Me gusta el orden, soy rigurosa y no soporto una falta en un rótulo. Pero también sé reírme de mis «susanadas», que conste.

¿Qué novedades habrá en Espejo Público la próxima temporada? Cambia la dirección y habrá incorporaciones y nuevas secciones. Belen García ha hecho un trabajo maravilloso y, después de diez años, emprende nuevos proyectos. Toma el relevo Araceli Infante, que tiene una dilatada experiencia en programas de actualidad. Estoy muy animada.

¿Cómo ve que haya políticos que critiquen y señalen a periodistas públicamente? A los periodistas se nos puede y se nos debe criticar, faltaría más. Estamos sometidos al escrutinio público, como ocurre con todas las profesiones, pero no me gustan los señalamientos. Condeno los escraches. Todos. En las redes y en la calle. Y alguno he sufrido.

Pablo Iglesias dijo que hay que "naturalizar" que las figuras de relevancia pública estén sometidas a las críticas e incluso insultos en las redes. ¿Está de acuerdo? Creo que Pablo Iglesias olvida que es el vicepresidente del gobierno cuando se pone en modo electoral. Busca tensionar y movilizar pero ahora ya no es un activista o un tertuliano, ahora él es el poder.

¿Cuales son los límites de la exposición pública de alguien que sale en la tele? Cada uno debe decidir los suyos. Yo intento proteger a mi familia. Mis hijos no quieren ser periodistas ni salir en las revistas. Nadie les ha preguntado antes de hacerles fotos. Me gustaría que eso se respetase.

¿Le preocupa que Unidas Podemos vea mal que haya informativos en manos privadas? Me preocupa que se quiera controlar todo. No hay democracia real sin pluralidad informativa. Y la crítica es consustancial al poder. Quienes tanto cuestionaron el sistema (y con razón) deberían consagrar la libertad de prensa.

¿Era así la relación entre periodistas y políticos antes? Creo que, paradójicamente, la nueva política tolera mucho peor la crítica que la vieja política.

¿Cómo va a desconectar en vacaciones? ¿Llega a desconectar del todo alguna vez? Los primeros días no dejo de mirar el móvil pero poco a poco me voy desconectando. Ayuda viajar y también el cambio horario, pero este año haré turismo nacional.

La han sacado en la playa en una conocida revista del corazón, ¿le molesta, se ve bien y presume, le da igual? Me sacan todos los años. No sé cómo lo consiguen pero siempre me pillan en el primer baño. No me gusta nada, lo llevo fatal, pero hay cosas más importantes por las que preocuparse.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento