De la vulnerabilidad a la exclusión: la crisis sanitaria agrava la pobreza

  • Cáritas Valencia atiende a 11.528 personas durante el confinamiento, de las que un 32% no había pedido ayuda antes.
  • El paro, la economía sumergida y la bajada de ingresos por los ERTE están detrás de las nuevas problemáticas sociales.
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Los responsables de Cáritas, este martes, durante la presentación del balance de la entidad.
Los responsables de Cáritas, este martes, durante la presentación del balance.
Alberto Saiz

La crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19 está teniendo una derivada social que entidades como Cáritas, que atienden a personas y colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión, ya detectan de dos formas. Por un lado, con un agravamiento de las situaciones de pobreza que ya sufrían estas personas, muy vinculadas a la desigualdad, pero también con la llegada a sus circuitos asistenciales de familias que hasta ahora no habían tenido que pedir ayuda para comer o afrontar sus gastos.

La entidad ha presentado este martes su balance de actuación de 2019, que ya se ha visto desfasado por el aluvión de casos registrados durante el confinamiento y que ha tenido en los despidos, los ERTE y la pérdida de empleos de la economía sumergida la principal causa de la pérdida de ingresos y, por tanto, de la crisis social.

En este sentido, Cáritas atendió en la diócesis de Valencia (de la que forman parte la provincia homónima y la comarca alicantina de la Marina Alta) a 49.523 personas en 2019. Pues bien, solo durante los meses del confinamiento, la cifra de familias que han acudido a la entidad a pedir ayuda ha sido de 11.528. Casi una de cada tres (el 32%) no había solicitado ayuda con anterioridad a la pandemia, explican desde la ONG.

Los perfiles coinciden con los más habituales atendidos en años anteriores y con los de mayor vulnerabilidad en la Comunitat Valenciana: familias con hijos (se da en el 76,9 %); personas que han perdido su empleo o se han visto afectadas por un ERTE (59,4 %); persona extranjera en situación administrativa irregular (54,6 %) o mujer sola con hijos (42,4 %).

A lo largo de estos meses, Cáritas ha realizado acciones de acompañamiento, orientación e información, bien de forma telefónica o telemática; atención a necesidades básicas, por medio del reparto de alimentos y productos de higiene básicos, de vales de compra para supermercados e hipermercados o tarjetas solidarias.

Además, durante la pandemia, ha incrementado el trabajo de coordinación con las instituciones públicas y privadas de su entorno (servicios sociales, policía y protección civil, otras entidades y ONG) para poder acompañar mejor a las familias. Además, 199 personas han pasado la pandemia en las 38 viviendas cedidas a familias vulnerables, migrantes y refugiados y personas sin hogar.

El director de Cáritas Valencia, Ignacio Grande, ha mostrado su preocupación por las personas que ya integraban la denominada sociedad frágil, "esas familias que van a requerir mucha atención durante mucho tiempo debido a su situación previa y posterior a esta crisis sanitaria; así como por la sociedad insegura: familias que han pasado de la vulnerabilidad a la exclusión, cuya situación tras la pandemia no ha hecho sino empeorar, debido a la inestabilidad que ya padecían antes de esta crisis".

Entre los retos citados para superar este periodo "que no ha afectado de igual forma a todas las personas, debido a los altos niveles de desigualdad que ya padecíamos", Grande recuerda "la urgencia de apostar por políticas de protección social y, de fomentar la creación de espacios de convivencia y buena vecindad que tejan redes de solidaridad".

Un millón de euros más para vivienda social municipal

El Ayuntamiento de València, va a dedicar una partida de un millón de euros para la adquisición de vivienda pública social durante el actual ejercicio 2020. Así lo ha anunciado el alcalde, Joan Ribó, durante la presentación de un balance de las actividades y programas impulsados por el Consistorio durante el estado de alarma, y que han alcanzado un importe de 7,2 millones de euros.

Tal como ha explicado Ribó, durante estos meses de pandemia, el Ayuntamiento de València, "ha llevado a cabo un despliegue de acciones sociales sin precedentes, tanto por su rapidez como por el impacto alcanzado". A esa cifra total se sumará la nueva iniciativa, que se llevará a la sesión del pleno de junio, la próxima semana, que prevé dedicar un millón de euros, procedente del 20% de remanente líquido de tesorería del que el Ayuntamiento puede disponer para acciones de tipo social, para comprar vivienda social.

"Ayer por la tarde [por el lunes] firmé la propuesta", ha adelantado el alcalde, quien ha subrayado que la ciudad "necesita ampliar el parque de vivienda social: es una necesidad imperiosa, y hemos de llevarlo a cabo por todos los caminos posibles; no se puede permitir situaciones de infravivienda y de personas que buscan un hogar y no lo tienen en nuestra ciudad".

En conjunto, la atención social prioritaria se ha dirigido a colectivos vulnerables, como personas sin techo, familias en asentamientos y personas mayores que han dejado de ir a los centros de día.

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