Saray de 'MasterChef' confiesa cómo se tomó su familia su transexualidad: "Me llevaron al culto para un exorcismo"

Saray, concursante de 'MasterChef'.
Saray, concursante de 'MasterChef'.
TVE

Hace ya dos semanas que fue expulsada de MasterChef con el peor plato de la historia del talent, pero Saray sigue siendo una de las concursantes de las que más se habla en esta octava edición por sus múltiples comentarios y sus polémicas.

Muchos son los temas que le rodean y sobre los que ha hablado, como la forma en la que se dirigían a ella los jueces, sus compañeros, su proceso de casting o el orgullo que siente por ser mujer, transexual y gitana.

En este último aspecto ha incidido en una entrevista con El Español, la que se supone que será la última porque quiere "desvincularse de MasterChef y que ellos se desvinculen" de ella. Aunque, de momento, Saray participará en la repesca del próximo lunes.

"Desde chica sabía que algo me pasaba porque no era como los demás niños. Y cómo tampoco tenía ningún referente, no sabía qué era la transexualidad", comenzó explicando.

"Cuando fui creciendo, noté que me sentía una chica, que yo quería ser como mi hermana o mi prima", continuó. "Empecé a vivir como un chico gay y me daba cuenta de que no podía. Sentía que no me trataban cómo yo era, necesitaba que me vieran como era por dentro y que yo me sentía mujer".

"Lo pasé muy mal porque me negaba a aceptar que era una mujer trans y pensaba que cómo podía hacerle eso a mi familia. Lo he pasado mal hasta que me he podido aceptar", apuntó la exaspirante, quien reconoció que cuando se lo contó a sus padres "fue un cataclismo".

Saray y su madre en 'MasterChef 8'.
Saray y su madre en 'MasterChef 8'.
RTVE

En el programa, su familia se mostró muy feliz con ella y contentos con cómo ella es, e incluso su madre la acompañó al casting a contar su historia dando un ejemplo de tolerancia. Aunque Saray explicó que no siempre fue así y al principio se lo tomaron mal.

"Me llevaron a psicólogos y a la iglesia evangélica. Me llevaron al culto incluso para hacerme una especie de exorcismo. Ahora lo veo y no me creo cómo pude creerme esas tonterías. Llegué a creerme que de verdad tenía un problema. Es que lloraba pensando por qué tenía yo el problema, si no le hacía daño a nadie", confesó. "Es cierto que mi madre ha estado allí al pie del cañón, pero le costó. A día de hoy, con mi familia estoy bien e incluso me llevó ahora mejor con mi padre que antes".

La cordobesa es consciente de la visibilidad que da al colectivo y a la etnia gitana, pero ella considera que no representa a nadie, solo a ella misma.

Su agitado paso por 'MasterChef'

Saray explicó que tiene un sabor agrio con su paso por MasterChef 8, porque iba "a vivir la aventura" pero considera que el trato que recibió no fue el adecuado, tanto por los jueces como por sus compañeros. Ella aseguró que se queda con "lo positivo y con lo bueno", con toda esa gente que la está apoyando y dando su cariño, pero "hay otras veces que las críticas pesan y duelen".

Por todo ello, considera que no se equivocó al ir al talent, pero no volvería a entrar otra vez. En los programas en los que sí participaría, sin dudarlo dos veces, son los de Mediaset: "Mi ilusión sería ir a GH VIP, que hay un 24 horas y la gente me podría seguir y conocer de verdad. Supervivientes también me encantaría, pero como soy mucho de comer, creo que lo podría pasar mal. Pero, ¡yo me lanzo del helicóptero!".

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