De un "sinsentido" al uso por "cautela": todas las versiones del Gobierno sobre las mascarillas en apenas dos meses

Fernando Simón, en rueda de prensa este domingo 17 de mayo.
Fernando Simón, en rueda de prensa este domingo 17 de mayo.
MONCLOA
Fernando Simón, en rueda de prensa este domingo 17 de mayo.
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Del "no tiene sentido que la población sana utilice mascarillas" al "es altamente recomendable". El epidemiólogo Fernando Simón, cabeza visible del comité de expertos que asesora al Ejecutivo, ha ido cambiando de opinión a medida que el virus avanzaba en el país, hasta decretar, este mismo domingo, el uso obligatorio de las mascarillas en todos los espacios públicos. El Gobierno ha tardado tres meses en tomar esta decisión -desde que el virus entró por primera vez en España- y dos, desde que se decretó el estado de alarma.

En el mes de febrero, cuando las autoridades sanitarias no vaticinaban el peligro del virus, el uso de la mascarilla era un sinsentido, en palabras de Fernando Simón. "No tiene ningún sentido que la población ande preocupada por si tiene o no tiene mascarillas en casa" o "no tiene sentido que la población sana utilice mascarillas" fueron algunas de las declaraciones recogidas en su comparecencia del pasado 26 de febrero.

No sería hasta finales del mes siguiente cuando el Gobierno de Sánchez comenzara a recomendar su uso. Y tan solo en algunos casos. Para entonces, según Sanidad, la mascarilla era eficaz para personas enfermas o aquellas que cuidan a enfermos, personal sanitario o "en aquellas situaciones en las que se considere necesario".

El equipo de Sánchez se mantuvo en esta línea hasta el mes siguiente. A finales de abril, Sanidad amplió la recomendación de uso a "la población sana" y, en dos nuevas ocasiones, cuando no fuera posible mantener la distancia de dos metros y cuando el usuario utilizara el transporte público. “El uso de las mascarillas higiénicas en la población general en algunas circunstancias podría colaborar en la disminución de la transmisión del virus”, publicó el Ministerio en su cuenta de Twitter.

A partir del 4 de mayo y hasta el alcance de "la nueva normalidad", el Gobierno aconseja ya el uso de mascarillas para las salidas a la calle, y lo que hasta entonces eran sugerencias se convirtió en obligatorio en el transporte público. Así, desde ese lunes, los usuarios del metro y las redes de autobuses deben llevar puesta una mascarilla. 

La Policía Nacional, con la ayuda de la Municipal, comenzó en ese momento a repartir una mascarilla por viajero en los principales puntos de transporte. Una medida que tendría buena acogida por parte de los trabajadores que se incorporaban de forma presencial a sus puestos, pero que en todo caso se consideraron insuficientes: el uso era obligatorio y la mascarilla tenía un solo uso.

Higiénicas o quirúrgicas

La semana pasada, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, comenzó el reparto de millones de mascarillas gratuitas FFP2 modelo KN95 entre todos los ciudadanos de la región. Solo días después, el jueves, el Ministerio de Consumo desaconsejó el uso de este tipo de mascarilla en la población general y recordó que era para profesionales en contacto con el virus y colectivos vulnerables bajo prescripción médica.

Entonces, el Departamento que dirige Alberto Garzón sugería el uso de las mascarillas higiénicas en el caso de las personas sanas y sin contacto con la COVID-19 y de las quirúrgicas para las personas que resultaran contagiadas, tuvieran síntomas o no. Ese mismo jueves, la ministra de Educación, Isabel Celaá, acudió a la sesión de control del Senado al Gobierno con una mascarilla FFP2 modelo KN95.

El pasado domingo el titular de Sanidad, Salvador Illa, anunció una orden para hacer obligatoria la mascarilla en todos los espacios públicos. Según ha indicado tras una reunión con los presidentes autonómicos, "hay unanimidad en reforzar el uso de la mascarilla" y por ello el Gobierno se encontraba "evaluando con las Comunidades y con los expertos" las posibilidades que hay para hacerlas obligatorias en todos los espacios públicos.

Obligatoria en espacios cerrados

Entre los últimos giros respecto al uso de mascarillas, el de Illa de este martes. El ministro de Sanidad ha anunciado que será obligatorio utilizarlas en espacios cerrados y en la calle cuando no sea posible mantener una distancia de dos metros como medida de "cautela" y como ya sucede en otros países. Esta directriz entrará en vigor “muy probablemente” mañana miércoles, cuando tiene previsto publicar la orden correspondiente en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

“Todas las decisiones están en permanente revisión. Nos ha parecido que ahora era conveniente dar ese paso. Nos ha parecido una medida de cautela, en la línea de lo que han hecho otros países europeos", ha asegurado el ministro, que ha explicado que la decisión se adoptó durante una reunión del Consejo Interritorial de Salud celebrada este lunes por la tarde con los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas.

El director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias (CCEAS), Fernando Simón, también se ha pronunciado sobre el empleo de mascarillas este martes y ha apelado a la "responsabilidad personal" de los ciudadanos. "En caso de duda, lo lógico es que las personas responsables se pongan la mascarilla. Si es evidente que no hay riesgo porque las distancias son amplias, obviamente se tienen que quitar", ha afirmado en la rueda de prensa diaria para informar de la evolución de la pandemia.

"La idea principal es que la gente se dé cuenta de la importancia de utilizar las mascarillas (...) A título individual debemos ser suficientemente responsables para saber los momentos en los que se deben poner o no", ha apuntado, pues no es lo mismo "pasear solo por el campo" o estar "en una gran ciudad". En este sentido, ha recomendado salir con ella de casa y decidir, en función de la situación, si usarla o no

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