Los mercados municipales de Madrid, en el Estado de Alarma: extraña normalidad y mucho pedido a domicilio

  • Los mercados municipales de la capital viven una extraña normalidad y fían su supervivencia a los clientes habituales.
  • ​Muchos cambian sus horarios: abren por la mañana y por la tarde reparten los pedidos a domicilio.
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Carnicerías, pescaderías o verdulerías. Todas siguen abiertas ya que el estado de alarma decretado por el Gobierno de la Nación se lo permite. Eso sí, lo viven con una extraña normalidad: su clientela sigue acudiendo y, tras la psicosis colectiva sufrida la semana pasada que disparó las ventas, estos días recuperan la calma.

Marisa, de 77 años, fue ayer a hacer la compra al mercado de Antón Martín. Como si fuera una semana cualquiera. Como si las calles de Madrid no hubieran perdido su bullicio y todos sus habitantes no estuvieran confinados en sus casas. “Tendremos que comer aunque haya [Estado de] alarma, ¿no?”, se pregunta no sin poca razón. Al fin y al cabo, los mercados municipales se han convertido en una especie de isla donde refugiarse en la que reina una extraña normalidad.

Allí, las diferencias ahora radican en las conversaciones entre tendero y cliente. “¿No te quieres llevar un filetito bueno para la cuarentena? Que esto te protege de todo”, le decía un carnicero a un joven cliente. También, en el horario, pues muchos mercados capitalinos lo han modificado para atender a domicilio por las tardes.

Horario especial por el Covid-19: lunes, martes, miércoles y jueves, de 9 a 15 horas”, se puede leer en uno de los carteles pegados a las puertas del mercado de Santa María de la Cabeza, situado en el número 41 del paseo homónimo. En él, se agolpan decenas de personas separadas entre sí haciendo cola para hacer la compra en el supermercado que hay en la primera planta.

En los puestos, la realidad es cambiante. Úrsula, de 24 años, asegura que la semana pasada, la primera con el Estado de Alarma decretado, sí notó cómo las ventas en su panadería bajaron. No se plantea cerrar pero alerta de que ha perdido mucha clientela.

José Manuel Parra, que trabaja como carnicero en un puesto contiguo, también ha visto caer estos días los ingresos pero en su caso esta bajada ha venido precedida por una subida “espectacular” de las ventas la semana pasada, cuando los gobiernos nacional y autonómico comenzaron a tomar medidas preventivas en la región. “La semana pasada fue exagerado; prefiero que no sea ni una cosa ni la otra, sino recuperar la normalidad”, declara.

En el Mercado de San Fernando, en Lavapiés, sí se nota un menor trasiego de gente. Convertido casi en su totalidad en un gastromercado, la mayoría de puestos tienen ahora las verjas echadas. Apenas unas pocas carnicerías y otras tantas verdulerías están abiertas. “Están viniendo los clientes de siempre, los habituales”, explica Luismi, tendero en una de estas últimas. De 36 años, agradece estar trabajando porque le permite salir “y no estar todo el día encerrado en casa”, aunque prefiere que todo vuelva a la normalidad cuanto antes. Incluido su trabajo.

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