La borrasca Gloria amaina tras dejar muerte y devastación

El desbordamiento del río Ter inundó este jueves barrios de Girona
El desbordamiento del río Ter inundó este jueves barrios de Girona
EFE

Lo peor ya ha pasado, pero la borrasca Gloria tardará mucho tiempo en ser olvidada. Su paso por la Península ha sido devastador y sus cinco días de furia han sembrado muerte y destrucción en muchos lugares de España, muy especialmente en la costa mediterránea. Trece eran las víctimas mortales contabilizadas hasta este jueves, pero podrían ser más porque a las 23.00 horas había, al menos, cuatro personas desaparecidas: tres en Baleares y otra en Cataluña. Los heridos por el temporal se cuentan por decenas.

Los meteorólogos dieron el jueves por la tarde por finalizada la borrasca, pero la provincia de Girona todavía sufrió los últimos coletazos del Gloria. El río Ter se desbordó en varios puntos y provocó importantes inundaciones en su cauce bajo, anegando campos, carreteras y las plantas bajas de numerosas viviendas.

A su paso por Girona capital inundó el Palacio de Congresos y el Pabellón de Fontajau, donde juega el equipo de baloncesto local. La ciudad se quedó sin agua potable y el Ayuntamiento tuvo que recurrir a sus depósitos de reserva para garantizar un mínimo de suministro. El Ter, cuyo caudal medio ronda los 20 metros cúbicos por segundo, llegó a superar ayer los 1.000 m3/s, en parte debido al desembalse del pantano de Susqueda, que alcanzó el límite de su capacidad y se vio obligado a abrir las compuertas.

Aunque la borrasca ya se ha debilitado, Protección Civil alertó a la población para que no baje la guardia porque todavía existe riesgo de desbordamiento de ríos e inundaciones en las provincias de Girona y Barcelona. También en Lleida, donde los afluentes del Segre habían incrementado multiplicado sus caudales. El deshielo podría complicar la situación después de las nevadas caídas en las comarcas de interior.

Las playas de Barcelona y del Maresme, como casi toda la costa catalana, presentaban este jueves un aspecto dantesco, con toneladas de basura, árboles y otros residuos acumulados.

En el Delta del Ebro, una de las zonas más afectadas, los agricultores hacían balance de daños tras inundarse más de 3.000 hectáreas de arroz. No obstante, el director del Parque Natural del Delta, Francesc Vidal, se mostró optimista de cara a la recuperación del ecosistema: "Las imágenes aéreas de las inundaciones son muy impactantes y ayudan a ver la precariedad del ecosistema porque hace tiempo que el Delta necesita acciones y no se ha hecho nada, pero pensamos que de aquí a unos meses se podrá recuperar la normalidad en los arrozales y caminos".

Málaga y el sur de Andalucía también sufrieron ayer los últimos efectos de Gloria: en la capital de la Costa del Sol cayó una granizada histórica que dejó las calles totalmente anegadas. Este viernes todavía se esperan lluvias fuertes en las provincias de Málaga, Cádiz y Huelva.

En Aragón, el problema seguía siendo la nieve y el deshielo. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se retiró ayer del interior de Castellón, pero todavía seguía trabajando en la provincia de Teruel, donde quedaban pequeños núcleos de población aislados.

En la Comunidad Valenciana se contabilizaban pérdidas millonarias y pueblos como Altea tenían problemas con el suministro de agua potable. La Generalitat pedirá la declaración de zona catastrófica, igual que Baleares y las comarcas del Delta del Ebro.

Sánchez promete ayudas para las zonas devastadas

El presidente, Pedro Sánchez, aseguró ayer que el Gobierno "no va a escatimar" en ayudas a los afectados por la tormenta Gloria y avanzó que este jueves mismo habrá una reunión interministerial para empezar a estudiar una asistencia que se activará de forma "inmediata".

"Vamos a activar inmediatamente, no vamos a esperar al Consejo de Ministros del próximo martes, sino que mañana mismo vamos a hacer una reunión de urgencia para activar todos los mecanismos", dijo Sánchez desde Baleares, donde este jueves visitó una de las zonas más afectadas allí por Gloria, Cala Ratjada. Antes, sobrevoló el Delta del Ebro, una de las áreas más devastadas en Cataluña, y habló por teléfono con el presidente catalán, Quim Torra, que le pidió que resuelva los déficits "históricos y estructurales" allí que la borrasca ha agravado. Sánchez le prometió la "máxima colaboración". 

El presidente se comprometió a coordinarse con las comunidades afectadas "para responder a las necesidades de los vecino. No vamos a poder reparar materialmente todo lo que se ha perdido en negocios y familias, pero no vamos a escatimar ningún recurso", dio Sánchez, que mañana se desplazará a las zonas afectadas en la Comunidad Valenciana.

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