Perfil | Qasem Soleimaní, el 'comandante fantasma' de Oriente Medio convertido en mártir por Estados Unidos

Miles de iraníes salen a la calle para llorar la muerte del teniente general del Cuerpo de Guardias Revolucionarios de Irán (IRGC) y del comandante de la Fuerza Quds Qasem Soleimani durante una manifestación antiestadounidense para condenar el asesinato.
Miles de iraníes salen a la calle para llorar la muerte de Soleimani durante una manifestación antiestadounidense para condenar el asesinato.
ABEDIN TAHERKENAREH / EFE

Qalem Soleimaní, el general iraní y máximo responsable de las Brigadas Quds, ha sido asesinado en la madrugada de este viernes en un ataque aéreo estadounidense -ordenado directamente por Donald Trump- mientras circulaba en las inmediaciones del aeropuerto de Bagdad (Irak). El ataque ha provocado el revuelo de los gobiernos internacionales, que han calificado los hechos de precipitados e inconscientes.

El general, fallecido a la edad de 62 años, era la figura más importante y conocida a nivel nacional e internacional del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, su papel fue clave en la lucha en Siria e Irak y, a pesar de que ha sobrevivido a varios intentos de asesinato durante los últimos 20 años, no lo ha hecho a este último que ha elevado su estatus de héroe a mártir. 

Soleimaní, conocido como el 'comandante de la sombra' (entre otros muchos apodos), se codeaba con las más altas esferas políticas, no solo de Irán, sino también del Líbano, Siria e Irak. Pero lo cierto es que, desde que se convirtió jefe de las Brigadas Quds (una milicia islamista palestina financiada por Irán), trabajó en la sombra durante varios años al principio, mientras fortalecía las relaciones de Irán con los países vecinos. Esto hizo que se ganara el favor y el aprecio del líder iraní, el Ayatolá Alí Jamenei, ya que su participación fue decisiva en la expansión de la influencia iraní en Oriente Medio.

Nacido el 11 de marzo de 1957 en el seno de una familia muy humilde en la provincia de Kerman (sudoeste de Irán), empezó a trabajar a los 13 años para mantener a su familia, edad en la que también empezó a interesarse por asuntos políticos y militares. Durante la revolución iraní de 1979 se unió a los Guardianes de la Revolución, momento en el que iniciaría su ascenso en el ejército y su popularidad cada vez mayor.  Ese mismo año fue movilizado y enviado a Mahabad para sofocar el levantamiento kurdo, el mayor contra el nuevo sistema establecido en el país.

Soleimani emergió de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988) como un héroe nacional por su labor en las misiones y operaciones que dirigió. El general iraní comandó dos batallones de la provincia de Kerman y posteriormente formó una nueva brigada de fuerzas que acabaría convirtiéndose en la División '41 de Saralá'. Fue en esa época cuando resultó gravemente herido al explotarle un proyectil de mortero en la mano derecha y el abdomen. 

El comandante de la sombra

Finalizada la guerra que se cobró la vida de más de un millón de personas, decidió volcarse en la lucha contra el tráfico de opio afgano durante una década, hasta que en 1997 fue nombrado por Jameneí comandante de la fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución, que es la que lleva a cabo sobre todo operaciones 'extraterritoriales'.

Su tenacidad, ya conocida entonces a nivel internacional, hizo que en tan solo dos años lograra que Hezbolá (la organización chií libanesa) provocara la retirada de las tropas israelitas del sur del Líbano. Lo hizo mediante atentados repetidos y diarios, un procedimiento que también siguió para derrotar a los talibanes en la operación internacional llevada a cabo en Afganistán.

En 2011 fue nombrado general de división por el lider iraní y tras la formación del grupo terrorista del Estado Islámico (EI) y el Frente al Nusra, se encargó de combatirlos en 2015 teniendo a su cargo a 30.000 combatientes y en apoyo al presidente Bashar Al Assad con quien ya tenía relación. Su participación en la derrota del EI y el Frente al Nusra en Irak y Siria, de hecho, contribuyó a evitar la caída de los gobiernos de Bagdad y Damasco. Además, formó, orientó y asesoró el 'Al-Hashd Al-Sha'bi' (Multitud Popular) en Irak y la fuerza de Defensa Nacional en Siria. 

En misión diplomática, Soleimaní viajó a Moscú para acercar con éxito posturas con la capital rusa y allegarse el apoyo del país en el campo de batalla sirio. En octubre de 2019 la Guardia Revolucionaria iraní anunció que había frustrado un complot extranjero para asesinar a Soleimaní, lo que da idea del papel que desempeñaba, especialmente desde la ruptura con el acuerdo nuclear por Estados Unidos, decisión que ha agravado la tensión en la región .

Su asesinato como detonante de la tensión

"Comandante fantasma", "General internacional", "La pesadilla del enemigo", "El más poderoso de Oriente Medio" entre otros, fueron algunos de los apodos que le dieron sus seguidores y, otros, sus detractores.

Soleimaní, padre de dos hijos, murió en plena escalada de las tensiones entre Washington y Teherán tras el cerco de los seguidores de Multitud Popular a la Embajada estadounidense en Bagdad el 31 de diciembre, que consiguieron acceder al interior y quemar una pequeña parte del complejo. El líder supremo iraní, Ali Jameneí, ha prometido una gran venganza para los asesinos de Soleimaní lo que augura más enfrentamientos entre Irán y EEUU.

Cientos de iraníes han salido a las calles de Teherán con pancartas y fotos del general asesinad al grito de "Muerte a América".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento