El eterno debate del uso de los móviles en las aulas: "Las prohibiciones como la de Madrid solo alivian conciencias"

Imagen de recurso de los alumnos usando el móvil en los colegios.
Imagen de recurso de los alumnos usando el móvil en los colegios.
GTRES / Alix Minde

Este viernes 24 de enero se celebra el Día Internacional de la Educación. Uno de los ritos de la educación son las nuevas tecnologías y el impacto de éstas sobre los estudiantes. El debate sobre si se debe prohibir o no el uso del móvil en las aulas sigue estando de actualidad, un tema tan complejo que va más allá de las regulaciones de los gobiernos, según los expertos.

Se reabre esta cuestión después de que la Comunidad de Madrid haya aprobado una medida que prohíbe el uso de teléfonos móviles en los colegios e institutos públicos y concertados a partir de septiembre del 2020.

El 86% de los niños utilizan estos dispositivos mientras están en clase durante al menos una hora, de los cuales el 45% lo hacen para consultar las redes sociales, según un estudio elaborado por la empresa de ciberseguridad McAfee. 20minutosha hablado con expertos y sindicatos para saber cómo puede afrontar la comunidad educativa este desafío y qué soluciones puede haber.

Sobre la prohibición en los colegios

María Zabala, experta en educación digital y creadora del blog iWomanish, ve con pesimismo las medidas como la que lleva a cabo el gobierno autonómico y cree que solo consigue aliviar "las conciencias de los adultos". "Si prohibimos esta herramienta, que en ocasiones nos produce problemas, podemos quedarnos tranquilos porque puede que algunos de esos problemas no se produzcan", ironiza.

¿Qué te parece que no se permita usar el teléfono móvil en las aulas?

Tacha de "triste" el hecho de que "tengan que intervenir las autoridades", en este caso el gobierno autonómico, para resolver "un problema que no solucionan los centros y los padres".

En la misma línea, José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, recuerda que "estas medidas tratan de solucionar mediante la prohibición un uso que obedece a otra cosa difícil de prohibir: el goce de mirar y ser mirados". 

"Ya ocurrió en Francia la semana misma en que el gobierno aprobó la segunda -la primera no funcionó- ley de prohibición del móvil en la escuela. Mientras el primer ministro visitaba un liceo, todos -docentes incluidos- se hacían una selfie con el político. Y, sin olvidar, que los padres les habían enviado a sus hijos mensajes advirtiéndoles de la visita e invitándoles a que se fotografiasen junto a él. ¿Se puede prohibir el placer de salir en pantalla cuando todos y todas gozamos del gadget?", pregunta el autor del libro Del Padre al iPad. Familias y redes en la era digital.

Mientras que Marc Masip, psicólogo y experto en adicción a las Nuevas Tecnologías, opina lo contrario y asegura que la normativa "es acertada y mejoraría el rendimiento académico de los alumnos". "Ojalá se replique en el resto de comunidades autónomas", añade. Apuesta incluso por una ley a nivel estatal, que cree que "está al caer". Asimismo, destaca que es necesaria "una formación y concienciación a alumnos, familias y profesores" para llevarlo a cabo.

Masip, que dirige el Instituto Psicológico Desconect@, opina que es "imposible controlar" que los alumnos no se distraigan al recibir cualquier notificación en el móvil y recuerda que "genera adicción" y causa "bajo rendimiento escolar". Con todo, lo que más lamenta este experto es que los alumnos de centros donde se permite el móvil "se relacionan menos entre ellos, en el recreo no se hablan, no se miran, no se tocan, no se pelean", dice.

CCOO: "Es una decisión política"

Según adelanta El Mundo, la Consejería de Educación dice que llevan meses manteniendo contactos con los distintos actores de la comunidad educativa para conocer su opinión sobre esta medida y que "están todos de acuerdo con las restricciones".

Sin embargo, Isabel Galvín, secretaría general de la Federación de Enseñanza de CC OO de Madrid, critica que "no les han preguntado". "De hecho, no conocemos el contenido de esta norma que se ha hecho en una época vacacional (Navidad), cuando los profesores no están en los centros".

Según Galvín, esto va a "enturbiar el debate" ya que "no ha habido ninguna reunión para tratar este tema. "En lo que ha insistido el consejero es que lo lleva en su programa electoral, en el acuerdo con Cs y Vox. Realmente forma parte de una decisión política".

"El problema no es de tecnología sino de conducta" 

Lo que está en el epicentro y produce discusiones en el terreno académico es a quién si es correcto echar la culpa a estos dispositivos móviles o analizar nuestros comportamiento.

Zabala insiste en que el teléfono móvil "no es un arma" y el problema "no es la tecnología sino de conducta". "Cuando es usado en las aulas para herir a un profesor, por ejemplo, grabando un vídeo para luego compartirlo o para acosar a un compañero. Entonces, aquí el problema no es tecnológico sino de conducta y lo que los niños tienen que entender es que sus acciones tienen consecuencias", añade. "No solo que se requise el móvil, sino que los padres respeten esa decisión del centro", sostiene la experta en educación digital.

José Ramón Ubieto recuerda que estas "tecnologías han venido para quedarse", por tanto, es difícil achacarlo a ellas y propone educar para usarlas bien. "Lo que requiere es cierta educación digital que ayude a saber usarlas porque prohibirlas no les ayudará a aprender. Existen planes de convivencia que regulan esos usos, lo que hay que hacer es tomarse en serio la tarea de enseñarles a usarlos".

En la misma línea se pronuncia Pablo Lara, presidente del cluster Edutech, que defiende "la prohibición no ayuda a solucionar el problema", al tiempo que apuesta por las ventajas del uso de los móviles en las aulas: "Permiten personalizar el aprendizaje, adaptándolo a cada alumno, y el trabajo colaborativo, que es como se trabaja hoy en día en las empresas". 

Lara subraya asimismo que los jóvenes "leen más que nunca gracias a las nuevas tecnologías", si bien puntualiza que "hay que ayudarles a que lean bien, con sentido crítico para discernir y construir sus propias propuestas". "La tecnología debe estar integrada también en la educación, como lo está en los demás ámbitos de nuestra vida. No podemos pretender que, a estas alturas, el alumnado vaya a clase con papel y boli", agrega.

El ciberbullying, más allá del centro

El ciberbullying en los colegios es cada vez más preocupante, algo que facilita mucho es que los estudiantes tengan un dispositivo móvil a su alcance. Isabel Galvín explica que estos aparatos tienen tres funciones: lleva una cámara de foto y una de vídeo, e incluso a veces una grabadora. "Éstas están provocando situaciones complejas que tenemos recogidas, y que se está demando que se regule".

Pero, lo cierto, es que el ciberacoso no solo se produce en los centros escolares, sino que va más allá y sucede cuando ya no están en los colegios. Ésto complica aún más que se pueda regular sobre ello. "Hay regulaciones que marcan este camino, pero eso se ha demostrado que no ha reducido los índices de ciberacoso", defiende Zabala. 

"Al niño lo que hay que hacer es, especialmente en unas edades, explicarle que cuando incumple las normas lo está haciendo mal y tendría unas consecuencias", prosigue. Para ella, el móvil no es un arma que el adolescente lleva al instituto para acciones negativas. "Hay chavales que llevan el móvil y no hacen ciberacoso, no son adictos a los juegos ni están permanentemente mirando el dispositivo".

Otras soluciones que no sean vetar a los móviles

Los expertos proponen distintas soluciones, que a su juicio, ayudarían a poner fin a este conflicto y resumen que vetar estas tecnologías no lo resolverá. 

Zabala, por su parte, argumenta que el "abordaje más eficaz" es que los centros diseñaran unas normas de convivencia, como ya tienen muchos, pero esta vez "fueran claros hacia las familias con respecto a cómo se va a cumplir" y asuman su responsabilidad. "Muchas veces el adolescente cree que va a ser validado por sus padres ante un problema", advierte.

"Por eso, parte de la solución es trabajar mucho con los padres para que sean más asertivos respecto a su propia autoridad en cuanto a lo que hace su hijo con su móvil. Prohibir los móviles no es una solución, pero tampoco debemos seguir como estamos. Los centros deben trasladar más autoridad a los docentes para que ellos puedan reprender a un alumno que lo está haciendo mal, y que eso sea trasladado a los padres y lo hagan entender a los hijos", concluye, haciendo hincapié en "los límites, la responsabilidad y las consecuencias de lo que uno hace".

Algo con lo que coincide Galvín y añade que "los centros tienen que estar dotados de instrumentos para poder actuar". "Hay que tener en cuenta que el móvil no se puede requisar por más tiempo que el horario lectivo, no se puede entrar en un móvil sin una orden judicial. Estamos hablando de una cuestión que va más allá la propia regulación en el centro educativo", lamenta la sindicalista.

Ramón Ubieto expone que la primera medida es tomar conciencia de la "importancia que la realidad digital y las pantallas tienen en la vida de todos". Luego, "consensuar fórmulas que sean viables y razonables, basadas en la regulación, que huyan del todo y el nada que siempre es estéril". Por último, pensar en alternativas en positivo a las pantallas mediante actividades que conjuguen la atención y el esfuerzo con los intereses y el deseo de aprender y de transmitir".

El psicoanalista dice que hay que fijarse en más elementos para una solución eficaz como es el ratio de alumnos, los especialistas, la coordinación en red de los docentes con otros servicios, la relación familia-escuela y las mejoras didácticas. "Todas ellas son más eficaces, pero exigen más presupuesto. Lo barato es la moral, lo importante es invertir en la educación", concluye.

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