Imagen de la nueva especie de ácaro descubierta, "Arrenurus caboti"
Imagen de la nueva especie de ácaro descubierta, "Arrenurus caboti". MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES (CSIC)

Estudiaban en Bolivia la dieta de un pato endémico de Sudamérica, pero los científicos se encontraron en el buche de un ejemplar una nueva especie de ácaro desconocida para la ciencia.

Bautizada como "Arrenurus caboti", el ácaro descubierto no solo amplía el número de invertebrados descritos por la ciencia, sino que además va a aportar importante información sobre la forma de dispersión de estas especies, un mecanismo hasta ahora desconocido.

El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha informado este miércoles de que el descubrimiento se produjo cuando un equipo de científicos trabajaba en Bolivia para profundizar en el conocimiento de la dieta del pato barcino (Anas flavirostris), cuya área de distribución se extiende desde Argentina hasta Colombia, pasando por Chile, Perú o Bolivia.

Los científicos que descubrieron los ácaros contactaron con el investigador español del Museo Nacional de Ciencias Naturales Antonio García Valdecasas, experto en ácaros, quien certificó que se trata de una nueva especie para la ciencia.

Inocuos para la especie humana

Los ácaros acuáticos son animales microscópicos que viven en los cursos de agua dulce y en lagunas y otros medios encharcados. Son inocuos para los humanos, depredadores de otras especies, como las larvas de otros artrópodos, y son parásitos externos de insectos como los mosquitos.

Los invertebrados recién descubiertos miden apenas un milímetro, viven en torno a un año y su presencia es indicadora de la calidad del agua de los ríos que habitan.

Incertidumbres sobre su forma de dispersión

"Hasta ahora pensábamos que estas especies se dispersaban con ayuda de los insectos a los que parasitan. Sin embargo, este hallazgo podría apuntar a que también lo hacen con ayuda de otras especies", ha explicado Valdecasas.

Aunque se encontraron un macho y una hembra de la especie en excelente estado de conservación, no se pudo documentar si en el momento del descubrimiento tenían todavía vida.

Los investigadores consideran "muy probable" que, antes de aplicar el tratamiento requerido para su estudio, los individuos estuvieran vivos, debido a su resistente cutícula (esqueleto externo).

Los científicos quieren ahora resolver la incógnita de si los huevos de los ácaros son viables después de la digestión, ha subrayado Valdecasas, que ha remarcado la importancia de conocer esos detalles para confirmar las hipótesis sobre su dispersión.