Una pareja se hace un selfie
Una pareja se hace un selfie. GTRES

Son muchos los que alguna vez se han sentido tentados a aprovechar cualquier descuido de su pareja para cotillear su móvil, si no lo han hecho. Pero pocos los que a día de hoy saben que desbloquear y mirar los mensajes de tu pareja, sea por curiosidad, desconfianza, celos o el motivo que sea, es algo ilegal.

En concreto, estaríamos hablando de un delito de Descubrimiento y Revelación de Secretos contemplado en el artículo 197 del Código Penal. Este artículo, según recuerda El Mundo, fue pensado para evitar en su día (1995) cualquier tentación con el correo postal, pero es perfectamente aplicable a la información que almacenamos en nuestros dispositivo móviles hoy en día.

Acceder al Whatsapp, correo, Facebook, etc... Tanto en el móvil como en el ordenador y acceder (o descargar y usar) a la información confidencial y secreta de tu pareja puede castigarse con penas de uno a cuatro años de prisión, según cuentan desde Zinetik. Si se difunden estos datos o se ceden a terceros, la pena aumenta de dos a cinco años. Y si se difunden o ceden conociendo que se consiguieron de forma ilícita, aunque no se haya participado en esa obtención, se castiga también de dos a cinco años.

Bastaría con que la persona se enterase de un secreto de su pareja mientras cotillea el móvil para estar incurriendo en ese delito. Tanto si es una aventura amorosa, como una deuda, o cualquier tipo de información que no quiera poner en conocimiento de terceras personas.

Esto solo es ilegal cuando la persona fuerza el llegar a esa información. Es decir, cuando se abre el correo postal que no es propio o se desbloquea el móvil de la pareja para acceder a esa información. No lo sería, pues, si tu pareja te deja el móvil para ver una conversación de Whatsapp o unas fotos o unos vídeos y descubres ese secreto.

La persona que lo denuncie debe tener en cuenta que está ante un proceso que no es sencillo. No suele quedar rastro documental del cotilla a no ser que se cuente con algún tipo de app para ello y habría que descubrirle en el acto o que el cotilla se delatase de alguna manera. Con todo esto, sería la declaración de la víctima la que se usaría como prueba, siempre y cuando no se desvirtúe la presunción de inocencia, lo que implica que se denuncie por motivos objetivos. Las declaraciones de la persona denunciante deben coincidir ante la Policía, e la instrucción y en el juicio.

El proceso, además de poderse complicar si se precisa de declaraciones de personas por ambos entornos, suele llevar tiempo, lo que sumado al desconocimiento de muchos de que esta práctica puede derivar en algo delictivo, hace que no sean demasiadas las denuncias sobre este tipo de actos en la justicia española.

¿Y si el intento es solo en grado de tentativa? Acerca de intentos sin éxito denunciado apenas existen dos condenas en España.