Un proyecto español, entre los 50 mejores para restaurar Notre Dame. Vídeo: EUROPA PRESS

El año 2019 ha traído un reto arquitectónico histórico: la restauración de la catedral parisina de Notre Dame, cuya aguja, junto con parte de la cubierta, quedó destruida tras el incendio que se produjo en abril. Una oportunidad que inscribiría el nombre de aquel que la lleve a cabo en la dilatada historia de un edificio que no solo es el más visitado de Europa, sino que constituye uno de los símbolos más visibles de la cultura del continente.

No es de extrañar, por ello, que numerosos arquitectos se hayan querido apuntar a este desafío, presentando propuestas de lo más variadas para reconstruir el monumento. Uno de ellos es el ingeniero español Fran Canós, que presentó su proyecto al concurso de la plataforma GoArchitect, del medio especializado Arch Daily (un concurso independiente del Gobierno francés, cuyo objetivo es proponer proyectos y que no garantiza que finalmente se construya ninguno de ellos), y ha logrado ser seleccionado entre las 50 mejores propuestas presentadas, después de haber sido señalado por The Independent como una de las 10 mejores.

Canós acarrea un notable currículum a sus espaldas, a pesar de que, como reconoce en declaraciones a 20Minutos, "no tengo mucha trayectoria, ¡Solo tengo 30 años!", lo que no la ha impedido recibir galardones como el Reddot Award en 2018 o un Premio Oro ACDV 2019, además de haber sido nominado al German Design Award este mismo año.

El éxito de su propuesta sobre Notre-Dame constituye así un paso más en su carrera, aunque explica que no comenzó con esta intención: "Siempre me han interesado mucho las catedrales. me fascinaba ver cómo esa gente de los siglos XII y XIII construía esos monumentos, leer toda su simbología, tan potente". "Así que comenzó como un reto personal, algo que hacía para mí en mi tiempo libre", afirma, "y luego vi el concurso y me presenté".

Tradición y tecnología

El joven ingeniero aclara que, para él, "el objetivo del certamen es mostrar a la gente y al Gobierno Francés lo que se podría llegar a hacer, abrir un debate sobre el futuro". Así, defiende, "es un tema delicado, y entiendo que haya gente que incluso no lo quiera reconstruir", pero reflexiona sobre el legado que supone para el futuro: "La iglesia es de los siglos XII a XIV, y la aguja del siglo XVII. Qué bonito sería que dentro de dos siglos la gente mire a Notre Dame y piense que los del siglo XXI también nos lo curramos".

Así, él tiene claro cómo afrontar el reto: "Siempre he sido un poco conservador, así que creo que hay que reconstruirla tal y como era", lo que no excluye una fusión de tecnología y tradición. El diseño de Canós, de esta manera, reconstruiría la cubierta y la aguja de manera fiel a su forma antes del incendio, pero añade un trenzado de piedra que parte de cada contrafuerte construido con técnicas modernas: "El trenzado lleva la tecnología al máximo, la piedra al límite", manteniendo al mismo tiempo "una estética acorde a la de Notre Dame". Este trenzado constituiría, según su autor, un caso de "diseño envolvente", que simbolizaría "una protección después del fatídico fuego".

Su propuesta, de esta manera, se alinea más con la corriente de opinión que defiende la reconstrucción 'literal' de la iglesia tal y como era antes del incendio, pero añade elementos que la armonizan con la mirada contraria, la que apoya la introducción de elementos contemporáneos que actualicen la catedral a la realidad actual y den constancia del incendio, sin llegar a la radicalidad de otras proposiciones que introducen invernaderos, grandes torres cristalinas, o incluso, como es el caso del estudio sueco Mejergren Architects, una piscina.

La simbología de Notre Dame

Para ello, Canós opina que es fundamental prestar gran atención a los materiales empleados: "Hay propuestas, como la de Norman Foster, que introducen el cristal, e incluso hay algunas con elementos de plástico. No puedes hacer eso, te cargas la simbología de Notre Dame". En su lugar, Canós uniría "materiales antiguos y técnicas modernas", aunque aclara que "la materialidad de mi proyecto" es debatible, mientras sea fiel a la estética del edificio: "Imagina que Las Meninas de Velázquez se quemase. sería un error restaurarlo aplicando otro estilo de pintura, como cubismo".

Fran Canós ejemplifica esta idea con un caso de diseño de producto: "antes escuchábamos música con CD o Cassette, pero llegó Steve Jobs y presentó el Ipod, cambiando el soporte. Sin embargo, la música es la misma. Una canción es la misma al margen de si la escuchas en un Ipod o en un disco".

"Notre Dame es el monumento más visitado de Europa, algo tendrá. Está cargada de significado, y no podemos perder eso".

Sobre la posibilidad de que su propuesta sea la que finalmente acabe materializándose, afirma que "hay pocas opciones", ya que en última instancia "depende del Gobierno francés", pero remarca que el objetivo era "crear debate", y que se reflexione sobre cuál debe ser el futuro de Notre Dame. Sin embargo, deja espacio al optimismo: "Bueno, no es imposible. ¡Igual suena el campanazo!"