Ni un mayor deseo de libertad, ni un desapego millennial hacia las ataduras de la hipoteca, la mayoría de los jóvenes de entre 18 y 34 años que se han independizado viven de alquiler por obligación y debido a las dificultades económicas que atraviesa su generación.

Un 89% de los jóvenes españoles emancipados querrían tener una casa en propiedad, pero el 59% vive en régimen de alquiler, según datos del II Observatorio de la Vivienda en España, presentado este martes en Madrid.

"Tengo 33 años, mi intención desde hace mucho tiempo es comprar un piso y no lo he conseguido", declara Vanesa, de 33 años, que vive con su pareja en un piso alquilado en el barrio madrileño de Carabanchel a pesar de considerar que "el alquiler es tirar el dinero". Llegó a ahorrar 30.000 euros para una entrada a un piso para ella, pero acabó frustrada ante la imposibilidad de acceder a una hipoteca.

El 80% de los jóvenes no viven donde les gustaría, principalmente por la falta de recursos económicos, en un contexto en el que el alto índice de paro de menores de 25 años –del 32%– y la extendida precariedad del mercado laboral español han elevado hasta los 30 años la media de edad a la que los jóvenes españoles abandonan el hogar familiar.

Con los padres hasta los 30

El 40% de los jóvenes entre 18 y 34 años viven en casa de sus padres, según los datos del informe elaborado por por Sigma 2 para la inmobiliaria Century 21 mediante 2.000 encuestas a jóvenes de toda España.

Álvaro Navalón, de 30 años, vive de alquiler solo, aunque también preferiría una vivienda en propiedad que considera "inaccesible" a día de hoy: "El mercado laboral no ofrece la estabilidad que podía ofrecer hace 40 años, ahora en 3 años no sabes en qué situación vas a estar y necesitas comprometer a terceros para que te avalen. Si no sabes si vas a poder pagar tu hipoteca dentro de unos años, ¿cómo puedes pedir a alguien que te aprecia que se juegue su casa por ello?".

Estas dificultades económicas se traducen también en que un 33% de los jóvenes que ya no viven en la casa familiar siguen siendo dependientes de sus familias y viviendo generalmente en pisos compartidos.

"Vivo compartiendo por dos razones porque quiero vivir en el centro y porque estoy en una etapa de mi vida en la que me apetece compartir y vivir con amigos", declara Airam Falcón, un estudiante de 22 años que vive en un piso compartido en Madrid. "Tengo que pedir ayuda a mis padres para el alquiler porque solamente tengo prácticas y no me da el salario para permitirme vivir en Madrid de modo que mis padres me dan casi todo para el alquiler del piso".

Aunque vivir con los padres o compartiendo piso con compañeros son las formas más habituales hasta los 24 años, la convivencia en pareja es el proyecto de vida que desean una mayoría de jóvenes españoles. Para un 54% su situación ideal sería poder vivir con su pareja en una casa en propiedad. Sin emabargo, en ocasiones, la vida pareja se vuelve no solo un deseo, sino también la única posibilidad, haciendo que las personas solteras tengan una dificultad añadida para emanciparse.

Clara, de 29 años, también vive en Madrid y admite que, de no vivir con su novio, no podría permitirse un alquiler por su cuenta: "Lo intenté teniendo un sueldo normal, el que la mayoría de las personas de mi alrededor suelen tener, pero no pude permitirme vivir sola. Eran zulos a los que llamaban 'estudios con encanto'".

Un modo de vida no elegido

La alternativa para muchos es desplazarse a las periferias urbanas, aunque generalmente los jóvenes dan prioridad a vivir en zonas relativamente cercanas al centro, incluso si esto supone renunciar a vivir solos. Un 65% de los jóvenes de entre 18 y 34 años querrían que su casa en el futuro estuviera en el centro o en la zona periférica del centro de su ciudad y solo un 11,5% querrían vivir en el extrarradio urbano.

"Soy de Zaragoza y los alquileres están algo más baratos, por lo que me imagino que rebuscando mucho y yéndome a otros barrios más baratos podría encontrar algo, pero probablemente no sería un piso de calidad, sino un bajo o un interior y no es lo que yo quiero", declara María Ríos, de 28 años, que comparte piso y además considera "insostenible" que todo el mundo tuviera una casa propia.

El observatorio muestra una radiografía de una generación cuyas circunstancias vitales le han forzado a asumir un modo de vida no elegido. Helena Beunza, secretaria general de Vivienda del Ministerio de Fomento, recalcó en su intervención durante la presentación del informe la "necesidad de actuar de una forma inmediata, coordinada y transversal" y defendió la ampliación del parque de vivienda pública además de reclamar un "pacto de Estado" que articule un "giro social en materia de la vivienda".