Sánchez
Pedro Sánchez, en la cumbre del Consejo Europeo en Sibiu (Rumanía). EFE

España tiene que jugar un papel "determinante" en la futura Unión Europea que se dibuje después de las elecciones del 26 de mayo. Así lo defendió el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la reunión del Consejo Europeo celebrada en la ciudad rumana de Sibiu. En el día de Europa, Sánchez fue felicitado tras su reciente victoria electoral y aspira a que España –que forma parte de los cinco países más importantes de la UE– escale posiciones.

Por otro lado, recalcó que la familia socialdemócrata y las fuerzas progresistas deben tener una representación importante en la futura arquitectura institucional de la UE, y recordó que apoya al candidato propuesto por los socialistas europeos para presidir la Comisión, Frans Timmermans. El neerlandés, como Weber por el PPE, son dos Spitzenkandidaten, es decir, candidatos que representan a sendas familias europeas en su conjunto. Otros grupos, como ALDE, no cuentan con esta figura.

En las nuevas instituciones europeas que se dibujen tras los comicios, España aspira a ocupar uno de los puestos de responsabilidad. El peso español en la UEpuede crecer tras la previsible salida de Reino Unido y los expertos apuntan a que ha llegado el momento de que España cuente con uno de los llamados top jobs (puestos de responsabilidad en las instituciones).

"Objetivamente España ya merece una presidencia", comenta a 20minutos el investigador de Elcano, Salvador Llaudes, porque los gobiernos y los votantes han dejado claro que "somos más europeístas" que otros países que han tenido "mayor notoriedad". Para el profesor de la UAM, Luis Bouza, España podría aspirar perfectamente a presidir el próximo Parlamento Europeo con una figura como la de Josep Borrell (que es cabeza de lista del PSOE), pero tampoco debería descartarse otro cargo como el de Alto Representante para la Política Exterior –Javier Solana lo fue entre 1999 y 2009–. "Ahí podría encajar bien Nadia Calviño".

De la cumbre de Sibiu, calificada como informal, salió un decálogo de diez promesas para el futuro de la UE: destacan la apuesta por la unidad y la integración, las ayudas a los jóvenes, una mayor preocupación por la ciudadanía y la cooperación con terceros países en retos como el cambio climático.

El baile de cargos será uno de los deberes que se tendrán que hacer en Bruselas inmediatamente después de las elecciones. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, apuntó a que lo ideal sería llegar a un consenso para todos los nombramientos, pero reconoció que "hay que ser realistas", consciente de las trabas que puede haber.