Violencia machista
Imagen de archivo de una manifestación contra la violencia machista. EFE

Las mujeres maltratadas que piden ayuda tardan por término medio 8 años y 8 meses en verbalizar su situación, según una investigación realizada en base a 1.200 entrevistas (PDF) a víctimas de violencia de género atendidas en recursos públicos por toda España.

El informe —realizado para la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género— está basado en las respuestas a 1.220 cuestionarios, realizados de manera voluntaria y anónima, por otras tantas mujeres mayores de 18 años atendidas en 2017 en casas de acogida, pisos tutelados y centros de asistencia integral en 16 Comunidades Autónomas.

El propósito de la investigación, recién publicada, era valorar cuantitativamente el tiempo medio transcurrido desde que las mujeres empiezan a ser maltratadas hasta que dan el paso de convertirse en "víctimas reconocidas". Toda vez que la violencia de género se sabe que arrastra particularidades que dificultan la identificación del problema: como la "invisibilidad", por producirse habitualmente en la esfera íntima o privada de las parejas, y la "normalización" de la misma por parte de las víctimas.

Así, las mujeres aguantan 104 meses (8 años y 8 meses) de media en verbalizar la situación de maltrato. Entre los tipos de violencia que refieren haber padecido se encuentran en un 89% la psicológica, en un 68% la física, el 42% económica y en un 23% sexual.

Filtrados los resultados por territorios, La Rioja es donde las mujeres más tardan en dar el paso, 12 años y 7 meses. Por contra, en Murcia es donde menos: 4 años y 5 meses.

Por edades, las mayores de 65 años tardan hasta 26 años en pedir ayuda o denunciar. Mientras que las jóvenes que tienen entre 18 y 25 años se demoran dos años y 10 meses.

Cuantos más hijos tienen, más tardan también en verbalizar su situación. La media sube a 12 años y 2 meses si tienen tres o más hijos.

Los motivos esgrimidos con más frecuencia para explicar por qué han tardado en pedir ayuda son: "el miedo a la reacción del agresor" (50%) y "creer que podía resolverlo sola" (45%). Un 36% no se reconocían como víctimas y un 32% se sentía culpable de la situación. Además, el 29% sentía pena por el agresor.

El estudio también indaga en las razones o circunstancias que les llevaron finalmente a pedir ayuda. La mitad (54%) dice que dio el paso de denunciar porque "psicologicamente me encontraba tan mal que tenía que salir de esa situación" y cuatro de cada diez (41%) "por las características de la última agresión". Le sigue el hecho de que sus hijos "se estaban dando cuenta de la situación" (30%).

La fundación Igual a Igual, artífice de este informe, ve necesario implementar campañas de sensibilización sobre lo destructivo que resulta la violencia de género para la sociedad y la "flagrante violación de los derechos humanos" que supone. La responsable de la investigación, Ana Gómez Plaza, cree que su análisis "revela que hay mucha más violencia de género oculta que visible".