El sismómetro SEIS ha detectado el primer temblor marciano. La agencia espacial francesa CNES, encargada de la producción del aparato, ha anunciado en un comunicado el registro del pasado 6 de abril (sol/día en Marte 129) de una señal sísmica suave diferente a las de veces anteriores: guarda similitud con los detectados en la Luna durante las misiones Apolo.

En lugar de estar provocado como el viento, como ha ocurrido en distintas ocasiones, el pequeño temblor parece venir directamente del interior del Planeta Rojo. Sin embargo, todavía queda analizar los datos recogidos para determinar  la causa del movimiento. Unos datos que han podido percibir el débil ruido producido, gracias a la falta de vida de la superficie roja. Tan débil que en la Tierra no se habría percibido y tampoco proporciona datos útiles sobre el interior del planeta.

Para leer los datos CNES utiliza InSight-un módulo espacial usado desde la llegada del hombre a la Luna con las misiones Apolo- encargado de instalar en el suelo de Marte el aparato. "Este primer evento da inicio a un nuevo campo: la sismología marciana " , afirma el investigador principal del módulo, Bruce Banerdt.

Gracias a este, se ha sabido que otras tres vibraciones, del 14 de marzo (Sol 105), el 10 y 11 de abril (Sol 131 y 132, respectivamente), podrían ser de orígen sísmico. El equipo sigue trabajando para aclarar su origen. "Esperamos poder compartir resultados detallados una vez que lo hayamos estudiado más y modelado nuestros datos "sentecia Philippe Lognonné, investigador principal de SEIS con equipos del Centro de Investigación Científica Nacional de Francia.

Avances que superan las expectativas del equipo

Tanto Marte como la Luna carecen de placas tectónicas. Cualquier movimiento que se registre se debe a fracturas en la corteza o fallas producidas por el estrés que generan las masas pesadas y el enfriamiento lento de éstas. El resultado es su agretamiento y posterior liberación de energía. Esa energía es la que recogen los simógrafos e interpretan los científicos tras la lectura de InSight.

Este registro ha supuesto dos grandes avances: uno a nivel ingerio y otro a nivel de comprensión sobre el impacto entre la Tierra y la protoluna- un enorme disco de escombro a partir del cual se formó la Luna tal y como la conocemos. Con SEIS los científicos podrán recopilar datos parecidos a los recogidos sobre la Luna y conseguir información sobre la formación de planetas rocosos como lo hicieron anteriormente con el satélite de nuestro planeta.

Respecto a  los avances en ingeniería, gran parte de ellos se debieron a la imposibilidad de colocar los sismógrafos debajo de la tierra para protegerlos de cualquier alteración climática o de la temperatura. Por ello se desarrollaron varias barreras, como la cubierta Wind and Thermal Shield, para aislarlos de polvo, viento y cambios bruscos de temperatura y ruidos. Hasta la fecha ha superado todas las expectativas del equipo en lo referente a sensibilidad.