Maquetas de cohetes, un muñeco vestido de astronauta, fotos de sus lanzamientos al espacio... El despacho de Pedro Duque difiere de la imagen habitual del despacho de un ministro. Este ingeniero aeronáutico fue el primer astronauta español y esa impronta está reflejada en el que es su lugar de trabajo desde el pasado junio, después de que Pedro Sánchez le llamase personalmente para ofrecerle una cartera en su Gobierno. 

El titular de Ciencia, Innnovación y Universidades hace un balance positivo de la legislatura, que apenas ha durado diez meses. Tan poco tiempo no ha sido sin embargo suficiente para redactar la Ley Orgánica de Universidades. Considera que sin el adelanto electoral, seguramente a finales de año habrían conseguido tenerla finalizada. Espera poder sacarse esa espinita en la próxima legislatura, así como seguir luchando por desenmascarar pseudoterapias.

Nacido en Madrid en 1963, Duque recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1999, junto a Chiaki Mukai, John Glenn y Valery Polyakov. Doctor honoris causa por varias universidades españolas, está casado y tiene tres hijos. Entró en política sin mucho tiempo para pensarlo y ha decidido seguir en ella.

¿Su ministerio tiene previsto aprobar alguna medida antes del 28-A?
Estamos intentando  conseguir la homologación de las categorías profesionales de los científicos. Ahora cada centro tiene las suyas. Los sueldos no son equivalentes y dificulta la movilidad.  

¿Qué valoración hace de estos meses?
Positiva. Hemos logrado que la gente hable mucho más de ciencia y de innovación, que estén arriba en los programas de Gobierno y una serie de medidas muy positivas. Acaban de entrar en vigor y no se ha visto aún el efecto pero estamos muy contentos. Contrariamente a lo que había antes, la gente ha mostrado más sensibilidad y espíritu de equipo y hemos podido correr más en cosas que llevaban tiempo sin hacerse.

¿Por qué la lucha contra las pseudoterapias ha sido una prioridad?
Yo no le daría una importancia tan grande. Cualquier Gobierno tiene que procurar que los ciudadanos estén correctamente informados sobre cosas importantes y tenemos todos los elementos, el bagaje científico, y un Sistema Nacional de Salud que es el más eficiente del mundo. Era algo natural. Habría que preguntarse por qué no se ha hecho antes. No hemos lanzado una cruzada.

Se ha creado una Fundación de Terapias Naturales y ha presentado una denuncia ante la Fiscalía porque considera que se les persigue.
Primero, la propia denominación es incorrecta. Muchísimas cosas de estas no tienen nada de terapias naturales, son simplemente una marca con la cual las venden. Después, lo único que se ha hecho es mirar una serie larga de ofertas, unas muy estrambóticas, otras menos obvias y algunas que podrían ser correctas pero todavía no lo sabemos. A nadie se le ha eliminado la posibilidad de elegir. Simplemente se trata de informar.

¿En qué sentido?
Nosotros aportamos el conocimiento fehaciente apoyado en experimentos hechos en todo el globo terráqueo. Y Sanidad evalúa. Si algo realmente cura y el precio es razonable, tendrá que considerarse para entrar en el Sistema Nacional de Salud. Si nadie ha podido demostrar que cura es lógico que no se oferte.

Su madre presidió una asociación en defensa de la quiropraxia y usted llegó a utilizarla. ¿A qué conclusión le llevó?
Me hace ser más consciente de que nadie está libre de, con referencias de otras personas, llegar a creer que existen modos de tratar las enfermedades que funcionan mejor que lo que da el sistema de salud. Todos podemos caer.

¿Cuál fue su experiencia?
Te duele la espalda, tu madre te lleva a un señor, cuando sales piensas que te duele menos y utilizas el ‘a mí me funciona’. El problema es que si no tienes la información correcta por parte de alguien que pueda basarse en hechos concretos puedes creer que es ahí adonde hay que acudir en vez de al médico.

De 139 denominadas terapias alternativas, hay ya 73 identificadas como pseudoterapias, y 66 en estudio. Es un saco muy grande.
No están todas en la misma categoría y van a ser individualmente evaluadas.

Pedro DuqueSobre otra de sus competencias, la inteligencia artificial, ¿está España preparada?
Sí. Al llegar al ministerio he empezado a comprender muchas cosas que existen y que no son conocidas. Tenemos varias universidades muy punteras en Europa con esto. Tenemos que aprovecharlo para entrar dentro de los primeros en esta ola de desarrollo tecnológico.

Pero tendemos a pensar que estamos a la cola.
Sí, es bastante endémico que pensemos que todo lo nuestro es lo peor y, sin embargo, nuestros barcos oceanográficos los están copiando los demás países, tenemos instalaciones de altísimo nivel científico-técnico, supercomputadores, sincrotrón, científicos con enormes capacidades que son los que más proyectos en colaboración han ganado dentro del programa europeo… Tenemos que darles más voz.

¿Tiene que preocuparnos que los robots puedan quitarnos el trabajo?
Igual que todos los desarrollos tecnológicos tendrá sus luces y sus sombras. Es una adaptación. La inteligencia artificial ahora está para ayudarnos a tomar decisiones, para facilitarnos el trabajo. No está para eliminar a las personas que toman esas decisiones.

¿Fue buena idea separar las universidades de Educación? Parte de la comunidad académica lo vio inicialmente como una apuesta por la ciencia en detrimento de las humanidades.
No hemos hecho eso en absoluto. Las universidades tienen que estar al día e incluso ir más allá, creando conocimiento. Hacen el 60% de la investigación de este país y son las que tienen que relacionarse con el tejido productivo y convertir los descubrimientos en inventos, los inventos en patentes, las patentes en productos y los productos en empresas.

Todo eso es ciencia.
Nuestra medida estrella en Universidades, el sexenio de transferencia de conocimiento, ha sustituido al sexenio tecnológico. Ahora, personas que tengan carreras de humanidades, que transfieran el conocimiento a la sociedad, también estarán incluidas en el nuevo sistema de incentivos.

¿Es la Ley de Universidades la que más pena le da que no haya salido adelante?
Sí. Si hubiéramos tenido hasta final de año seguramente la habríamos tenido terminada y habríamos intentado llegar a un consenso en el Congreso. Si estamos aquí después del 28 de abril la sacaremos adelante y si no, estoy muy orgulloso del trabajo que hemos hecho. Los consensos y las bases están ahí y quien esté tendrá que ponerse a hacer una Ley Orgánica de Universidades desde el primer momento.

¿Cuáles son sus puntos clave?
Tenemos que hacer un nuevo estatuto del personal docente investigador para que exista una forma de entrar a las universidades mucho más estable y con una carrera más definida. Hay que huir de las contrataciones precarias de los últimos años. También tenemos que hacer una reforma del proceso de selección de personal para que gente muy válida que se tuvo que ir al exterior pueda tener cabida. Y la rendición de cuentas a la sociedad tiene que estructurarse de forma más eficiente, que a los rectores se les den más herramientas para adaptar su universidad a lo que la sociedad demanda de ellas.

¿Esa sería su primera medida si repite en el cargo?
Sí. Y tenemos que transformar cómo el Estado provee fondos a la investigación, de manera que podamos tener una regularidad mayor. Que la gente sepa cuándo van a salir las convocatorias de proyectos científicos y no dependa de si están los presupuestos. Pero eso implicará a todo el Consejo de Ministros.

Pedro Duque

"Me presento para ayudar al país a volver a la sensatez"

¿Tuvo siempre claro que iría en las listas?
Al principio me parecía que no era lo mío. Caí aquí porque me llamó directamente el presidente al móvil y me dio un día para decidirlo. No tuve tiempo de pensar cuál sería mi futuro aquí. Siempre me ha parecido que alguien tiene que hacer estas cosas y no vi razonable decir que no. Presentarme viene porque he visto que hay mucha insensatez. Me pareció que solo estaba habiendo una opción sensata, porque he visto cómo funciona el Consejo de Ministros. Es un equipo, todos van a mejorar la vida de las personas y, sobre todo, se ha entrado en una dinámica de diálogo que nos faltaba. Me pareció que así ayudaba otra vez al país a caer en una senda de sensatez como yo la entiendo.

¿Cómo ha sido el salto del espacio a la política?
Para dirigir el ministerio me puse en el modo que estaba cuando fui director general de una empresa. Ver cuáles son los objetivos y dirigirlo como dirigía entonces al equipo que tenía, más pequeño y con menos limitaciones. Aquí he tenido que aprender que los plazos son a veces más largos, hay que hablar con otros… pero no ha habido momentos de gran frustración.

¿Es la política como se la había imaginado?
La política como la toma de decisiones sobre qué hacer con los recursos públicos la hemos llevado bien en este ministerio. La otra parte, la de los partidos, ha resultado poco agradable. Entiendo que haya gente enfadada por la moción de censura, pero no  la intensidad de los insultos y de la mala educación.

En una entrevista dijo: "Que levante el dedo quien no se haya visto descolocado por Pedro Sánchez". ¿Cuándo le ha descolocado a usted?
Cuando le planteas propuestas, te dice que le has convencido y al día siguiente lo tienes hecho. Es un descoloque positivo [ríe].

¿Le preocupa el auge de la extrema derecha?
Es muy preocupante la desigualdad, caldo de cultivo de ideologías muy extremistas. Hay que ponerse ya a hacer políticas de redistribución de la riqueza.