La marcha de 2018 congregó a cerca de un millón de personas, según los organizadores.
La marcha de 2018 congregó a cerca de un millón de personas, según los organizadores. JORGE PARIS

Como el Don Juan de Alcalá, las mayas de Colmenar Viejo, el belén viviente de Buitrago o los festejos patronales de Móstoles. Ciudadanos quiere conceder rango de fiesta de interés turístico regional al Orgullo LGBT de Madrid (MADO), uno de los eventos más multitudinarios cada año. El partido registra hoy una iniciativa en la Asamblea para instar al Gobierno de Ángel Garrido a que lo haga "en coordinación con el Ayuntamiento de Madrid", ya que, afirman, cumple "todas las premisas necesarias".

Para la diputada Esther Ruiz, esta arraigada semana reivindicativa encarna los "valores de la región", como "la tolerancia y el respeto por la diversidad". Ruiz, impulsora del texto que avanza en exclusiva 20MINUTOS.ES, ensalza la "diversidad y originalidad" del programa, con un buen repertorio de actos culturales, amén de su tirón económico: "100 millones de euros" de retorno, ocupaciones hoteleras "cercanas al 100% en la zona centro" y "decenas de miles" de visitantes.

Propuesta no vinculante

La fórmula escogida por los de Ignacio Aguado es la de la Proposición No de Ley (PNL), una vía no vinculante que no tiene más poder que el de exhortar al Ejecutivo, aunque útil políticamente. Las PNL se emplean para retratar la posición de todos los partidos de la Cámara ante un tema y, sobre todo, compromete al que sustenta al Gobierno cuando la vota a favor. La previsión de Cs es que el debate tenga lugar el próximo día 21, durante uno de los últimos plenos de la legislatura.

La ley reserva esta declaración meramente simbólica a "fiestas" con "una especial importancia como atractivo turístico". En el catálogo hay una veintena de eventos, la mayoría católicos y ninguno con carácter de protesta. El último en adquirir tal sello fue la feria medieval de El Álamo e hicieron falta varios informes favorables para refrendarlo. Una vez concedido, el Estado puede elevar la cita a categoría de fiesta de interés nacional (a los cinco años) o internacional (a los diez).

Dudas en el colectivo

Mientras los organizadores del MADO estudian esta idea que, aseguran, les ha pillado por sorpresa, asociaciones como Arcópoli ven un pero en la denominación. "Cualquier iniciativa que sirva para proteger el Orgullo es buena noticia, pero no hay que olvidar que, aunque tenga una parte festiva los días previos, esta es una manifestación política y reivindicativa", afirma a este medio el coordinador Yago Blando, quien rechaza al tiempo un "control" de la administración.

Con este movimiento, Cs intenta marcar distancia a cuatro meses de las elecciones con sus competidores por la derecha. De hecho, llega solo unos días después de que Vox planteara desplazar la manifestación LGTBI "y fiestas similares" a la Casa de Campo para no "molestar" en el centro, tal y como indicó una de sus dirigentes a ABC, en sintonía con la negación que practica el partido ultra del matrimonio igualitario.

De paso, la formación naranja intenta ganar protagonismo ante un colectivo muy capilar en la sociedad que ha puesto en solfa su, hasta ahora, consolidada presencia en la manifestación. Aunque es pronto, la organización del Orgullo no confirma si invitará a Cs, pero condicionan la participación de líderes políticos en la cabecera al cumplimiento de una serie de medidas concretas antidiscriminación. El PP, por ejemplo, nunca ha estado, pese al visible acercamiento efectuado por Cristina Cifuentes y Garrido que les diferenció de sus predecesores.

Ahora, el pacto a dos bandas en Andalucía que se ha materializado en un gobierno entre PP y Cs investido por Vox juega en contra de los de Albert Rivera. Cogam, en el comité organizador, rechazó recientemente contar con "partidos de tinte LGTBIfóbicos" o "sus socios" en la marcha del próximo 6 de julio y avanzó que vetará a quienes "acepten o apoyen medidas contra los derechos de las mujeres y las personas LGTBI".

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