Parte de los productos repartidos por bancos de alimentos.
Parte de los productos repartidos por bancos de alimentos. BANCO DE ALIMENTOS MEDINA AZAHARA

La donación de más alimentos frescos para los pobres ha sido una de las principales ventajas de la ley contra el despilfarro alimentario aprobada en 2016 en Italia, país que se sitúa por delante de otros países en ese tipo de políticas.

Así lo manifestaron este viernes representantes de organizaciones caritativas y empresariales en un seminario en la sede de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, donde coincidieron en pedir más colaboración a los ayuntamientos e incentivos fiscales.

Monica Tola, de Caritas Italia, destacó que desde la entrada en vigor de la ley han registrado un incremento de más del 20 % de los alimentos donados, no solo enlatados sino también frescos.

“Los alimentos frescos normalmente no son accesibles para las personas más pobres”, por lo que este cambio ha significado una mejora en la calidad de lo que comen, añadió Tola.

Medidas voluntarias y menos trámites

Además de asociarse con los bancos de alimentos en el país, han entrado en contacto con pequeñas y medianas empresas dispuestas a donar sus excedentes, que, en su opinión, deberían ver recompensada su acción con una mayor reducción de impuestos.

Italia aprobó en 2016 una ley que incluye medidas voluntarias y menos trámites burocráticos con el objetivo de recuperar un millón de toneladas de alimentos.

El director del Centro Agroalimentario Roma, Fabio Pallottini, aseveró que en estos dos años han recuperado 7.200 toneladas de productos y “dado la posibilidad a muchas familias de comer algo fresco, que es lo primero que descartan cuando son pobres”.

Nuevos proyectos

“Tenemos la oportunidad de aumentar las donaciones, pero nos gustaría que más ayuntamientos nos aplicaran la reducción voluntaria de tasas como la de la basura”, sugirió Massimiliano Rossi, directivo de la cadena de supermercados Conad, con más de 3.000 establecimientos en el país.

El director general de Política Alimentaria del Gobierno italiano, Felice Assenza, agregó que han creado mesas de coordinación con todos los actores de la cadena y financiado 14 proyectos para mejorar el empaquetado o la distribución.

La experta de la FAO, Rosa Rolle, destacó la variedad de políticas contra el despilfarro en los distintos países, desde los más concienciados como Japón, que en 2015 impuso tasas de reciclaje de hasta el 95 % para la industria, hasta otros en vías de desarrollo que ni siquiera han legislado al respecto.

Según Rolle, en países emergentes como China, Filipinas o Vietnam comienza a verse “un cambio” a favor de actuar contra ese problema, que a nivel mundial se traduce en la pérdida o desperdicio de hasta 1.300 millones de toneladas de alimentos anuales, un tercio de lo que se produce.