Las operaciones de rescate del pequeño Julen, que se cayó a un pozo de 110 metros de profundidad el pasado domingo en Totalán (Málaga), se están complicando por la orografía del terreno.

Según informa Diario Sur, la opción de excavar un túnel horizontal en perpendicular al agujero donde se encuentra atrapado el niño de dos años y medio se ha aplazado por los riesgos de corrimientos de tierras e inestabilidad del terreno.

Los trabajos se concentran ahora en la realización de un boquete paralelo en vertical. La tuneladora y los tubos que revisten los túneles siguen sin ser utilizados, pero las excavadoras han estado toda la noche moviendo tierra. El pozo original se va a apuntalar para evitar que se produzcan desprendimientos de tierra, según informa Canal Sur.

El pequeño lleva ya casi cuatro días bajo tierra pero los expertos aún conservaban la esperanza de encontrar al niño con vida. El presidente de la Federación Andaluza de Espeleología, José Antonio Berrocal, expresó este miércoles su "absoluta confianza" en que Julen pueda ser encontrado vivo.

Aseguró a los periodistas que cree en "un pequeño milagro" porque hay otras experiencias, en referencia a terremotos o cuevas en los que se ha producido este tipo de confinamientos "y después de un montón de horas, incluso de días, se ha podido rescatar a la persona". Berrocal ha aludido a otros rescates en situaciones parecidas y "se ha podido rescatar a una persona con vida incluso diez días después" de ocurrir el suceso.

"Puede circular aire"

Este experto ha explicado que "el problema es que hay un tapón de piedra sobre el pequeño Julen y, si ese tapón es de barro y de agua, puede ser hermético". Sin embargo, si se da la "suerte" de que haya un tipo de piedra de cantos angulosos habitual en estos lugares, ha explicado que "entre esos espacios puede circular aire con mucha facilidad" y "en el mejor de los escenarios podría ser que en el espacio interior también pudiera haber circulación de aire".

Sobre la posición en la que, al parecer, cayó Julen, ha indicado que "está, en la peor de las posibilidades, de pie" y que si estuviera tumbado o de manera más cómoda "tal vez podría resistir muchas más horas, por lo que el tiempo es importante y cuenta cada minuto".

José Antonio Berrocal ha comentado que, "si se queda en estado semiinconsciente, dormido, el ritmo vital decae y necesita menos oxígeno" y que "estaría mejor en esa situación que consciente y sufriendo de claustrofobia".

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