Estrecho de Kerch
El estrecho de Kerch, única vía de comunicación entre los mares de Azov y Negro. GOOGLE MAPS

La escalada de tensión entre Rusia y Ucrania por control y acceso al mar de Azov sigue en aumento después de que el presidente ucraniano haya declarado este lunes el estado de excepción en el país como respuesta al apresamiento de tres buques de la Armada ucraniana por guardacostas rusos.

La medida, que aún debe ser aprobada por el Parlamento, facilita la movilización de tropas y es tan excepcional que ni siquiera llegó a aplicarse cuando Rusia se anexionó la península de Crimea en 2014.

¿Por qué Ucrania ha dado ahora este paso? La razón es que el acceso al mar de Azov es vital para la economía ucraniana y Rusia lo está obstaculizando desde que se hizo con el control de Crimea y, aún con más intensidad, desde que inauguró el puente sobre el estrecho de Kerch el pasado mes de mayo.

El Azov es un pequeño mar interior de 37.600 km2, un poco más grande que Cataluña y más pequeño que Extremadura, que solo se comunica con el mar Negro, y por ende con el tráfico marítimo internacional, a través del estrecho de Kerch: los 4,5 kilómetros de agua que separan Crimea de la península rusa de Tamán y sobre los que Moscú ha levantado un faraónico puente en contra de la voluntad de Kiev.

El puente tiene solo 35 metros de altura sobre el nivel del mar e impide el paso a los grandes buques cargueros, que ya no pueden acceder a los puertos del mar de Azov. Esa barrera física está provocando cuantiosas pérdidas económicas en los puertos ucranianos del Azov, especialmente en la ciudad de Mariupol, considerada la capital del acero de Ucrania por sus plantas siderúrgicas.

A esa barrera física (imagen superior) hay que añadir la burocrática que ha impuesto Moscú a los barcos que pretenden navegar bajo su puente sobre el estrecho de Kerch.

Alegando motivos de seguridad ante una infraestructura crítica, Rusia obliga a detenerse durante horas, o incluso días, a los barcos antes de concederles el permiso para acceder al mar de Azov. Ucrania denuncia que esas demoras injustificadas e innecesarias solo tratan de impedir el comercio marítimo.

Kiev también se queja de que Rusia impide el paso a los buques de guerra por el estrecho de Kerch, lo que considera un intento del Kremlin de ayudar a los rebeldes prorrusos del este de Ucrania, un conflicto que permanece vivo.

En definitiva, Ucrania denuncia que Rusia está ejerciendo un bloqueo naval de facto sobre el mar de Azov y ha pedido ayuda a la comunidad internacional.

Críticas de la comunidad internacional

La Unión Europea ha respondido este lunes a ese llamamiento y lo ha hecho instando a Rusia a desbloquear el paso por el estrecho de Kerch y a liberar a los buques ucranianos apresados el domingo.

Francia, Holanda, Polonia, Suecia y el Reino Unido, los países de la UE que forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU, han pedido a Moscú "restaurar la libertad de paso en el estrecho de Kerch" y han urgido a todas las partes a "actuar con la máxima moderación" para reducir la tensión "inmediatamente".

Holanda y Alemania también han emitido declaraciones en la misma línea, igual que el ministro español de Exteriores, Josep Borrell. "Los europeos debemos actuar juntos, es absolutamente necesario que nos alineemos con la Alta Representante y que marquemos a Rusia unas exigencias apoyadas por todos", ha dicho Borrell.

Las condenas a Moscú se han reproducido en Estados Unidos. "Rusia debe cesar inmediatamente su conducta ilegal y respetar los derechos de navegación y libertades de todos los estados", ha proclamdo la embajadora de EE UU ante la ONU, Nikki Haley.

La OTAN, por su parte, ha asegurado que "no está justificado" el uso de la fuerza por parte de Rusia al apresar los barcos ucranianos. Kiev reclama sanciones contra Moscú.