El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comprobó este martes cómo su mayor socio en estos momentos, Unidos Podemos, le daba la espalda en sus dos principales frentes abiertos.

Los de Pablo Iglesias se abstuvieron en la votación de la moción del PP para exigir el cese inmediato de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, por su supuesta "incompatibilidad" al frente del Ministerio. El detonante fueron las grabaciones de sus conversaciones con el comisario José Manuel Villarejo. Como era previsible, Ciudadanos votó a favor de la moción, pero la sorpresa la dieron Podemos y ERC, que permitieron que la moción saliera adelante con su abstención.

Tras recordar las injerencias del Gobierno del PP en el poder judicial y advertir de que Villarejo fue "el instrumento de los poderes políticos y económicos de este país" con sus dossieres "falsos", la diputada de Podemos Gloria Elizo llegó a la relación entre Delgado y Villarejo que revelan los audios para pedir la "asunción de responsabilidades políticas".

"No se puede mirar para otro lado, se acabaron las deudas, las grabaciones y los chantajes, saquemos todo a la luz", dijo Elizo para justificar una abstención que supone exigir el cese de Delgado. Aún así, Sánchez ya anticipó que no obedecerá la exigencia de destitución de la ministra.

Acuerdo presupuestario

Sin votar con el PP y Cs, Podemos dio un paso más para situarse enfrente del Gobierno en lugar de en la posición de socio preferente de los últimos meses, cuando Sánchez e Iglesias han mostrado su mejor sintonía. El presidente confía en tenerla todavía y por eso aseguró desde La Moncloa que sus conversaciones con el líder de Podemos le hacen pensar que habrá acuerdo presupuestario.

Sin embargo, las señales desde este partido dicen todo lo contrario. Faltan consensos en materia de control de los alquileres o en salario mínimo interprofesional y de momento Podemos está en el 'no'.

Es el mismo lugar donde están otros dos partidos que más adelante también serán claves para que Sánchez saque adelante sus cuentas. A pesar de diferencias cada vez mayores en Cataluña, ERC y PDeCAT coincidieron en Madrid al exigir movimientos de carácter político para respaldar los Presupuestos.

Joan Tardá, el portavoz de ERC, el partido catalanista más proclive a un acuerdo, exigió a Sánchez que "inste públicamente" a la fiscal general del Estado a que retire los cargos contra los políticos encarcelados.

Los dos frentes abiertos —los presupuestos y la petición de cese a Delgado— señalan a Sánchez que la tregua que vivió la semana pasada se ha acabado. Este miércoles responderá en el Congreso a Pablo Casado, Iglesias y Albert Rivera con el tiempo justo para desplazarse a la base aérea de Los Llanos (Albacete), donde el año pasado murió en un accidente un piloto cuando regresaba del desfile por el Día de la Hispanidad.