Isabel Coixet, entre las actrices de 'Elisa y Marcela', Natalia de Molina y Greta Fernández, en el Festival de San Sebastián.
Isabel Coixet, entre las actrices de 'Elisa y Marcela', Natalia de Molina y Greta Fernández, en el Festival de San Sebastián. NETFLIX

La directora Isabel Coixet cree que en Cataluña "todo continúa enrarecido y neblinoso", lo que por otra parte, ha ironizado, a ella le ha venido "muy bien", para "currar como nunca lo había hecho" en su vida.

La autora de La librería, triunfadora en la pasada edición de los premios Goya, ha presentado este martes en el Festival de San Sebastián un "aperitivo" de Elisa y Marcela, la película basada en la historia real de una pareja de lesbianas a finales del siglo XIX, que ha producido Netflix y que se estrenará en esta plataforma en 2019.

Tras el pase, la realizadora, acompañada por las dos protagonistas del filme, Natalia de Molina y Greta Fernández, ha hablado de su nuevo trabajo, rodado en blanco y negro, en el que se ha volcado, lo que le ha permitido abstraerse de la situación política catalana, que le "aburre".

"Cuando ruedas películas, el mundo no existe y, para las personas muy sensibles como yo, eso es bueno", ha destacado Coixet.

"Para mí, el cine es la vida y todo lo demás es güisqui barato", ha señalado la realizadora barcelonesa, "fascinada" por la labor que Natalia de Molina y Greta Fernández han hecho en "Elisa y Marcela", dos maestras gallegas que, pese a todas las dificultades de la época, lograron casarse haciéndose pasar por hombre una de ellas, "en un afán de trascendencia y legitimación".

Ha señalado que el guion de la película se ha construido sobre los documentos recopilados a lo largo de 15 años por el catedrático Narciso de Gabriel y no por las noticias aparecidas en los periódicos, que considera más especulaciones que otra cosa, ya que atribuyeron a las maestras "un cúmulo de calumnias", desde "brujería hasta violencia".

Natalia De Molina y Greta Fernández, que no se conocían, han subrayado lo importantes que han sido para ellas estas interpretaciones.

De Molina ha asegurado que, como mujer, ha sido "muy especial", "una locura", participar en un proyecto con el que ha "crecido como persona". Para Fernández, ha sido "un reto" y ha disfrutado del rodaje pese a que directora y actrices han admitido que ha sido "muy duro".

Nem eu, de Salvador Sobral, sonará en los créditos de la película como homenaje a Portugal, el país que acogió a Elisa y Marcela cuando se descubrió el plan que habían urdido. Coixet incluirá también, en los créditos, fotografías de bodas de mujeres que ya les están llegando de todo el mundo.

Cuerda se autohomenajea 30 años después

En 1989, José Luis Cuerda firmó una de sus obras más representativas, Amanece, que no es poco y, durante 30 años, los fans del director, productor y guionista miraron una y otra vez hacia él clamando por una dosis más del mejor surrealismo patrio. Y ha llegado. Es Tiempo después, que estrena el día de los Santos Inocentes, 28 de diciembre.

Pero responder al público que esperaba la secuela no era una de las preocupaciones de Cuerda, quien considera que si él "es capaz de escribir esto, el espectador es capaz de leerlo en igualdad de posibilidades".

Como no podía ser de otro modo, tratándose del maestro del surrealismo cómico que es Cuerda, la rueda de prensa en la que presentó la película, una proyección especial de la Sección Oficial del Zinemaldia fue un continuo ir y venir de bromas y chistes sin venir a cuento que enlazaban con filosóficas cargas de profundidad.

Como que a España "no hay por dónde pillarla", ha dicho Cuerda, respondiendo a la evidente carga de crítica política y social de Tiempo después: "Hago lo que puedo y sale lo que sale, y luego, se ve como se ve", ha concedido Cuerda.

En Tiempo después corre el año 9177; el mundo ha quedado reducido a un único edificio que se alza en medio del desierto y a unas cuantas chabolas habitadas por los escasos humanos que han sobrevivido; pobres, desarrapados y parados que molestan, pero que, marca de la casa, siguen alimentándose de poesía y pensamientos filosóficos.

Como sucedió también en Amanece, que no es poco (1989), esta cinta está interpretada por un reparto coral donde destacan Blanca Suárez, Roberto Álamo y Miguel Rellán, un habitual de las cintas de Cuerda, aquí guardia civil pareja del "yanki" Daniel Pérez Prada.

Con ellos, Antonio de la Torre, César Sarachu, Manolo Solo, Carlos Areces, Berto Romero, Arturo Valls, Secun de la Rosa y Gabino Diego, esta vez convertido en el Rey de Bastos, monarca de lo que queda del mundo.

Cuerda no ha extrañado a los actores de "Amanece" que ya han fallecido, como Luis Ciges, José Sazatornil o Manuel Aleixandre: "Habrían entrado divinamente, pero no se les echa en falta porque los que hay están muy bien. Además, intenta echarlos", y ha vuelto a provocar risas.

Los actores han contado que Cuerda se queda muchas veces con la primera toma que rueda y que es imposible meter "morcillas" porque los textos son "insuperables", ha dicho Joaquín Reyes, "devoto" seguidor del humor surrealista de Cuerda.