Bar reabierto en la calle Parlament del barrio de Sant Antoni de Barcelona.
Bar reabierto en la calle Parlament del barrio de Sant Antoni de Barcelona. En tres manzanas se acumulan más de 40 bares y restaurantes. ANTONIO HERREROS

A la vuelta de las vacaciones, los vecinos del barrio de Sant Antoni se han encontrado con la desagradable sorpresa de la reapertura de un bar en el número 27 de la calle Parlament, un tramo de moda a nivel de ocio en la ciudad en el que en tan solo tres manzanas y apenas 58 números se concentran más de 40 establecimientos de hostelería.

Su sorpresa ha sido mayor habida cuenta de que en el último pleno del Ajuntament de Barcelona del pasado mes de julio se aprobó de forma definitiva el nuevo Plan de Usos del barrio, que limita la apertura de establecimientos como restaurantes, bares, locales musicales y de alquiler de vehículos.

En un apunte de Twitter, la entidad Fem Sant Antoni se ha quejado de que la apertura de este nuevo bar en Parlament suma "11 bares solo en el tramo entre estas calles y las de Borrell y Viladomat". Los vecinos critican lo que denoniman un "monocultivo de bares y restaurantes que expulsa al pequeño comercio".

Temen la extensión de los bares a otras zonas del barrio

A la espera de un "otoño caliente" en el barrio, este mismo miércoles se celebra una asamblea abierta (a las 19.30 horas en la calle Calàbria, 66) para tratar las problemáticas del turismo y la especulación inmobiliaria. Vladi Olivella, miembro de la plataforma Fem Sant Antoni, explica que el bar que ha reabierto les consta que era "una bodega sancionada que ahora es bar", lo que les plantea "dudas" al respecto de la moratoria de licencias decretada en la zona el año pasado.

"No tenemos nada en contra de la creación de comercios pero hay que regular los negocios destinados a turistas", explica Olivella a 20minutos.es. Temen desde la entidad que "mientras la calle Parlament va creciendo, otros negocios de proximidad van cerrando, y si esta tendencia persiste los bares no llenarán solo la calle Parlament sino gran parte del barrio y este se convertirá en un Far West".

Olivella reconoce que "tal volumen de movimiento es difícil de controlar" pero que la realidad es que el barrio es cada vez "menos práctico para vivir y todo nuevo comercio que se abre acaba siendo para turistas". Además, cree que la apertura del Mercat de Sant Antoni y de la superilla ha generado, aún más, "un tsunami de atracción hacia el barrio" y que, a pesar de ello, el Ajuntament parece seguir yendo "con pies de plomo" con el Plan de Usos. 

Suspensión de licencias y Plan de Usos

Esta nueva regulación (Plan de Usos) pretende proteger al barrio de los efectos no deseados del turismo masivo, tales como el cierre de comercios de proximidad, la proliferación de negocios pensados solo para visitantes y los pisos turísticos de plataformas como Airbnb.

Y al mismo tiempo pretende amparar al Mercat de Sant Antoni, cuya reapertura tuvo lugar el pasado mes de mayo tras más de ocho años de obras, de los efectos perniciosos del monocultivo de negocios turísticos en este vecindario del Eixample. Este mercado emblemático para el distrito y  para la ciudad reabrió sus puertas con la mirada puesta en mantener su filosofía de servicio de proximidad, un objetivo blindado ahora por el Consistorio.

Antes de la llegada del Plan de Usos, hubo una suspensión de licencias acordada en febrero de 2017 por el gobierno municipal para evitar, precisamente, la proliferación de determinadas actividades contrarias al comercio de toda la vida. Entonces ya quedaron restringidas en Sant Antoni las de establecimientos musicales y comerciales y de restauración, incluyendo bares, restaurantes o comercios alimentarios con degustación.

El Plan de Usos marca que no se podrán abrir bares y restaurantes si ya hay cinco en un radio de 50 metros o 15 en 100 metros. Tampoco se pueden abrir establecimientos de actividades musicales, por su parte, si hay otro a menos de 400 metros lineales.

El bar reabierto cuenta con una licencia anterior al veto

Desde el Ajuntament han indicado a 20minutos.es que la reapertura del bar del número 27 de la calle Parlament responde a que contaba con una licencia de obras anterior tanto a la puesta en marcha de la suspensión de 2017 como al Plan de Usos.

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