Gran afluencia de público en la primera jornada de apertura del reformado mercado de Sant Antoni de Barcelona.
Gran afluencia de público en la primera jornada de apertura del reformado mercado de Sant Antoni de Barcelona. MARINA LOPERENA

Por fin llegó el tan ansiado día tras más de ocho años y medio de obras y el mismo tiempo con los comerciantes vendiendo en carpas. El Mercat de Sant Antoni reabría esta mañana sus puertas con total normalidad ( a las 8 horas el mercado de Fresc y a las 10 horas los Encants) y con mucha expectación entre vecinos, clientes y barceloneses que se han trasladado especialmente desde sus barrios para conocer cómo luce el histórico mercado del Eixample recién inaugurado.

A las 11.30 horas de este miércoles las calles centrales del interior del mercado de alimentación eran un auténtico hervidero de gente. Apenas se podía pasar. Los vigilantes apostados en los extremos de los pasillos contaban el aforo a destajo. Lo mismo en la zona de los Encants.

A pesar de un pequeño percance en uno de los ascensores para usuarios (una mujer se quedó atrapada) y de las dudas iniciales de algunos clientes que no sabían cómo bajar desde el nivel de la calle a la planta inferior, en la que se encuentra un supermercado y la plaza pública con los restos del muro medieval, los accesos al reformado mercado no han llegado a colapsarse en las primeras horas de apertura. Los lavabos, uno por cada entrada al mercado, también han sido objeto de algunos comentarios por ser mixtos y contar con solo uno en casa acceso.

Un día para celebrar

"Ha valido la pena la espera y las dificultades de los últimos años", ha explicado a 20minutos una paradista de la zona de alimentación, que se mostraba "contenta" de ver a tanta gente mirando, aunque a no tanta comprando, pero que valora muy positivamente la gran afluencia de barceloneses (la presencia de turistas era casi imperceptible esta mañana) de este miércoles, el primer día de actividad. "Hoy no es día para hablar de fallos ni de aspectos mejorables de la obra, que los hay", ha dicho otra tendera, "hoy es un día para celebrar".

Muchos comerciantes eran saludados y felicitados por clientes de toda la vida, por vecinos de barrio y hasta por agentes de la policía que patrullan habitualmente por Sant Antoni. De las 95 paradas de los Encants (algunas ubicadas al aire libre en la calle Tamarit y que han sido trasladadas desde la calle Manso) y de las 52 de producto fresco, solo una estaba este miércoles cerrada: una pequeña pescadería (por traspaso). Otros dos puestos estaban parcialmente abiertos: un bar y una verdulería. Algunas otras funcionaban a medio gas pero la mayoría de las 147 paradas estaban disponibles. Sumando las del mercado dominical, Sant Antoni tendrá 225 paradas.

Aforo de locales, no turistas

Tanto el primer teniente de alcalde del Ajuntament, Gerado Pisarello, como el regidor de Mercats, Agustí Colom, se congratulaban en una atención a los medios de comunicación de la apertura. Pisarello ha recordado que Sant Antoni no solo gana un mercado sino también "un espacio público para los ciudadanos y fundamental para su vida comercial y de barrio". Y ha confiado en que con la presencia de este nuevo polo de atracción "no se despersonalice el barrio, sino más bien al contrario".

Colom, por su parte, ha recordado que los mercados municipales de la ciudad se rigen por un "plan de usos que protege al comercio de toda la vida" y que no contempla abrir por la noche ni alojar puestos gastronómicos en el caso del nuevo Sant Antoni ni tampoco que este se convierta en una Boqueria 2 en cuanto a la invasión de turistas. Pisarello ha incidido en que lo que se pretende es "que el comercio de toda la vida siga en el barrio".

Los 53.388 metros cuadrados distribuidos en cinco niveles del nuevo mercado de Sant Antoni estarán abiertos al público de lunes a sábado de las 8 a las 20 horas hasta el 2 de junio. A partir de entonces, el horario definitivo está aún por definir, y podría recuperar el anterior a la rerforma los lunes, miércoles, viernes y sábado. En otoño se añadirá un gimnasio. Mientras, las carpas que durante más de ocho años han acogido a los comerciantes del mercado, están ahora vacías y a la espera de la puesta en marcha del proyecto de retirada de las mismas.

En la rehabilitación de esta joya arquitectónica construída por el arquitecto Antoni Rovira en el año 1882 se han invertido 80 millones de euros de presupuesto público. Los paradistas han puesto de media 100.000 euros de su bolsillo para poder ocupar un puesto en esta lonja.

Al mismo tiempo del estreno de este nuevo icono de la ciudad, el Ajuntament ha confirmado la culminación de la primera fase de las obras de la superilla de Sant Antoni, una gran plaza entre las calles Comte Borrell y Tamarit. La segunda fase se pondrá en marcha en octubre.

Dolors Prats:"Es muy emocionante estar aquí hoy"

Dolors Prats (Confeccions Prats) ha vivido en primera persona la evolución del Mercat de Sant Antoni. "Desde los 15 años estoy aquí, son ya 70 años. La mujer cuenta contenta que "hoy es un día histórico" y muestra con su cara sonriente que "es muy emocionante estar aquí hoy"."Estamos muy contentos con la ubicación y el conjunto del mercado es muy bonito", cuenta Dolors. Destaca la importancia del trabajo que hay detrás y la inversión de dinero. "Las expectativas se han superado", ha exclamado la mujer.

Maria Masclans: "Ver que a la gente le gusta el mercado es la mejor recompensa"

"Hoy estamos muy nerviosos", cuenta Maria. La propietaria de una de las paradas del nuevo mercado (la Bacallaneria Masclans, que data del año 1882, ella es la sexta generación) detalla que se ha vivido "mucha tensión" y destaca que "ha sido muy duro y hoy estamos fuera de lo habitual pero contentos"."A la gente le gusta y esto es lo que más compensa, por esto estoy muy contenta y con ilusión, pero también con una mezcla de tensión, hay de todo un poco", expresa Maria.

Vicenta Magan:"Este mercado me recuerda a una gran superficie"

Vicenta Magan tenía una parada de frutas y verduras en el antiguo mercado del barrio de Sant Antoni. "Hoy estoy muy emocionada, mucho". Comparando el mercado actual con el que había anteriormente, valora positivamente que el nuevo se vea más limpio y cuidado pero a la vez destaca que le recuerda a "una gran superficie y tiene que quedarse como un mercado de barrio y de ciudad".

Rosa Maria Gallofré:"Hay pegas, pero hoy no las encuentro"

La Casa Gallofré, un negocio centenario que comparte manzana con el mercado, está de celebración. Su antigua propietaria, Rosa Maria, relata que "está muy contenta y ilusionada" mientras que asume que "aunque hay pegas" hoy no las encuentra. "Esperamos que vaya todo muy bien y que la gente del barrio se vuelva a integrar en el mercado y así recuperar un poco de su esencia".

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