Trump y Abás
El presidente palestino, Mahmud Abás, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en Cisjordania. FADI AROURI / EFE

El presidente palestino, Mahmud Abás, reveló este domingo a un grupo de políticos y pacifistas israelíes que el equipo negociador estadounidense le ofreció un plan basado en una confederación jordano-palestina, a lo que él respondió que aceptaría solo si Israel formase parte de ella.

"Hoy escuchamos cosas nuevas por parte de Abás en una reunión que mantenemos con él una vez al año, más o menos", dijo a Efe el político del partido de izquierdas Meretz Mosi Raz, presente este domingo por la tarde en la sede del Gobierno palestino en Ramala, la Muqata, junto a otros políticos, como la socialista Ksenia Svetlova, abogados y pacifistas israelíes de la ONG Paz Ahora.

Raz contó que el raís (presidente) les dijo que Jared Kushner, yerno y asesor del presidente de EE UU, Donald Trump, y Jason Greenblatt, su enviado especial para Oriente Medio, le preguntaron si creía en una federación con Jordania.

"Abás les respondió que sí. Y añadió que quería una confederación con Jordania e Israel", relató Raz.

"La idea de una federación palestina con Jordania no es nueva, sino recurrente, sin quitarles mérito a los negociadores de Trump", comentó a Efe el profesor de Teoría Política de la Universidad de Tel Aviv Jamal Amal, quien puntualizó que lo nuevo es oirlo decir a Abás.

El presidente palestino reiteró en su reunión de este domingo su apoyo a la solución de los dos Estados, uno israelí y otro palestino, con Jerusalén como capital de ambos países, y apoyó el derecho al retorno palestino, que debería ser negociado sin poner en peligro la existencia de Israel, relató a Efe Brian Reeves, portavoz de Paz Ahora, la organización no gubernamental que organizó el encuentro.

Sin embargo, el político no detalló las implicaciones administrativas del plan propuesto por los estadounidenses ni qué nivel de autonomía tendría el Estado palestino bajo una confederación con Jordania, e insistió en que rechazaba de plano la oferta mientras Israel no formase parte de dicha confederación.

Estrategia negociadora

"La idea de la confederación es políticamente muy interesante y ayudaría mucho a los palestinos; lo malo es que Israel no está interesado", explicó Amal. "Es un modo de forzar a los israelíes a hablar con la otra parte, obligarles a decir: si no quieren un Estado palestino y no quieren una confederación, que digan qué quieren", añadió.

Puesto que las confederaciones se pactan entre Estados, primero Palestina debería ser reconocida como tal, "lo cual seguramente se podría hacer de corrido durante el propio proceso de confederación", señaló el profesor, quien también indicó que el marco confederativo da cabida a muchas fórmulas posibles, "por eso es tan interesante, pero también poco realista con el actual Gobierno israelí".

"Hoy hemos escuchado a un hombre positivo, equilibrado y razonable", dijo Mosi Raz en referencia a Abás: "Sobre todo por lo que dijo de entender la amenaza para la seguridad israelí. Nos contó que se reúne con frecuencia con el jefe del Shin Bet [el servicio de seguridad interior israelí] y que suelen estar en la misma onda. Lástima que en Israel no haya tanto equilibrio ni razón en el Gobierno", lamentó.

Rechazo de Netanyahu

Abás también contó a sus visitantes que intentó reunirse con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para hablar de este asunto, pero que no fue recibido.

Netanyahu ha ofrecido en varias ocasiones sentarse a negociar con Abás, pero este se ha negado a hacerlo mientras no se den ciertas condiciones, entre otras la congelación del aumento de los asentamientos en territorio ocupado, la liberación de los presos anteriores al proceso de Oslo y el establecimiento de un marco concreto con calendario para el diálogo.

La Administración Trump prepara una propuesta de paz para Oriente Medio que el presidente estadounidense ha denominado "el Pacto del Siglo", cuyos parámetros aún se desconocen.

Sin embargo, la parte palestina paró los contactos con los mediadores estadounidenses después de que Trump reconociese el pasado diciembre Jerusalén como capital israelí, lo que llevó al traslado de su embajada de Tel Aviv a la ciudad santa cinco meses más tarde.

Desde entonces, el liderazgo palestino ha dejado de considerar a la Casa Blanca un mediador equilibrado y ha llamado a la comunidad internacional a organizar una conferencia de paz para tratar de impulsar la creación de un Estado palestino, tal como preveían los Acuerdos de Oslo firmados por ambas partes en 1993 y 1995.