Rosa Poveda, madre de la joven captada por una secta Patricia Aguilar
Rosa Poveda, la madre de la joven Patricia Aguilar, muestra la última imagen de su hija antes de desaparecer en 2017 captada por una secta. JORGE PARÍS

La familia de la joven ilicitana Patricia Aguilar, captada por una secta siendo menor y que fue liberada hace unas semanas en la selva central peruana sigue luchando para traer de vuelta a la joven, que ha mantenido el primer contacto con su padre, Alberto Aguilar, que desde principios de junio permanece en el país andino para impulsar la liberación y repatriación de su hija.

Según han contado a 20minutos.es fuentes de la familia, Alberto está "contento" y "esperanzado" tras esta primera entrevista con Patricia, bajo la supervisión de los psicólogos que atienden a las tres mujeres liberadas y que habían sido captadas por Félix Steven Manrique, el autoproclamado gurú y libertador.

La familia, según Noelia Bru, prima y portavoz, quiere ser extremadamente cauta para no dificultar los trámites burocráticos que permitan a Alberto regresar a España con Patricia (19 años) y la bebé que la joven ha tenido durante su cautiverio. "Allí no son muy amigos de la prensa y no queremos dificultar el proceso", explica Bru, pidiendo a los medios que no se faciliten demasiados detalles del encuentro.

"No sabemos cuándo ha sido, pero se ha producido ya. Alberto me dice que se ha encontrado con la Patricia de siempre, habladora y receptiva", dice aliviada la prima de la joven. "Fue Patri la que le preguntó por su madre, por su hermano y por los abuelos. Y fue ella la que quiso poder verlos por Skype", añade esperanzada. "Fue ella la que se mostró cariñosa y sonriente y eso es un principio muy feliz".

"No está enajenada y está receptiva"

Tras casi tres semanas apartada de su captor, parece que la influencia de Félix Steven Manrique sobre la joven empieza a mermar. "La sensación que tenemos es que Patricia podría volver. Sabe cuál es la situación, las posibilidades que hay sobre la mesa y está receptiva", reconoce Bru. "No está enajenada ni cerrada en banda como no la encontramos hace un año. Está muy tranquila", añade sobre el estado emocional y psicológico de la joven.

Para la familia, el proceso "va todo lo bien que podía ir", dice, aunque no son ajenos a las dificultades que aún jalonan el camino de regreso a casa. Patricia está ilegalmente en el país, ya que carece de permiso de residencia, por lo que su expulsión por parte de las autoridades sería lo esperado. Con ello contaba su padre, que había sacado billete de regreso con su hija para el pasado 12 de julio.

Pero el proceso se complicó cuando, una vez en la selva, el operativo descubrió que en una choza sin luz y en medio de las rutas del narcotráfico, Patricia estaba recluida al cuidado de al menos cinco menores, uno de ellos recién nacido y que resultó ser su hija, de tan solo un mes de vida. La niña es ciudadana peruana y sacarla del país puede complicarse. Eso unido al estado psicológico de Patricia en un primer momento hizo pensar que la joven no querría regresar a España. Una decisión que ahora empieza a hacer aguas.

En un primer momento, la joven no parecía decidida a regresar a España con su hija y, durante su cautiverio, Patricia se personó en varias ocasiones en el consulado de España para negar que estuviera retenida ni formara parte de una secta. A día de hoy, dice Bru, "Alberto está muy contento porque ha encontrado a una Patricia que ya reconoce, que no está cerrada en banda y escucha". "Él piensa que las va a poder traer de vuelta muy pronto", dice Bru.

Ahora, la principal "fobia" de Patricia y de las otras dos mujeres captadas junto a ella son "los medios de comuncación" y la "vida que les espera en el exterior".

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