Peluquero
Una peluquería, en una imagen de archivo. ARCHIVO

Primero fueron los objetos de arte. Luego vinieron los espectáculos de danza, conciertos e incluso las corridas de toros. Y este mes ha sido el cine el que, presupuestos  mediante, ve reducido el IVA que soporta al 10%. Un alivio fiscal del que benefician las actividades culturales a medida que España recupera el pulso económico.

El resto de actividades mira desde el burladero y piensa que por qué el suyo no. Escudriñan sus cifras, analizan su aportación al país y exponen los motivos por los que también merecen esa gracia fiscal. Unos defienden que su sector emplea a mucha gente, otros que son indispensables para la economía, otros que benefician al medioambiente, otros a la salud. Todos motivan por qué merecen un IVA del 10% y no del 21%, el gravamen que estableció el Gobierno popular en 2012.

¿Por qué unos sí y otros no? "Obviamente es una decisión política, en principio se justifican por tratarse de bienes y servicios con finalidad social o cultural, aunque hay varias excepciones", explica a 20minutos Jose Mª Mollinedo, secretario general de los técnicos de Hacienda (Gestha). "Las entradas de cine se van a rebajar una media de 52 céntimos, no parece un incentivo suficiente como para mejorar la situación de esta actividad".

"No es una cuestión técnica fiscal, tiene que ver más con el programa político y, en el caso de España, porque es un país rico en Cultura y esta es capaz de generar valor añadido que repercute en la competitividad y en la macroeconomía del país", añade Daniel Viader, profesor de Economía de la UOC y experto en fiscalidad.

El Ejecutivo del PP siempre defendió este alivio fiscal para impulsar un sector, el de la cultura, que aporta el 2,5% del PIB. De camino, también apaciguaba las protestas de un gremio con mucho eco en los medios de comunicación. Pero detrás hay números preocupantes: España es el segundo país que menos ingresa por IVA en la UE, es el país comunitario con más déficit público (3,1% del PIB) y su deuda se ha enquistado alrededor del 100% del PIB.

El cine aporta 105 millones en ingresos al Estado por IVA y reducir su gravamen haría perder 55 millones de recaudación. ¿Hay margen para aplicar esta rebaja? "Está claro que bajar impuestos compromete los objetivos de déficit, pero esa pérdida se puede compensar con ingresos de otras partidas, como las cotizaciones", dice Viader. Es lo que busca el Gobierno con su plan de 'destope', con el gravamen mínimo del 15% de Sociedades, con la subida al diésel y con la tasa Google.

También está el elemento comparativo. Los alquileres de coches se gravan a la tasa general del 21% pero gran parte de sus clientes son extranjeros y el turismo se grava al 10%. O los peluqueros que, como a las flores, les hicieron un subidón de gravamen en 2012 desde el 8% al 21%. Ahí los expertos responden con la propia definición del IVA: toda actividad se grava al tipo general, salvo las que disfrutan de tipos superreducidos (4%) y los reducidos (10%).

"Entre los primeros se incluyen alimentos, productos farmacéuticos, bienes con una especial incidencia en la población y con peso en la cesta de la compra", dice José Mª Mollinedo, que identifica el reducido del 10% en aquellos sectores "de los que no existen competencia con otros países y cuya finalidad es ser consumidos dentro del país y no en el exterior". Es decir, un servicio de consultoría se puede vender fuera. Un disco, también. Un concierto o un pase de cine... no.

Luego están las decisiones políticas. "¿Por qué la prensa y los libros tienen un IVA superreducido del 4%?", se pregunta el secretario general de Gestha. "¿Y el turismo, que no es básico para la cesta de la compra? ¿Pasaría algo si se elevase ese tipo al 21% y una habitación pasase de costar 100 euros a 112? ¿Perderíamos competitividad turística? Seguramente no, pero se justifica políticamente por el número de empresas dedicadas a hostelería y hospedaje en España".

Los organismos internacionales llevan tiempo aconsejando a España recaudar más por IVA. En 2017 se ingresaron 64.000 millones por este impuesto, el segundo con mayor potencial recaudador tras el IRPF. ¿Bajar el gravamen dañaría la recaudación? Según los expertos consultados por este medio, depende de si la bajada, al contrario, sirve para generar más actividad y, como consecuencia, más ingresos tributarios.

"Es comprensible que muchos sectores aleguen que bajándoles el IVA podrán reducir el precio del producto al consumidor y así mejorar su actividad, pero aquí la cuestión clave es que tenemos una presión fiscal muy baja respecto a otros países y la falta de recaudación", dice Mollinedo. "Somos el penúltimo país de la UE en recaudación de IVA respecto al PIB pero nuestro tipo general es del 21%, que está en la media del resto. Nuestro problema no es cómo se componen los tipos".

Estos sectores también quieren un IVA reducido

  • Peluquerías.

A las peluquerías, que Montoro les subiera el IVA del 8% al 21% les supuso todo un quebranto. "Estábamos en crisis, los españoles reducían sus gastos al máximo, recortaban en casi cualquier cosa, así que cortarse el pelo, teñírselo o peinarse paso a ser casi un producto de lujo", dice Mariano Castaño, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Imagen Personal (ANEIP), que recuerda que 8.000 peluquerías (el 20% del total) tuvieron que cerrar y el negocio del sector se hundió un 34%. "El sector está empobrecido y en estado crítico", argumenta sobre una actividad que reparte 50.000 negocios por todo el territorio, pero que ofrecen de media 55 servicios semanales (antes 75), que eleva su ticket medio a 24 euros (antes 29) y que aporta 3.500 millones (un 32% menos que los 5.000 de 2011). "Lo que ingresa Hacienda vía impuestos con la subida del IVA, se pierde por el lado del empleo porque los gastos de personal han caído un 50%", dice Castaño. El PSOE instó en abril al Gobierno popular a dar marcha atrás y devolver a la peluquería al tipo reducido del 10% actual. Ahora, con los socialistas en el poder, hay más esperanza en el sector para regresar a una fiscalidad menor porque "las peluquerías siempre han sido unos negocios que juegan un papel muy importante en la economía de las ciudades" y porque "permitiría crear empleo, especialmente femenino".

  • Veterinarios.

¿Qué hace el dueño de una mascota si las vacunas o el veterinario se encarece? Posiblemente, se ahorre la visita. Y esto, según los Colegios Oficiales de Veterinarios, perjudica el control de enfermedades transmisibles al ser humano como la rabia, la sarna o la tuberculosis. "Es una anomalía que el resto de servicios sanitarios esté exento de IVA mientras se castigue la veterinaria al 21% como si fuera un lujo", dice Chesús Yuste, coordinador de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA). Su organismo —de la mano de PSOE, Podemos, ERC y PDeCat— enmendó los PGE para devolver el IVA del sector al 10% , pero lo rechazaron PP, Cs y PNV. Los veterinarios calculan que Hacienda ingresaría cinco millones más cada año si les aplicase el tipo reducido: los ingresos que aportan ahora son 8,5 millones y subirían a 13,5 al recaudar más IVA (más actividad), Sociedades (mejores márgenes para las clínicas) y cotizaciones (más empleo). Y sobre todo permitiría una bajada de precios que llevaría más mascotas a la clínica. "El retraimiento de visitas por la subida del IVA tiene un enorme impacto en la salud pública", dice Yuste.

  • Viticultores.

La ley califica al vino como un "alimento natural" pero se le grava al 21% como a los licores y no con el tipo alimentario del 10%. "Esto sube el precio del producto y frena su venta", dice Ramón Mampel, secretario general de La Unió de Llauradors de la Comunitat Valenciana. El consumo de vino, de hecho, cae de 10,9 litros por persona en 2004 a 9,8 litros en 2016. Y eso, según la patronal vinícola levantina, influye negativamente en la rentabilidad de los agricultores, en la competitividad de las explotaciones y en los ingresos para la viña. Algo que lamenta Mampel porque el vino, dice, "es un sector clave para las zonas productoras porque genera riqueza económica, social y medioambiental en las zonas rurales".

  • Fabricantes de bicicletas.

"Es una solución de movilidad sostenible que beneficia, no solo al que se traslada en bicicleta, sino a toda la sociedad", explica sobre las bicicletas Carlos Núñez, secretario general de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE). Su patronal lleva tiempo pidiendo la bajada del IVA al 10% para un sector que emplea a 22.000 personas y factura 1.623 millones porque, dicen, reducen la emisión de gases contaminantes, la congestión del tráfico y mejora la salud de las personas. "Y esto produce una reducción de los costes sanitarios", añade un Núñez que lamenta que solo se otorguen ayudas en España a la movilidad por coches, como los planes PIVE o Movele. "Países vecinos nuestros entendieron hace tiempo que para cambiar la congestión y la contaminación de las ciudades era necesario tomar medidas fiscales que acompañen la inversión en infraestructuras ciclistas y campañas de concienciación".

  • Gimnasios.

Tras subirles el IVA del 8% al 21% hace seis años, las instalaciones deportivas han incrementado su tributación al Estado. De 36 millones de euros por este impuesto se ha pasado a 44 millones, un 28% más. Las arcas públicas lo agradecen, pero el sector lo sufre. "Si nos bajaran el IVA al 10% incrementaríamos un 30% el volumen de usuarios de instalaciones deportivas", explica Alberto García, gerente de la Federación de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid), que defiende el papel de su actividad económica como promotora de estilos de vida activos. "Ese tipo máximo no tiene sentido en una sociedad donde la obesidad infantil roza el 20%, el 73% de la población apenas hace actividad física y más de 50.000 personas mueren cada año en España a causa del sedentarismo", dice García citando datos del ministerio de Sanidad y defendido la utilidad de su sector en la lucha en favor de la actividad física. "Si se redujese el IVA al 10%, el gobierno recaudaría menos por la vía directa impositiva, pero más por el incremento de usuarios, lo que dejaría la diferencia en una cantidad insignificante... y todo esto sin tener en cuenta el ahorro en costes sanitarios que supondría este incremento de usuarios".

  • Alquiler de coches.

El turismo esta gravado al tipo reducido del 10% para potenciar el sector que más riqueza aporta al país y su motor en esta etapa de recuperación. Los hoteles y restaurantes los disfrutan. ¿Por qué no el alquiler de coches, usados para desplazamientos vacacionales? "Sorprende que se mantenga el tipo general cuando se incluyen cada vez más en paquetes turísticos de forma conjunta con otras actividades a las que sí se aplica el reducido", se extraña Miguel Ángel Saavedra, presidente de la Federación Nacional Empresarial de Alquiler de Vehículos (Feneval), un sector que factura 1.600 millones anuales y que emplea a más de 8.000 personas. "Bajar el IVA mejoraría la competitividad del turismo español, más ahora que se recuperan los destinos competidores como Turquía, Egipto y Túnez", defiende Saavedra, que recuerda que el gobierno anterior "tenía un compromiso con el sector turístico de reducir su IVA tan pronto se produjera una mejoría de la situación económica actual".