La sala segunda de la Audiencia de Navarra ha condenado a nueve años de cárcel por un delito de abuso sexual continuado a cada uno de los cinco acusados de la violación grupal en los Sanfermines de 2016. Los jueces han tenido en cuenta el agravante de prevalimiento, lo que supone una situación de superioridad general de los agresores respecto a la víctima.

El tribunal absuelve a los conocidos como miembros de La Manada de agresión sexual, de robo con violencia o intimidación y de un delito contra la intimidad.  

José Ángel Prenda, Ángel Boza, Antonio Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero no podrán acercarse a la denunciante a menos de 500 metros ni comunicarse con ella durante quince años y deberán indemnizarla con un total de 50.000 euros. Tras la pena de prisión, permanecerán cinco años bajo libertad vigilada.

La sentencia determina además una pena de dos meses de multa a una cuota diaria de quince euros para Antonio Guerrero por robarle el móvil a la víctima. En caso de no acatarla será privado con un día de libertad por cada dos cuotas no satisfechas. 

El fallo, cuya lectura ha corrido a cargo de José Francisco Cobo, presidente del tribunal, ha contado con el voto particular del magistrado Ricardo González, quien pedía la absolución de los acusados y solo apoyaba la condena por hurto contra Antonio Guerrero.

Todas las partes implicadas han anunciado que recurrirán la sentencia. El ministerio fiscal pidió para los cinco 22 años y 10 meses de prisión; la acusación particular reclamó 24 años y nueve meses, y las acusaciones populares elevaron esta petición a los 25 años y nueve meses. Las defensas, por su parte, solicitaron la absolución para todos ellos. El juicio quedó visto para sentencia el 28 de noviembre.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 7 de julio en un portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona. Los cinco jóvenes fueron detenidos horas más tarde, después del encierro, por agentes de la Policía Foral. El juez de instrucción decretó su ingreso en prisión, donde han permanecido desde entonces tras ver rechazados todos los recursos para reclamar su puesta en libertad.

La sentencia ha caído como un jarro de agua fría entre las personas concentradas ante las puertas del Palacio de Justicia de Pamplona. "No es abuso, es violación", claman. Un grupo se ha saltado un control policial y los efectivos de seguridad han tenido que formar un cordón humano para controlar el acceso al edificio. Por la tarde hay convocada una manifestación en Madrid, frente al Ministerio de Justicia, bajo el lema "La manada somos todas".