Iria Marañón con un ejemplar de su libro.
Iria Marañón con un ejemplar de su libro. JORGE PARÍS

A los 6 años, una niña ya se siente menos inteligente que un niño, así lo demostró un estudio publicado en 2017 por la revista Science, que explicaba cómo al pedir a los pequeños que elijan a alguien "muy inteligente" de su entorno, las niñas eran mucho menos propensas a asociar la brillantez a su propio género.

Desde el momento en que sabemos si lo que esperamos es un niño o una niña, inconscientemente cambia toda nuestra mentalidad y los distintos escenarios que preparamos para ellos. A las chicas les espera un mundo enfocado a los cuidados y la belleza, ideas transmitidas de generación en generación que terminarán haciéndolas sentir inferiores a sus compañeros masculinos. Ellos esconderán sus sentimientos y consumirán juegos que normalizan la violencia.

Para tratar de evitar que estos estereotipos limiten la vida de nuestros hijos e hijas hablamos con la escritora Iria Marañón, que demuestra en su libro  Educar en el feminismo (Plataforma Editorial) que la igualdad hará a nuestros pequeños personas más libres y más justas.

Me gustaría empezar leyendo el titular de dos noticias recientes: 'Una niña de 11 años da a luz de su hermano de 14' y 'Un niño de 14 años mata a su hermano de 19 de una puñada al corazón'. ¿Qué está pasando en la educación de los niños para que sucedan estas cosas? Creo que hace falta muchísima educación afectivo-sexual que no están teniendo, me parece imprescindible que se dé en los centros educativos, en primaria y sobre todo en secundaria. La segunda noticia me parece que viene por lo normalizada que tenemos la violencia y la agresividad. Estos son casos puntuales por suerte pero, en los niños la violencia se consiente más. Se tiende generalmente a educar a las niñas para que no sean agresivas, pero a los niños incluso se les ignora ese tipo de cosas.

¿Es tan raro que ocurran estas excepciones o no lo es tanto viendo el nivel de violencia al que se exponen diariamente? Yo creo que es raro esto concreto, el hermano que ha apuñalado a su hermano, pero hay otra serie de conductas que están muy normalizadas, como son las agresiones sexuales. Estamos en  una sociedad que se cuestiona por qué violan a una chica como si ella tuviera algún tipo de responsabilidad, eso indica el nivel de normalización de los abusos sexuales masculinos en el que estamos.

¿Qué podríamos hacer si nuestro hijo nos pide un videojuego que nosotros consideramos que es perjudicial por ser violento u ofensivo? No soy partidaria de las prohibiciones, pero hay que hablar mucho con nuestras hijas e hijos para hacerles entender qué suponen esos juegos. Tenemos que hacerle ver que ese tipo de comportamientos son incorrectos o son machistas y están manteniendo y perpetuando unas desigualdades muy grandes.

¿Qué valores debemos fomentar en los chicos para que se alejen de los estereotipos? Tenemos que tratar de inculcarles que la violencia no resuelve nada. Hay que enseñarles a comunicarse, a fomentar su sensibilidad y la empatía, que se responsabilicen en casa de las cosas del hogar y de los cuidados si tienen la oportunidad.

También cuando los niños juegan obvian ciertas actitudes. Nosotros, participando en sus actividades podemos inculcar otros puntos de vista, como la negociación. Por ejemplo, si está jugando a indios y vaqueros puede que no todo sea pelear, a lo mejor en lugar de salir a luchar alguna vez pueden hablar y arreglar sus conflictos de otra manera. También pueden normalizar otras tareas incluyéndolas en el juego, en el fuerte alguien tiene que hacer la comida y limpiar.

¿Qué hacemos si nuestro hijo quiere desarrollar una actividad lejana a la construcción clásica de la masculinidad, como por ejemplo ir a ballet, pero se cohíbe por los insultos que recibe de su entorno? Tenemos que tener claro que cuando educamos en igualdad para que los niños sean libres vamos a estar haciendo palanca continuamente con la sociedad, y también lo tienen que asumir nuestros niños. Hay que ser flexibles, porque si él no se siente preparado para recibir el aluvión de críticas tampoco hay que forzarle, no podemos imponerle desde casa algo que luego en el colegio le vaya a frustrar o vaya a hacer que se sienta mal. Por encima de todo está la felicidad de nuestro niño. Si él quiere ser bailarín de ballet pero decide no ir más a clase porque se siente mal, pues cuando se vuelva a sentir con ganas lo retomamos.

¿Los padres tienen que frenar el momento en el que saben que la realidad de sus hijos va a chocar contra lo establecido en la sociedad o dejar que ocurra? Por ejemplo, si nuestro niño quiere llevar una muñeca al colegio y sabemos que va a ser objeto de críticas. Hay que dejarlo surgir pero hay que advertírselo, decirle: "Fenomenal, me encanta que te lleves tus muñecas para jugar, que ningún niño te haga sentir mal porque es fantástico que te guste cuidar muñecas". Hay que decirle que es posible que pase, aunque sin asustarle ni coartarle y permitiendo que vaya a la escuela con sus muñecas si él quiere. Con el tiempo va a tener que aprender a gestionar este tipo de cosas, y si vuelve encantado porque le ha dado igual que le digan cualquier cosa pues fantástico, y si vuelve triste pues le decimos: "tú tranquilo, porque está genial que juegues con muñecas, pero si mañana no las quieres llevar no pasa nada".

¿Por qué a los niños les cuesta más identificarse con un personaje femenino y con el lenguaje en femenino? Porque sus privilegios han hecho que siempre estén en su lugar de confort. Se les habla en masculino, todos los personajes son masculinos... por eso a veces los hombres sienten la igualdad como opresión. Pero sería maravilloso que los niños se identificaran también con mujeres en la literatura y con los sentimientos de esas mujeres. El sistema patriarcal les coarta mucho más a ellos en su masculinidad que a nosotras, porque no quiere que los hombres tengan masculinidades más flexibles. El feminismo también les va a ayudar a ellos porque les va a hacer libres de poder expresarse y de ser como quieran ser, sin tener que reivindicar constantemente su masculinidad.

Las niñas se sienten menos inteligentes que los niños desde los 6 años, ¿qué es el síndrome de la impostora y cómo se llega hasta él? Desde el momento en que nacemos nos dan la primera lección de cómo debe ser una niña, nos ponen un vestidito rosa, muñecas, cocinitas... Parece que son cosas inofensivas, pero no lo son. Cuando empezamos a recibir referentes en los libros y en las películas nos vamos a ver menos representadas o con unas connotaciones muy específicas, el lenguaje nos excluye... Todo eso que lanzamos a esa niña hace que cuando llegue a los 6 años ya sepa inconscientemente que es una ciudadana de segunda en esta sociedad, y eso lo va a arrastrar durante el resto de su vida. Aunque saque mejores notas en el colegio, aunque haya más chicas que chicos en la universidad, al final siempre se va a sentir menos.

Me parece muy significativo también ver cómo los niños ocupan el espacio central en los patios del recreo jugando a la pelota y las niñas se van poniendo en los laterales. A medida que van creciendo, los niños ocupan más espacio y las niñas cada vez menos, eso aunque no lo parezca son señales que nosotras vamos recibiendo.

Estudiamos la carrera como todos, salimos al mercado laboral como todos pero llega un momento en el que cualquier éxito que conseguimos nos parece que no lo merecemos, ese es el síndrome de la impostora, el pensar que no hemos llegado hasta aquí porque lo valemos sino que ha sido por suerte. Pensamos: "Bueno, yo sé de esto pero no tanto, en realidad no debería de estar aquí..." Y todo viene desde que somos pequeñas y nos bombardean con este tipo de estereotipos.

¿Se invisibilizan los logros de las niñas porque las actividades masculinas tienen más peso en la sociedad? Todo en la sociedad tiene más peso en masculino, desde los deportes -todos- hasta cualquier disciplina de cualquier ámbito: científico, literario, artístico, en la política... más hombres que mujeres. Siempre están mucho más visibilizados en todas las esferas de nuestra vida.

¿Qué valores debemos fomentar en las niñas para que se alejen de los estereotipos? Hay que intentar que no sean niñas complacientes, dóciles y sumisas, para eso hay que empoderarlas. Fomentar el liderazgo, el espíritu de lucha, la valentía, aprender a decir 'no', eso es muy importante, les va a ayudar a defender sus derechos y lo que piensan de forma correcta.

Hay que negociar con ellas y que alguna vez ganen la batalla. Exacto, con niños estás negociando todo el tiempo, y es importante que ganen, porque así se dan cuenta de que las negociaciones funcionan y que el 'no' funciona.

¿Cómo podemos despertar en ellas el interés por otros roles con los juguetes que las compramos? Ellas siempre pedirán algo, ese regalo lo van a tener sí o sí, pero con el resto podemos meterles el gusanillo de otro tipo de actividades, por ejemplo un juego de química si les gusta experimentar o un instrumento si se les da bien la música... No se trata de imponer que jueguen a la pelota para salirse del estereotipo, pero sí fomentar que vean y se interesen por otras cosas que van acorde con sus gustos.

Explicas que podemos seguir contando a nuestros hijos los cuentos clásicos, pero abriendo un debate después para que identifiquen los roles que se dan en ellos. ¿Qué podemos hacer si no son capaces de ver las desigualdades? Después de ver La Sirenita abrimos un debate y decimos: "Oye, ¿y cómo se le ocurre dejar toda su vida entera por un chico que casi no conoce?" Así se plantearán distintos puntos de vista y pueden darse cuenta. A lo mejor a la primera no y a la segunda tampoco, pero a la quinta van a ser ellos los que lo identifiquen.

Comentas en el libro que a las niñas no les enseñamos a ser valientes y que les inculcamos miedos. ¿Cómo podemos educarlas sin convertirlas en asustadizas pero intentando protegerlas? Hay que educarlas en la valentía de decir lo que piensan, de enfrentarse a un jefe cuando no están de acuerdo con lo que dice, dejar una relación tóxica de cualquier tipo... Valentía no es ir sola por la calle por un callejón oscuro, ahí todas tenemos miedo porque vemos lo que sucede en el mundo, pero creo que eso no nos debe detener. Efectivamente existen riesgos y los tienen que conocer, porque tienen que saber en qué sociedad viven, pero siempre tenemos que alentarlas a que hagan lo que quieran hacer. El mundo es así pero tú tienes que luchar por lo que tú quieres.