El instante más oscuro
Churchill y el actor Gary Oldman caracterizado como el ex primer ministro británico Universal / BBC

Con el Globo de Oro al mejor actor dramático y esperando su nominación a los Óscar, el próximo martes 23 de enero. Así se nos presenta Gary Oldman en El instante más oscuro (Darkest Hour) caracterizado como el enérgico exprimer ministro británico Winston Churchill y ante una de las decisiones más trascendentales de su mandato, a pocos días de haber sido elegido: enfrentarse al avance de los alemanes durante la II Guerra Mundial o aceptar pactar con ellos.

Oldman, de 59 años, ingresa con esta película dirigida por Joe Wright en el selecto club de actores que han interpretado de manera memorable a personajes históricos. La opción final de Churchill implicó en su momento, y según avanzó en su célebre discurso de mayo de 1940, "sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor". Para el actor londinense más de 200 horas de maquillaje a lo largo del rodaje y la que puede suponer su segunda nominación en los premios de la Academia (la primera fue por El topo).

Bruno Ganz fue un Hitler memorable en 'El Hundimiento', y en 'Nixon' Anthony Hopkins realizó una gran interpretación del expresidente norteamericano No ha sido el primero ni será el último en encarnar la figura del famoso estadista británico. El pasado año se estrenó Churchill, con un Brian Cox igualmente convincente en el papel y en otro momento histórico de la época, a la espera de si el Desembarco de Normandía había sido o no un éxito. Entre otras, en 1972 El joven Winston, protagonizado por Simon Ward, era un recorrido que partía desde su infancia hasta su ascensión como político.

A los premios de Hollywood les gusta recompensar este tipo de actuaciones en las que se valora más la similitud con el personaje que la creación. Daniel Day-Lewis fue un Abraham Lincoln increíble en la película de Spielberg estrenada en 2012, la estadounidense Meryl Streep, la influyente ex primera ministra británica Margaret Thatcher, en La dama de hierro en 2011; Colin Firth, el rey Jorge VI en El discurso del rey en 2010; y Helen Mirren, la monarca Isabel II en La reina (2006). Tres personajes británicos y uno norteamericano (y los cuatro intérpretes) con otro nexo en común: todos ganaron el Óscar.

Sin su estatuilla pero extraordinarios fueron el actor suizo Bruno Ganz mimetizando a Adolf Hitler, en sus últimos días, en la producción alemana El hundimiento (2004) aunque solo obtuvo una nominación, como mejor película de habla no inglesa; o Anthony Hopkins y Frank Langella recreando al expresidente Richard Nixon. El primero en la película de Oliver Stone de 1995, titulada Nixon, y Langella en El desafío: Frost contra Nixon (2008). Natalie Portman fue la exprimera dama Jacqueline Kennedy en Jackie (2016) y Cate Blanchet Isabel I en Elizabeth (1998) y Elizabeth: La edad de oro (2007).

Cleopatra, Napoleón, Iván el terrible y Franco

Enmarcándonos en el siglo XIX, la reina Victoria ha sido encarnada en las pantallas por más de 40 actrices, como secundarias o protagonistas. Las más recientes, Emily Blunt en La reina Victoria (2009) o de nuevo Judi Dench en La reina Victoria y Abdul (2017) que también puede conseguir una nominación a los Óscar por su papel. Muy recordada es también la reina francesa María Antonieta a la que Kirsten Dunst dio vida en la película de Sofia Coppola estrenada en 2006.

Mirando a los clásicos, Henry Fonda realizó una gran interpretación en El joven Lincoln (1939) de John Ford, centrada en los primeros años del que se convertiría en el 16º presidente de Estados Unidos. Sin abandonar el blanco y el negro, Nikolay Cherkasov fue el zar Iván el terrible en el díptico dirigido por Sergei M. Eisenstein, la primera obra estrenada en 1945 y la segunda, La conjura de los boyardos, en 1958.

Aunque a Napoleón lo han interpretado actores muy diversos, entre ellos Marlon Brando o Rod Steiger, es Albert Dieudonné el que se lleva la palma por la monumental Napoleón (1927), una ambiciosa película muda del francés Abel Gance. Ya a todo color, Ben Kingsley fue un oscarizado Gandhi en 1982, y Elizabeth Taylor la última, y más mítica, reina de Egipto en la colosal Cleopatra (1963) —también Claudette Colbert en el filme de 1934 de Cecil B. De Mille—.

En cuanto a la historia de España, Franco ha tenido su presencia también en el cine, en la comedia Espérame en el cielo (1988) interpretado por el argentino Pepe Soriano que hacía de caudillo y de su doble exacto; o Juan Diego en Dragon Rapide (1986). Ha habido al menos una decena más, Juan Echanove en Madregilda (1993), Juan Viadas en Balada triste de trompeta (2010) o incluso el londinense Peter Hughes en la adaptación del musical Evita (1996) que protagonizaron Madonna y Antonio Banderas en 1996.

Próximamente en sus pantallas

El cine biográfico con famosos políticos o mandamases no descansa. El italiano Paolo Sorrentino tiene previsto estrenar este año Loro con su actor fetiche, Toni Servillo, interpretando al controvertido ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi. Teniendo en cuenta el cine de Sorrentino, autor de La gran belleza, Il divo o la serie The Young Pope, será un biopic del que puede esperarse de todo, menos que sea convencional.

Un memorable duelo de actrices promete Mary, Queen of Scots, y que podría estrenarse a inicios de noviembre. Nada menos que Margot Robbie y Saoirse Ronan —y ambas serán seguramente candidatas a los Oscar este año por Yo, Tonya y Lady Bird respectivamente—, en una nueva versión del histórico enfrentamiento entre Isabel I, reina de Inglaterra, y María Estuardo, reina de Escocia, durante el siglo XVI.

Aún es un proyecto, pero llevar a la gran pantalla la biografía del que fuera el 32º presidente de Estados Unidos (1901-1909), Franklin Delano Roosevelt, está en la mente del director Martin Scorsese —actualmente enfrascado en la película de gangsters The Irishman—. Además, podría significar su sexta colaboración con Leonardo DiCaprio.