En la cara del toro
Varios mozos corren ante la manada de toros de la ganadería madrileña de Victoriano del Río a su paso por la calle Estafeta, durante el sexto encierro de San Fermín 2017. Jesús Diges / EFE

Pamplona vive el séptimo día de las fiestas de San Fermín con una presencia más local conforme avanzan las jornadas y con la emoción de un encierro que protagonizan los toros de la ganadería madrileña de Victoriano del Río, animales con fama de rápidos y nobles.

Es el octavo año de los toros madrileños, que comparten el mismo origen Domecq que los de Jandilla que corrieron el martes, en los Sanfermines. Son animales muy del gusto de las figuras del toreo.

La carrera, como se esperaba ha sido rápida, aunque no ha superado el ritmo de los Jandilla. Ha durado dos minutos dieciséis segundos y la manada ha ido hermanada.

Se han visto numerosas caídas a lo largo del recorrido pero no ha habido heridos por asta de toro.  Ha terminado con  nueve corredores han requerido traslado al Complejo Hospitalario de Navarra por diversos traumatismos y contusiones. La mayoría de traslados, un total de siete, se han solicitado desde Telefónica, un octavo ha sido pedido desde Espoz y Mina y el noveno, desde Santo Domingo.

Los seis toros serán lidiados este miércoles a las 18.30 horas por los diestros Sebastián Castella, Alberto López Simón y Ginés Marín.

Mejores números que el pasado año

Los cinco encierros de los Sanfermines 2017 celebrados hasta el martes se han saldado con la mitad de heridos y corneados que en las mismas carreras del año pasado.

En concreto, según los datos del Gobierno de Navarra, sumando los dos heridos del encierro del martes, protagonizado por toros de Jandilla, son 22 los corredores que han sido trasladados al Complejo Hospitalario de Navarra en estas fiestas, cinco de ellos con cornadas: tres el día 7 de julio y dos el día 8.

En los mismos encierros del año pasado la cifra de heridos atendidos en el citado centro ascendió a 45 y el número de corneados fue de once. Siete de esas cornadas se produjeron en una misma jornada, la del día 8, y el resto tuvieron lugar los días 9 y 10, con dos mozos corneados en cada uno.

Al final de las fiestas la cifra de heridos en los encierros ascendió a 67, once de ellos con cornadas y el resto con diversos traumatismos y contusiones.

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