Titiriteros
Alberto San Juan y Gloria Muñoz representaron la obra de los titiriteros detenidos. EUROPA PRESS

El juzgado de instrucción 46 de Madrid ha decretado el sobreseimiento provisional de la segunda causa que pesaba sobre los dos componentes de la compañía Títeres desde abajo, que en febrero del año pasado estuvieron cinco días en prisión sin fianza por, presuntamente, haber enaltecido el terrorismo en una obra infantil de carnaval.

Aquella acusación fue finalmente archivada en la Audiencia Nacional, que se inhibió respecto al segundo delito achacado a L.F. y R.G., tipificado en el artículo 510.2 del Código Penal bajo el epígrafe de delitos cometidos "con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizados por la Constitución". En concreto, se les atribuía una lesión a la dignidad de las personas a través de la humillación, el menosprecio o el descrédito, fuera de la competencia de la AN.

A este respecto, el juez Ismael Moreno apuntó entonces a las escenas en las que se representaba, por ejemplo, "el ahorcamiento de un guiñol vestido de juez, el apuñalamiento de un policía, y la violación de una monja y el apuñalamiento posterior con un crucifijo".

Ahora, el juez José María Escribano, de acuerdo con el fiscal, dice que "no aparece debidamente justificada la perpetración del delito" en la obra La bruja y don Cristóbal. Y ha archivado el procedimiento, pero de forma provisional, lo que deja la puerta abierta a una reapertura si hay nuevas pruebas. La defensa "seguramente" recurrirá -el auto no es firme- para pedir el sobreseimiento libre, "que implica que no hay delito", confirma a 20minutos el abogado Eric Sanz de Bremond.

El letrado recuerda que la Audiencia Nacional hizo lo mismo y fue la Sala de lo Penal, tras un recurso de las defensas, la que decretó el archivo definitivo de la primera causa. El desencadenante de la detención de los titiriteros fueron las llamadas de varios padres a las autoridades durante la representación de la obra por, entre otras cosas, la aparición de una pancarta ficticia que rezaba "Gora alka-ETA".

El juez no ha argumentado en el auto los motivos por los que el sobreseimiento es provisional y no definitivo.