Igualdad de oportunidades... o no. Es una de las máximas que rigen el sistema educativo español, según la ley, pero la foto que arroja al respecto el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no muestra exactamente eso. Refleja, en cambio, que si un estudiante es de una familia con pocos recursos, o es chica, o inmigrante, o no ha ido a la guardería, por ejemplo, tiene menos posibilidades de tener éxito escolar, con las consecuencias que eso pueda tener más delante en su desarrollo profesional y personal.

Así se desprende del informe Estudiantes de bajo rendimiento: Por qué se quedan atrás y cómo ayudarles a tener éxito, basado en los resultados de PISA 2012 y centrado en los alumnos de 15 años en 64 países que no alcanzan un nivel básico (situado en el 2) en matemáticas, lectura o ciencia. En el caso de España, la OCDE concluye que los estudiantes que proceden de un entorno socioeconómico desfavorecido tienen una probabilidad tres veces mayor de tener bajo rendimiento académico que los de entornos más favorecidos, a la vez que los alumnos que asisten a colegios concertados tienen, de media, una probabilidad del 33% menor de tener malos resultados académicos que los que van a centros públicos.

En su documento, la organización internacional alerta de que un bajo rendimiento en la escuela conlleva a un mayor riesgo de abandonar los estudios y más dificultad para conseguir trabajos bien remunerados, y todo ello puede tener "consecuencias severas para los estudiantes y para la sociedad en su conjunto".Políticos, profesores, padres y estudiantes, todos, tienen un papel importante que jugar Además, asegura que cuando una alta proporción de la población carece de los conocimientos y habilidades necesarias, "el crecimiento a largo plazo de un país puede verse comprometido". De hecho, estima que si todos los estudiantes de 15 años en España alcanzaran por lo menos el nivel 2, el básico en PISA, el PIB de España en 2095 se elevaría un 15%.

Según la OCDE, en España la probabilidad de tener un bajo rendimiento es 2,6 veces mayor entre el alumnado que no acude a colegios favorecidos socieconómicamente ( "después de ajustar por el estatus socioeconómico de los estudiantes", recalca el informe), mientras que esa media de la OCDE es de 11,3 veces. Asimismo, los estudiantes de colegios concertados, de media, tienen una probabilidad 33 % menor de tener bajo rendimiento que los que asisten a centros públicos, tras ajustar también "el estatus socioeconómico" de los alumnos. 

El documento destaca que el 40 % de los estudiantes de familias desfavorecidas en España tuvo un bajo rendimiento en matemáticas en 2012, mientras que solo un 8 % de los alumnos favorecidos no alcanzó en esa materia el nivel 2, que para la OCDE es el nivel básico de conocimiento que se requiere para participar plenamente en una sociedad moderna.

En 2012, el 24 % de los estudiantes de 15 años de España tuvo un bajo rendimiento en matemáticas (23 % en OCDE), pero en el total de las tres materias evaluadas (matemáticas, ciencias y lectura) mejoraron la media de la OCDE:  un 10 % con bajo rendimiento frente al 12 %. Ello se traduce en que más de 95.000 estudiantes españoles tuvieron un bajo rendimiento en matemáticas y unos 42.000 tuvieron un bajo rendimiento en las tres materias citadas.

Barreras y desventajas

El informe también refleja que en 2012 un 43% de los alumnos con malos resultados en matemáticas perdieron al menos un día entero de clase, casi el doble que la media de la OCDE, que fue del 23%. Se trata de uno de los porcentajes más altos de los países que participaron en PISA 2012. También coincide que los que no llegan al nivel básico de conocimientos dedican menos tiempo a los deberes en casa que aquellos con mejor rendimiento. Así, los de bajo rendimiento en matemáticas dedicaron de media 4,7 horas semanales a hacer los deberes extraescolares (una hora más que la media de la OCDE) frente a las siete semanales de los alumnos que superaron la prueba (1,8 horas más que a media de la OCDE).

Los estudiantes de bajo rendimiento pierden clase con mayor frecuencia, dedican menos tiempo a deberes y son menos perseverantes Pero el bajo rendimiento, según la OCDE, no es el resultado de un solo factor de riesgo, sino de la combinación y acumulación de varias barreras y desventajas. Y en España, la probabilidad de tener bajo rendimiento en matemáticas es mayor para las chicas ( y menor en las otras dos materias), los estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos, de origen inmigrante, los que no han recibido educación preescolar (o solo un año o menos), han repetido un curso y están matriculados en Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI).

Así, el retrato robot de un estudiante con buen rendimiento escolar es el de un alumno de nivel socioeconómico medio, varón, proveniente de una familia con dos progenitores, sin origen inmigrante, que hable el mismo idioma en casa que en la escuela, viva en una ciudad, haya recibido más de un año de educación preescolar, no haya repetido un curso y siga un programa educativo general (tiene un 10% de probabilidades de tener un rendimiento bajo en matemáticas). En cambio, una alumna de nivel socioeconómico medio que viva en una familia monoparental, tenga origen inmigrante, hable un idioma distinto en casa que en la escuela, viva en una zona rural, no haya recibido educación preescolar, haya repetido un curso y reciba formación técnico-profesional tiene un 76% de probabilidades de tener un rendimiento bajo.

Refuerzo escolar y apoyo individualizado

La OCDE ofrece en su informe un plan para reducir el bajo rendimiento, aunque resalta que "el primer paso" para los gobiernos es hacer del bajo rendimiento "una prioridad educativa" y convertirla en "recursos adicionales". Entre las medidas que propone están el ofrecer refuerzo escolar "tan pronto como sea posible",  crear un entorno de aprendizaje en las escuelas que exigente y de apoyo a los estudiantes y animar a los padres a involucrarse más en la vida escolar.

Identificar al alumnado de bajo rendimiento y diseñarle una estrategia u ofrecer refuerzo individualizado a colegios y familias son otras de las propuestas. También plantea disminuir las desigualdades en el acceso a la educación preescolar y limitar separar alumnos por nivel académico. "Políticos, profesores, padres y estudiantes, todos, tienen un papel importante que jugar", concluye la OCDE.

El Ministerio de Educación redujo en 2016 su partida para educación compensatoria, destinada a garantizar la equidad, un 2,6%, hasta 5,11 millones de euros. Esta partida perdió casi el 90% de sus fondos en los presupuestos de 2015, cuando se recortaron 48 millones al dinero destinado a la "compensación de las desigualdades" y a activar acciones que contribuyan a prevenir las derivadas "de factores sociales, económicos, culturales, geográficos, étnicos o de cualquier otro tipo".