Los resultados de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre y las posteriores discrepancias entre los partidos confeccionaron un tablero político insólito. El aparente desgaste del bipartidismo y la irrupción de nuevos actores en el escenario político -un hito histórico nunca antes visto en España- cambiaba por completo el protocolo de actuación que se había dado hasta ahora.

Ante este panorama de incertidumbre, el diálogo y las posibles alianzas debían convertirse en prioridades fundamentales para desencallar la situación de bloqueo institucional que arrastraba España desde finales de año.

Por ello y después de que el rey propusiera el martes a Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno en el debate de investidura, el líder socialista encabeza ahora una nueva etapa: la búsqueda de apoyos parlamentarios necesarios para poder forjar una mayoría en la Cámara Baja.

Aquí es donde entra en juego la amalgama de pactos que necesita Sánchez para lograr el apoyo suficiente, con votos a favor, abstenciones y votos en contra. Esto no incluye al PP. Tampoco buscará el respaldo de los partidos nacionalistas que abogan por la autodeterminación catalana, según ha reiterado en diferentes comparecencias. Así, las diferentes opciones que se plantean sobre la mesa de Sánchez se tornan complicadas. Y cada escaño cuenta.

Posibles pactos

Aunque la aritmética parlamentaria permite múltiples pactos, las opciones programáticas acotan ese escenario. 

  • PSOE - Ciudadanos - Podemos

Esta posible coalición entre las fuerzas emergentes y el partido socialista sumaría un total de 199 escaños, cifra que sobrepasaría cómodamente la barrera de la mayoría absoluta (176 parlamentarios) y, por tanto, no necesitaría el apoyo a favor, en contra o la abstención de ningún otro partido.

Esta opción, sin embargo, no supone una alternativa de gobierno real, ya que Podemos y Ciudadanos, cuyos programas en materia económica y territorial son "antagónicos", han mostrado su rechazo mutuo en diferentes ocasiones. "Es improbable que Sánchez consiga un acuerdo que lograra el voto afirmativo de los dos", asegura el politólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid Pablo Simón. Por tanto, no sería posible articular esta mayoría parlamentaria.

Así, quedan básicamente dos alternativas. Por un lado, el PSOE con los votos a favor de Podemos y la abstención de Ciudadanos, la opción "más factible" para Pablo Simón, a pesar de que Albert Rivera expresara su negativa a facilitar un Gobierno con Podemos y sus confluencias. "Pactando sobre temas concretos, la abstención de Ciudadanos se puede conseguir".

Y por otro, el apoyo de Ciudadanos y la abstención de Podemos, auque se presenta como la alternativa más "complicada" porque, en este caso, sería necesario "que ningún partido votara en contra". Y, además, Pablo Iglesias ya expresó su postura: "No apoyaré un programa de PSOE y Ciudadanos porque nuestros programas son incompatibles". 

  • Gobierno de izquierdas

Una gran coalición de izquierdas es otra de las opciones más factibles. La suma de los escaños de Podemos, IU y el PSOE -con 167 escaños y 183 en contra- no es suficiente para investir presidente. En esta opción, por tanto, la aritmética da lugar a tres vertientes principales para conformar un gobierno de izquierdas.

La primera -y la más improbable- necesitaría los votos a favor de ERC, PNV y DYL. Aglutinados sumarían un total de 184 votos frente a los 164 de PP-Ciudadanos-Coalición Canaria, y se conseguiría la mayoría simple. La segunda alternativa incluye los votos a favor de ERC y la abstención de PNV y DYL, lo que daría lugar a 170 escaños frente a los 164 que voten en contra.

Pablo Simón añade a estas opciones la posibilidad de que Coalición Canaria y PNV (168 escaños) votaran a favor con la abstención de ERC y Democràcia i Llibertat.

  • PSOE- Ciudadanos con la abstención del PP

La suma de los escaños de la formación naranja y el partido de Pedro Sánchez daría como resultado 130 diputados. Si el resto de fuerzas políticas vota en contra (220 escaños), no lograrían investir presidente. Si, por el contrario, el PP -con sus 123 parlamentarios- se abstiene, obtendrían más votos a favor y las fuerzas contrarias a su investidura sumarían 97 escaños.

Así, el pacto de Sánchez y Rivera alcanzaría la mayoría simple. Aunque la aritmética lo permite, esta es, para Pablo Simón, una opción "imposible", ya que al Partido Popular le beneficia la convocatoria de elecciones en mayo.

En resumen, y según el politólogo, las opciones más realistas y factibles son o la coalición de los partidos nacionalistas más Podemos o el apoyo de la formación magenta con la abstención de Ciudadanos.

¿A qué partidos interesan unas nuevas elecciones?

Las jugadas ganadoras para Pablo Simón se presentan de manera clara e inequívoca. Mientras que al PSOE le interesa conformar un gobierno en minoría con el apoyo de Podemos y la abstención de Ciudadanos, la posición del partido que encabeza Mariano Rajoy es bien distinta. El PP es el único partido al que interesa la nueva convocatoria electoral.  

Para Podemos, sin embargo, existen una serie de incentivos contrapuestos. La convocatoria de otras elecciones generales no es sinónimo de éxito para la formación de Pablo Iglesias. Principalmente porque se desconoce si las coaliciones territoriales repetirían con la misma fórmula". "Compromís, por ejemplo, se podría caer de aquí, Ada Colau va con su propio partido y las mareas pueden que lo hagan en Galicia coalición. No está claro".

Para Pablo Simón, "el PP ganaría" con unas elecciones y los partidos perjudicados serían PSOE y Ciudadanos. Con Podemos, asegura, tiene "dudas".

Calendario institucional

El plazo necesario para que el candidato articule una mayoría y llegue a acuerdos no se contempla en la Constitución, pero el líder socialista -y el presidente del Congreso en funciones, Patxi López- ha hablado de entre tres semanas y un mes. Si en ese tiempo no encuentra una solución, el rey podrá nombrar a otros candidatos.

Las elecciones se convocarían a principios de mayo y se celebrarían 54 días después

Si, por el contrario, aglutina alianzas, la situación es otra. Una vez cerrado el acuerdo, Sánchez tendrá que notificarlo para que el Congreso convoque el primer debate de investidura, para el que son necesarios los votos de la mayoría absoluta (176 escaños). Para ello necesitaría grandes coaliciones y el apoyo incluso de algunas fuerzas independentistas. Siguiendo el calendario institucional, podría celebrarse a finales de febrero o principios de marzo. Pero antes tendrá que someterlo a votación de su militancia.

De no salir investido en primera votación, la Constitución estipula que la segunda se debe celebrar pasadas 48 horas. En este caso, se exige una mayoría simple, es decir, obtener más votos a favor que en contra de un total de 350 escaños.

En el supuesto de que no se alcance una mayoría simple, el artículo 99.5 de la Constitución detalla que "si transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones". Si la primera votación se produce a principios de marzo, las elecciones se convocarían a principios de mayo y se celebrarían 54 días después.

Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, detalla a 20minutos el panorama actual y asegura que "lo raro es que el rey se haya visto obligado a nombrar un candidato que no tiene los números atados". A su juicio, este escenario es "aconstitucional". "Pasa en otras monarquías parlamentarias, pero en España no estaba previsto constitucionalmente".