El Alto Consejo de Justicia libio ha revocado las condenas a muerte que pesaban sobre cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino acusados de haber infectado a 438 niños con el virus del sida.

La instancia jurídica, máximo tribunal del país, ha decidido conmutar las penas de muerte por cadena perpetua, lo que desembocará previsiblemente en la extradición a Bulgaria de los seis cooperantes sanitarios. Ellos siempre se declararon inocentes y atribuyeron el contagio de los pequeños a las malas condiciones sanitarias del Hospital de Bengasi, donde trabajaban.

Indemnización millonaria

Los seis fueron encarcelados en febrero de 1999 y en mayo de 2004 fueron condenados a muerte. Tras varios juicios, en diciembre de 2006 la pena fue confirmada. Ahora, el Alto Consejo de Justicia ha tenido en cuenta la decisión de las familias de los niños de renunciar a la pena de muerte tras haber recibido cada una de ellas una indemnización de un millón de dólares.

Uno de los hijos de Gadafi medió para conseguir la revocación

El pago de la llamada "deuda de sangre" facilitó la revocación de las penas de muerte, gracias a lo cual Kristiana Valtcheva, Nasia Nenova, Valentina Siropulo, Valia Tcherveniachka, Snejana Dimitrova y el médico Achraf Yumaa han visto como terminaba el calvario vivido durante ocho años de encarcelamiento.

La Fundación Gadafi, dirigida por Seif El Islam, uno de los hijos del líder libio, Muamar Al Gadafi, entregó el documento por el que las familias se declaran satisfechas de haber recibido una indemnización de un millón de dólares cada una de ellas.