Mali, cuatro años de inestabilidad política y uno de los principales focos yihadistas

  • La rebelión tuareg en el norte del país provocó en 2012 una inestabilidad que facilitó el asentamiento de grupos yihadistas.
  • Francia fue uno de los primeros en enviar tropas para frenar los ataques rebeldes.
Imagen cedida por la Oficina de comunicación audiovisual del Ejército francés (ECPAD) el 21 de enero de 2013, que muestra una furgoneta militar francesa patrullando por el norte de Bamako, Mali.
Imagen cedida por la Oficina de comunicación audiovisual del Ejército francés (ECPAD) el 21 de enero de 2013, que muestra una furgoneta militar francesa patrullando por el norte de Bamako, Mali.
EFE

La situación política en Mali es especialmente inestable desde hace casi cuatro años, cuando el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) y otros grupos yihadistas se hicieron con el control del norte. A pesar de que supuestamente fueron expulsados gracias a una intervención internacional liderada por Francia en enero de 2013, el yihadismo sigue siendo una seria amenaza en el país. Este viernes al menos tres personas han muerto en el asalto terrorista a un hotel de Bamako, la capital.

En enero de 2012, la rebelión tuareg estalló y casi tres meses después, el MNLA proclamaba de forma unilateral la independencia del "estado de Azawad". El grupo acusaba a Francia, la antigua metrópoli, de haber creado en 1960 el Estado de Mali "sin el consentimiento" de aquella región del norte. También arremetía contra el Gobierno del país africano por "el comportamiento inhumano" mantenido al utilizar "las sequías" sufridas para hacer "desaparecer" por medio de "la aniquilación" al pueblo de Azawad.

"Teniendo en cuenta la acumulación de más de 50 años de mal gobierno y corrupción, la colusión financiera, militar y política", que ha puesto "en peligro" las vidas de los habitantes, los tuaregs decidían proclamar "de manera irrevocable", "la liberación" de aquel territorio.

Los tuareg, desplazados por los salafistas

La inestabilidad que sufrió entonces la zona facilitó el asentamiento de los salafistas de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), el Movimiento de Unidad para la Yihad en África Occidental (MUYAO) y el grupo Ansar Al Din. Los rebeldes del MLNA fueron desplazados en poco tiempo por esta triple alianza yihadista, más radical y que impuso un sistema basado en una estricta interpretación de la sharía.

Encabezados principalmente por Ansar Al Din, considerado una franquicia de Al Qaeda, su objetivo fue extender ese modelo a todo el país. El Gobierno, víctima de un golpe de Estado unos meses antes, pidió ayuda a la ONU ante el avance de los salafistas hacia el sur. Francia fue, a principios de 2013, el primero en acudir a la llamada del Consejo de Seguridad, que solicitó el despliegue inmediato de la fuerza internacional de apoyo a Mali. Además del envío de tropas sobre el terreno, se procedió a bombardeos aéreos.

El presidente galo, François Hollande, mostró en aquel momento su preocupación por el "avance islamista" que ponía en peligro la seguridad de los malienses, pero también la de Francia y Europa. "Francia está dispuesta a detener la ofensiva terrorista", agregó.

En pocas semanas, aquella intervención militar logró frenar el ataque rebelde y recuperar el control de las principales ciudades de Azawad. Tras expulsar a los rebeldes de Gao y Tombuctú, las tropas franco-chadianas se hicieron con el control de Kidal y continuaron su ofensiva en el área montañosa de Ifoghas.

Una vez cumplido su cometido, Francia comenzó a retirar a sus soldados de Mali pero propuso mantener de manera permanente un contingente para colaborar en la lucha contra el terrorismo. Naciones Unidas creó entonces la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (Minusma). Eso también dio lugar a la creación de una misión de la Unión Europea para ayudar al Ejército maliense (EUTM-Mali), a la que España aporta unos 120 militares.

Reforzar la presencia en la zona

Actualmente, el Ejército francés tiene 3.000 soldados en cinco países de la región. A Mali se unen Níger, Mauritania, Burkina Faso y Chad. Tras los atentados de París el pasado viernes, en los que murieron 129 personas, Francia ha exigido a sus socios comunitarios una actuación conjunta contra el terrorismo islamista y ya ha obtenido respuestas.

Dinamarca por ejemplo ha aprobado el envío de treinta soldados de las fuerzas especiales que se sumarán a la misión de la ONU y de un avión Hércules para el transporte de tropas. El contingente danés, que podría incluir más adelante una docena de agentes de Policía, llegará a principios del próximo año y permanecerá durante un periodo inicial de ocho meses. "El objetivo es estabilizar el país y crear así la base para un desarrollo pacífico. Participarán en la prevención contra grupos terroristas y para frenar la inmigración ilegal de la que somos testigos en Europa", señaló el ministro de Exteriores, Kristian Jensen.

Su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha afirmado en línea similar que Berlín está dipuesta a ampliar su presencia militar en Mali para descargar a Francia de responsabilidad dentro de la lucha conjunta contra el terrorismo islamista.

Se considera que los miembros de los grupos terroristas están escondidos en las vastas zonas deshabitadas del norte. El atentado de este viernes se suma a los múltiples ataques y secuestros que sufre el país africano.

El dirigente de Ansar Al Din, Iyad Ag Ghaly, pidió este mismo miércoles a través de un vídeo continuar la lucha contra objetivos franceses y denunció el acuerdo de paz alcanzado en junio entre el Gobierno de Mali y los tuaregs separatistas. Según informaron a Efe fuentes de seguridad malienses, la grabación es auténtica y podría estar relacionada con el arresto el pasado fin de semana de uno de los miembros del grupo yihadista. En declaraciones a la misma agencia, un observador, que pidió el anonimato, ha vinculado el asalto de este viernes al hotel Radisson Blu de Bamako con esas amenazas.

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