El empresario jerezano José María Ruiz-Mateos ha fallecido este lunes a los 84 años de edad en un hospital del Puerto de Santa María (Cádiz), según han informado fuentes cercanas a la familia. Será enterrado este martes en Rota, su localidad natal.

El fundador de Rumasa y Nueva Rumasa estaba ingresado desde mediados de agosto cuando sufrió una caída en el Puerto de Santa María que le provocó una fractura de cadera, cuya operación se complicó con una neumonía.

Ruiz-Mateos había sido puesto en libertad el pasado mes de junio por resolución del juez ante el deterioro de su salud y los síntomas de Parkinson acreditados por un informe médico. El empresario salía así de la madrileña cárcel de Soto del Real en la que había ingresado días antes al pesar sobre él varias acusaciones de estafa, insolvencia y fraude a la Hacienda pública, en las que también están implicados varios de sus hijos.

Casado con Teresa Rivero desde 1958, tenía 13 hijos, siete chicas y seis chicos, y era miembro del Opus Dei y gran donante de los Legionarios de Cristo.

Empresario desde 1961

José María Ruiz-Mateos comenzó su andadura empresarial en el año 1961 exportando vinos a Reino Unido y en los primeros años de la democracia se convirtió en el hombre más rico de España como presidente de Rumasa, que llegó a ser conocido como el holding de la abeja por su logotipo.

El grupo estaba constituido por más de 700 empresas y 18 bancos, una plantilla de más de 60.000 personas y facturaba más de 2.000 millones de euros anuales. Entre sus empresas figuraban Galerías Preciados, Almacenes Sears, la cadena hotelera Hotasa, varias bodegas y Loewe.

En 1983 el Gobierno le expropió Rumasa y siete años después creó Nueva RumasaEl 23 de febrero de 1983, el primer Gobierno de Felipe González emitió un decreto ley por el que expropiaba el holding "por razones de utilidad pública e interés social". El entonces ministro de Economía, Miguel Boyer, fallecido hace casi un año, siempre defendió que con este decreto se trataba de evitar la crisis total de un grupo que estaba en quiebra. Se descubrió que Rumasa tenía una doble contabilidad y un agujero de más de 100.000 millones de las antiguas pesetas.

El empresario siempre defendió sin embargo la teoría de una conspiración contra su persona por parte de grupos de comunicación y políticos.

Tras la expropiación, trasladó su residencia a Londres y meses después fue reclamado por la Justicia española; desapareció en 1984 de la capital británica y un año más tarde fue detenido en el aeropuerto de Fráncfort, Alemania. Otro año y medio después, el Gobierno alemán autorizó su extradición y Ruiz-Mateos regresó a España para ser juzgado por los delitos de falsedad contable y documento mercantil.

Nueva Rumasa

En 1990, siete años antes de ser absuelto por la Audiencia Nacional por el caso Rumasa, puso en marcha un nuevo holding familiar bajo la denominación de Nueva Rumasa, un entramado de empresas que con el tiempo se descubrió que estaba plagado de testaferros y estructuras opacas en paraísos fiscales para evitar otra expropiación.

Los procesos judiciales han salpicado a la mayor parte de la familiaEn febrero de 2009, en plena crisis económica, Nueva Rumasa inició varias emisiones de pagarés en empresas del grupo en las que garantizaba intereses de hasta el 12%: las emisiones se convirtieron en un sistema de financiación piramidal y las compañías se declararon insolventes en 2011.

En ese mismo año, la familia Ruiz-Mateos anunció la venta de la mayoría de las empresas de la corporación, al precio de un euro cada una de ellas, al grupo Back in Business, detrás del cual se encontraba Ángel de Cabo, condenado por el 'caso Viajes Marsans'.

Propietario del Rayo Vallecano

Durante 20 años, la familia Ruiz-Mateos también estuvo metida en el mundo del fútbol. Entre inicios de 1991 y 2011 controló el Rayo Vallecano, en el que tuvo la mayor parte del tiempo como presidenta a su esposa.

Accedió al control en un momento de una gran crisis de la entidad que entonces presidía Pedro García Jiménez. Se convirtió en el máximo accionista del club ecuando pasó a ser sociedad anónima y se convirtió en su presidente.

En 1994 le reemplazó Teresa Rivero, quien se convirtió en una carismática presidenta que dio incluso nombre al estadio (hasta 2012). Siete años después la familia se vio abocada a vender sus acciones, de cuya mayoría se hizo el actual máximo mandatario, Raúl Martín Presa.

Procesos judiciales

La familia se dividió tras la insolvencia de Nueva Rumasa, especialmente desde que la Justicia a partir de 2012 comenzó a embargar inmuebles e investigar dónde habían ido a parar los 300 millones de euros que más de 5.000 inversores destinaron a las empresas del grupo.

La estrategia del patriarca ante la Justicia y el enroque de los hijos de que todo lo decidía el padre han convertido precisamente este caso en un auténtico galimatías.

En febrero el patriarca y su hijo Francisco Javier fueron condenados a pagar 92 millones a acreedoresLos procesos judiciales han salpicado a la mayor parte de la familia: a finales de 2014, dos hijos del patriarca, Pablo y Alfonso, fueron condenados a seis meses de prisión y una multa de 700.281 euros por fraude contra la Hacienda Pública.

Los dos hijos menores, Álvaro y Javier Ruiz Mateos, también están condenados por un delito contra Hacienda (un año y seis meses) y otro de alzamiento de bienes (un año y tres meses); además, deben abonar una multa de 1,8 millones de euros por el impago del IVA en la venta de un hotel, cuyo importe se desvió a una cuenta suiza.

El juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid condenaba en febrero a José María Ruiz-Mateos y a su hijo Francisco Javier a abonar 92 millones a los acreedores de la sociedad José María Ruiz-Mateos, principal emisor de los pagarés de Nueva Rumasa.