La cola de un cometa huele mal. Concretamente a huevos podridos, alcohol y estiércol. Quizá saber esto pueda restar cierta magia a la imagen que podemos tener de esos cuerpos celestes viajeros, pero es un avance científico fundamental para ayudar a saber, entre otras cosas, cómo se pudo originar la vida en la Tierra. 

El análisis químico de los componentes del cometa es una de las cosas que la sonda Rosetta ha estado haciendo los diez años que ha pasado en el espacio, moviéndose con precisión milimétrica, cogiendo impulsos con la gravedad de los planetas (Rosetta ha necesitado tres asistencias gravitatorias de la Tierra y una de Marte, dando cinco vueltas al Sol y recorriendo 6.400 millones de Km), camino de encontrarse con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, antes de lanzar hacia él el módulo Philae, que acaba de acometizar.

A más de medio millón de kilómetros de distancia de la sonda, en el planeta Tierra, están los ingenieros y científicos españoles que han hecho en buena parte posible el éxito de esta misión y de los descubrimientos que vendrán a partir de ahora. Cerca de una decena de empresas e instituciones españolas han desarrollado sistemas y equipos para Rosetta.

Queremos saber qué tipo de moléculas se forman en el cometa Esos componentes de alta tecnología han permitido entre otras cosas realizar un mapeo del cometa, ver su forma exacta. A partir de ahora, y según explica Emmet Fletcher, ingeniero responsable de Comunicación de la ESA, se podrá averiguar si el cuerpo celeste, que tiene dos nódulos, es un solo cometa o dos fusionados y gracias a los experimentos "sabremos cómo es y de qué está compuesto su núcleo".

"Queremos saber qué tipo de moléculas se forman en el cometa, porque pensamos que hay moléculas muy complejas, que podrían ser las precursoras de la vida en la Tierra", explica Fletcher. "Vamos a profundizar en averiguar qué tipo de gravitación tiene y como interacciona con el polvo y el plasma solar", añade el ingeniero.

Isabel Pérez Grande, profesora titular de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y una de las responsables que ha participado en el proyecto, explica que "los cometas son cuerpos que han evolucionado muy poco desde el inicio del Sistema Solar y, por lo tanto, guardan información de cómo era la materia con la que se formó la galaxia. Esta información es básica para poder entender cómo se formó y la posterior evolución de nuestro planeta".

Se ha escrito muchas veces que es un hito en la historia de la exploración espacial que la misión Rosetta haya tenido éxito, y no es para menos. Francisco Peran, jefe del departamento de equipos de carga útil y sistemas de abordo de la empresa española CRISA (filial de Airbus Defence and Space company), y que ha desarrollado sistemas fundamentales para el posicionamiento de la sonda, hace ver que "acertar con el cometa y posarse en él desde el punto de vista de la astronáutica es más complicado que llegar a la Luna o que las misiones Voyager de la NASA".

La primera vez que me lo contaron, en el año 1995 yo no daba crédito, pensaba que estaban soñando "El acertar, a diez años vista, a 640 millones de kilómetros, con un punto exacto en un momento concreto es una cosa asombrosa. La primera vez que me lo contaron, en el año 1995 yo no daba crédito, pensaba que estaban soñando", explica el ingeniero.

Emmet Fletcher insiste en esa idea, rememorando la emoción que sintió cuando vio posarse a Philae en la superficie polvorosa del cometa, un momento que se vive "con ansiedad, mirando hasta el último segundo, con emoción y el corazón latiendo muy rápido", y es que "hace 19 años que iniciamos este proyecto, cuando sólo teníamos alguna foto del cometa Halley y ninguna otra información sobre los cometas".

De hecho, durante su travesía espacial hacia el 67P, Rosetta ha aprovechado para ampliar los conocimientos sobre los cometas, fotografiando con una resolución sin precedentes los asteroides Steins y Lutecia en sus tránsitos por el cinturón de asteroides entre 2008 y 2010 respectivamente.

Proyecto a largo plazo y muy rentable

Pero no es más que el principio. La sonda ha tardado casi 20 años en estar lista, ser lanzada y en llegar al cometa. Pero aún podrían pasar tres generaciones de científicos antes de que todos los datos que se recopilarán sean explotados. Para otro de los proyectos de la ESA, la sonda Gaia, se calcula que hasta 2050 no se habrán terminado de estudiar todos los datos que envía.

Los datos que envían Philae, que conecta con Rosetta, que a su vez envía la señal hacia la tierra, son coordinados por la ESA, donde organizan las peticiones de datos de los científicos implicados en el proyecto. "El ancho de banda es limitado y todos los científicos quieren acceso a sus datos, así que planificamos qué información se descargará y entregará a los científicos y en qué orden", explica Fletcher.

Cada euro invertido puede multiplicarse por veinte en retorno industrial Cada científico o institución tiene algunos años de exclusividad sobre sus datos "para que pueda desarrollar su investigación" y después los resultados de la sonda y el módulo pasan a ser de libre acceso. Mientras y "como no puede ser de otra manera", los descubrimientos que se están haciendo "se están publicando casi en tiempo real en las revistas científicas especializadas", hace ver Pérez Grande, de la UPM.

Pero esta misión no es puramente altruista. El ingeniero de la ESA recuerda que "los avances científicos no tienen precio", pero puntualiza que "en retorno industrial, los cálculos de la Agencia son que por cada euro que invierte un país europeo en la ESA se multiplica por entre once y veinte", en un plazo que puede estar entre cinco y diez años, dependiendo del proyecto, una "buena inversión", como hace ver Fletcher.

España tiene actualmente varios grupos de científicos "con una participación relevante en las misiones espaciales", pone de manifiesto Pérez Grande (UPM), que añade que "a pesar de la situación económica que vivimos y de los recortes sufridos, estos grupos han conseguido mantener su liderazgo".

Aportación española

Muchas y determinantes han sido las aportaciones de las empresas tecnológicas y los organismos públicos de investigación españoles a la sonda Rosetta (en Philae apenas hay participación española). La coordinación de las decenas de empresas, españolas y europeas, que trabajan en el proyecto es trabajo de la ESA, que diseña los tiempos y los plazos que deben cumplir cada empresa o entidad y de qué se encargarán.

  • CRISA: Esta empresa tecnológica, que ha pasado en pocos años "de tener una pequeña oficina a desarrollar 750 equipos de vuelo entregados para unos 60 satélites diferentes", según revela Francisco Peran, ha contribuido con dos equipos electrónicos, como son el computador que controla la cámara de navegación y el computador que controla el seguidor de estrellas (Star Tracker), que son dos instrumentos fundamentales de control de órbita y posición del satélite.

"El seguidor de estrellas reconoce las estrellas que ve y proporciona datos de orientación según las mismas y la cámara de navegación proporciona ángulos respecto a los objetos a los que se está acercando, por lo que se permite ajustar las aproximaciones", según explica el ingeniero de CRISA. En resumen, sus computadores permiten saber dónde está la sonda y hacia dónde apunta.

Todos nos hemos formado en las escuelas de ingeniería españolas "Sirve por ejemplo para que a 640 millones de kilómetros de la tierra, cuando el satélite salió de hibernación, éste se reoriente para que su antena apunte hacia la Tierra", dice Peran, que hace ver que "a esa distancia la Tierra es un objetivo muy pequeño y se necesita mucha precisión en los ángulos para lograr la conexión".

Para poder lanzar a Philae, Rosetta debió realizar una secuencia de 10 maniobras de frenado y corrección orbital para acomodar su velocidad (55.000Km/h) y su órbita a la del cometa, reduciendo su velocidad relativa a menos de 3 Km/h en el momento del encuentro. En estas operaciones, extremadamente críticas ha jugado un papel especial la cámara de navegación.

El ingeniero afirma con orgullo que CRISA es "una empresa puntera en todas las áreas y con desarrollo español" y añade que "prácticamente todos somos españoles y todos nos hemos formado en las escuelas de ingeniería españolas".

  • Thales Alenia Space España: Esta empresa desarrolla sistemas de defensa, aeronáutica y espacio y seguridad y ha incluido en Rosetta sistemas de electrónicos, como los que controlan la radiofrecuencia, y que facilitan las comunicaciones entre Philae y Rosetta y de Rosetta a la Tierra, "un sistema enormemente complicado". También son responsables del sistema de electrónica que orienta los paneles solares de Rosetta para que apunten hacia el sol y el interfaz para los sistemas de control de altitud y órbita de la sonda, así como el sistema de comunicación remoto, el "módem" de Rosetta.

  • CASA-AIRBUS: Ha desarrollado una de las antenas de la sonda, capaz de enviar señales de alta ganancia hacia la Tierra, transmitiendo la telemetría y otros datos.

  • SENER: Ha hecho el soporte para los equipos de la sonda y unas lamas que se mueven abriéndose, cerrándose u orientándose para cambiar el comportamiento termal de Rosetta, por ejemplo cuando se acerca al sol, o cuando se aleja. Son "una especie de persianas venecianas".

  • Tecnológica: Se ha encargado de la coordinación de la compra de componentes, lo cual hace que se puedan comprar de una sola vez y abaratar el proyecto.

  • GMV: Han trabajado en el diseño de órbitas.

  • Instituto de Microgravedad Ignacio Da Riva de la Universidad Politécnica de Madrid: Ha participado en el instrumento 'Osiris' de Rosetta. La contribución de la UPM se ha centrado en el diseño térmico y estructural del instrumento. Más en particular en el diseño térmico de la cámara NAC (Narrow Angle Camera), del módulo de plano focal (FPA, Focal Plane Assembly), de los equipos electrónicos (E-Box, Electronics Box), de los módulos de lectura de las cámaras (CRB, CCD Read-Out Boards), así como de la rueda de filtros (FWM, Filter Wheel Mechanism), incluyendo el apoyo a los ensayos y la actualización de los modelos matemáticos térmicos y estructurales.

  • Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC): Han participado también en el desarrollo tecnológico de varias cámaras de medición y del detector de polvo y partículas del cometa. Esas cámaras toman imágenes de alta resolución del núcleo del cometa para averiguar su volumen y densidad, así como para determinar las características de la superficie del mismo.