Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. EFE

Impuestos más bajos para (casi) todos y fe inquebrantable en que la mayor actividad económica incrementará la recaudación pública. La reforma fiscal promovida por el Gobierno, cuyo anteproyecto ha sido presentado este lunes, se asienta en una buena parte en estos dos pilares. Y es que el plan del Ministerio de Hacienda pasa por una tributación más baja —su coste anual será de unos 9.000 millones de euros en términos brutos, y en términos inducidos de unos 2.500 millones— que se vea compensada por unos ingresos cada vez mayores debido a la recuperación económica.

Pese a las recomendaciones de la comisión de expertos y las recetas de organismos internacionales como la Comisión Europea o el FMI, que abogaban por subir el IVA e introducir nuevos impuestos a la energía y medioambientales, entre otras medidas, la reforma presentada por el Ejecutivo apenas ha tocado la estructura impositiva. Tan solo ha eliminado dos escalas en los gravámenes del IRPF. Tampoco ha modificado de forma relevante la maraña de deducciones, exenciones y bonificaciones del sistema tributario español.

A falta de los cambios que pueda sufrir el anteproyecto durante su trámite legislativo (está todavía en fase de alegaciones), la reforma ha provocado todo tipo de reacciones. Así, la Asociación de Autónomos (ATA) ha celebrado el mantenimiento del sistema de módulos y la reducción urgente —entrará en vigor el 1 de julio— de las retenciones desde el 21% al 15%, lo que les supondrá un ahorro de unos 600 euros al año. Por su parte, desde el sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha) califican la reforma de más bien "retoques puntuales", que tendrán un alcance limitado: Apenas 170 euros anuales por contribuyente, de media. Los inspectores de la Agencia Tributaria se han mostrado muy críticos por su parte.

También escéptica se ha mostrado la Comisión Europea, a través de su portavoz para Asuntos Económicos, Simon O'Connor, ya que estiman que los planes presentados este lunes por el Ejecutivo no permitirán cumplir con los objetivos de déficit y consolidación presupuestaria. "El Gobierno no ha anunciado ningún traslado de la carga impositiva desde las cotizaciones a la Seguridad Social hacia los impuestos indirectos tal y como recomendó el Consejo como vía para impulsar el empleo", ha recalcado. Rebajas, nuevas deducciones, ayudas fiscales... estas son las principales luces y sombras de la reforma fiscal.

  • Menos progresividad: Una de las prioridades de un sistema tributario que pretende ser justo es la progresividad; que los que más tengan paguen más. El hecho de que la reforma propuesta por Montoro suprima dos tramos en los gravámenes del IRPF resta precisamente parte de esta progresividad, en la medida que aquellos con las rentas más altas pagarán a partir de 2016 un 45% cuando superen los 60.000 euros. Con el sistema anterior, entre los 120.000 y los 300.000 euros había cuatro tramos, con gravámenes de entre el 47% y el 52%. "Los principales beneficiarios de la reforma no sumarán más de 73.000 contribuyentes —los que ingresan más de 150.000 euros anuales— que suponen en torno al 0,3% del total de declarantes", aseguran desde Gestha.

Nuevas tarifas generales del IRPF (Fuente: Ministerio de Hacienda).

  • Menos presión para las rentas bajas: Los contribuyentes con rentas más bajas se verán beneficiados con el nuevo sistema tributario propuesto por el Ejecutivo. Y es que no solo los tipos marginales más bajos se reducen (del 24,75% al 19%), sino que se subirá el mínimo personal hasta los 5.551 euros y se elevará el umbral mínimo de tributación (la cantidad percibida a partir de la cual se cobran impuestos) hasta los 12.000 euros anuales. También se incrementan los mínimos familiares (hasta un 32%) en el caso de tener descendientes, ascendientes o personas discapacitadas a cargo. Según las estimaciones publicadas por el Ministerio de Hacienda, los contribuyentes con ingresos brutos de entre 12.000 y 20.000 euros se beneficiarán de rebajas en el IRPF de entre el 100% y el 10,8%.

  • Un gravamen más alto para las rentas medias-bajas: El año que viene, el tipo de gravamen para las rentas del trabajo entre 20.200 y 33.007 euros registrará una subida de un punto porcentual respecto a su nivel actual, del 30%. Será en 2016 cuando este gravamen marginal volverá al 30%. Pese a este manteniemiento de los gravámenes, las estimaciones de Hacienda prevén que los trabajadores con estas rentas verán reducidas sus facturas tributarias entre un 4% y un 10%.

Tipos medios comparados 2011-2016 (Fuente: Ministerio de Hacienda).

  • Fin a la exención de la indemnización por despido: El anteproyecto del Gobierno contempla eliminar la exención de las indemnizaciones por despido que superen los 2.000 euros por año trabajado. Es decir, que en aquellos despidos a partir del pasado viernes 20 de junio se comenzará a tributar en el IRPF en aquellas indemnizaciones que superen lo establecido legalmente para salarios brutos de 24.000 euros al año. Estas compensaciones recibirán el tratamiento de renta singular si el trabajador despedido las percibe de una sola vez. El porcentaje de esta remuneración por cese que estará exento variará entre del 72% (de unos 2.750 euros por año) hasta el 14,54% (con 13.750 euros por año).

  • Impuestos más altos a la banca: El sector bancario español tendrá un tratamiento fiscal singular. El Ministerio de Hacienda pretende mantener un tipo impositivo del 30% en Sociedades para estas entidades como medida compensatoria tras los más de 60.000 millones recibidos en forma de rescate público. No será tan terrible para el sector financiero, en la medida que hace menos de un año se les reconocieron más de 30.000 millones de euros de los llamados DTA (activos fiscales diferidos) en forma de capital. Es decir, que un tipo tributario más bajo podría dificultar la utilización de estos DTA (son pérdidas pasadas que se convertirán en menores impuestos en el futuro).

  • Menos ayudas fiscales al alquiler: Con la coartada de alcanzar un sistema más "neutro" (que no incentive ni compra ni alquiler), el Ejecutivo apuesta por eliminar a partir del 1 de enero de 2015 las deducciones por alquiler de vivienda habitual. Eso sí, el nuevo sistema será transitorio (como las deducciones por compra) y mantendrá las ayudas para aquellos alquileres anteriores a enero del año que viene. No es la única ayuda suprimida en este sentido: Las rentas exentas para los arrendadores se reducirán del 60% al 50% también a partir del 1 de enero. Se elimina además la exención del 100% en caso de tener inquilinos menores de 30 años.

  • Desgravaciones para planes de pensiones más bajas: El Gobierno reducirá también el límite a las desgravaciones por aportaciones a planes de pensiones. Actualmente está fijado en 10.000 euros anuales de forma general y en 12.500 euros para mayores de 50 años. El nuevo máximo propuesto por Hacienda será de 8.000 euros. Hacienda, sin embargo, ha impulsado otras medidas para fomentar el ahorro de los españoles. Así, se ha creado un nuevo sistema de incentivos llamado Ahorro 5, con una duración mínima de un lustro. En este periodo, los rendimientos de este capital de estas cuentas bancarias o seguros estarán exentos de tributación.

  • Sube el IVA sanitario: De acuerdo a la nueva normativa comunitaria, el tipo de gravamen de ciertos productos sanitarios se subirán hasta el régimen general. Llegarán por tanto al 21% los llamados productos intermedios para la elaboración de medicamentos, los equipos médicos, los aparatos, el instrumental sanitario y los productos farmacéuticos. Se mantiene el tipo reducido, no obstante, para prótesis, gafas, sillas de ruedas, gasas, vendas, botiquines...

  • Adiós deportivo a la Ley Beckham: El régimen fiscal especial que permitía una tributación reducida a trabajadores de una especial valía desplazados a territorio español (llamada Ley Beckham, porque su uso fue frecuente en futbolistas de alto nivel) se mantendrá, si bien ya no podrá ser utilizado por deportistas profesionales. Así, los primeros 600.000 euros anuales tributarán con el régimen de expatriados, y a partir de esta cantidad ya lo harán al normal (47% en 2015 y 45% en 2016).

  • Pocas medidas contra el fraude: La reforma fiscal apenas prevé la publicación de un listado de aquellos contribuyentes morosos que adeuden más de un millón de euros a la Hacienda Pública. Otra de las medidas contra el fraude será la actualización, año a año, del listado de paraísos fiscales. Por lo demás, no se han llevado a cabo ninguna de las recomendaciones propuestas por colectivos como el de inspectores. No se ha entrado a reformar, por ejemplo, ni la situación de las Sicav, ni una hipotética reordenación de los medios humanos en la Agencia Tributaria encaminados a lograr una mayor recaudación.

  • Apoyo al cine, al teatro y al mecenazgo: El cine y el teatro se vieron especialmente afectados por la subida del IVA en 2012. En esta reforma fiscal, Montoro apuesta por incentivos fiscales a la inversión extranjera (con un mínimo de un millón de euros) para la producción cinematográfica en España. Además, con el fin de promover la participación y el fomento de la cultura, se incrementará en cinco puntos la deducción por donativos en el IRPF (de otros cinco puntos más para las aportaciones durante tres años). Habrá además un tipo del 75% de deducción a los donativos inferiores a 150 euros.