Campaña electoral en Alemania
Carteles electorales del candidato del partido SPD, Peer Steinbrueck, y del CDU, Angela Merkel, en un prado en Dormagen (Alemania). Federico Gambarini / EFE

Tras varios meses orbitando alrededor de todas las decisiones trascendentales en el seno de la Unión Europea, por fin llegan las elecciones legislativas alemanas. Este 22 de septiembre, los ciudadanos alemanes decidirán la composición del Bundestag (el parlamento federal), encargado de alumbrar el nuevo Gobierno para los próximos cuatro años.

Todos los sondeos apuntan a una clara victoria del partido de la actual canciller, Angela Merkel, si bien el triunfo no le bastaría para gobernar en solitario. El CDU (partido democristiano, coaligado con el CSU bávaro) obtendría, según los últimos estudios de opinión, un 39% de los votos. El problema, para el actual Ejecutivo alemán, es que sus socios de Gobierno, el Partido Liberal (FDP), está a las puertas de un batacazo electoral que obligaría a buscar alguna otra combinación, e incluso no se descarta una ligera mayoría de los tres partidos de la izquierda.

El sistema electoral alemán limita la entrada en el Bundestag a que las formaciones reciban al menos un 5% de los votos. Y los liberales del FDP, que en 2009 obtuvieron un 14,6% de apoyo, se situarían ahora precisamente en un 5% de intención de voto, al borde del abismo, según los últimos sondeos a cargo del instituto demoscópico Forsa. Este descalabro se ha anticipado en las pasadas elecciones bávaras, donde el FDP se ha quedado sin escaños. A nivel federal, con los liberales fuera, Merkel y su CDU tendrían que buscarse otros socios.

Los liberales, actuales socios de Merkel, corren el riesgo de perder siquiera su presencia en el Bundestag Por su parte, la otra gran fuerza política alemana, los socialdemócratas del SPD, después de subir en las últimas encuestas, contarían con un 25% de los escaños. Nada hace prever que el partido del candidato Peer Steinbrück (exministro en el primer Gobierno de Angela Merkel, entre 2005 y 2009) pueda optar a ganar las elecciones, si bien las fuerzas de izquierda combinadas pugnan por una mayoría parlamentaria conjunta.

La tercera fuerza en Alemania, según los sondeos, sería La Izquierda (Die Linke), la formación de tradición postcomunista, con un 10% de la intención de voto. Tras ellos, Los Verdes, con otro 9%. Es decir, con poco más de un 1% de margen para uno u otro bando las mayorías pasarían de un bloque a otro. Falta por ver los resultados definitivos la noche de este domingo; hasta entonces ni la propia canciller ha descartado incluso la posibilidad de tener que negociar un Gobierno de concentración (con los dos partidos mayoritarios), como ya ocurrió en 2005.

Un debate en clave interna y europea

El debate en Alemania, pese al liderazgo de Angela Merkel en la gestión de la crisis en Europa durante el último lustro, se ha centrado más en la clave interna. La actual canciller defiende su acción de Gobierno y presume de unas cifras que incluso sus rivales no osan rebatir: frente a una UE en recesión y con altos niveles de paro, el país muestra una fortaleza mayor y unos niveles de empleo mejores incluso que antes de la crisis.

Los Euroescépticos, según los últimos sondeos, podrían entrar en el parlamento, y condicionar así la formación de Gobierno Más crítico se muestra su rival socialdemócrata. Steinbrück sostiene que el modelo económico de Merkel puede haber eliminado el desempleo, si bien ha creado amplias bolsas de precariedad. "Hay ocho millones de alemanes trabajando con sueldos muy bajos", ha señalado el líder del SPD, quien apuesta por imponer un sueldo mínimo que contrarreste la brecha social que está suponiendo la implantación de los llamados minijobs.

Los socialdemócratas apuestan por poner fin a la doctrina de la austeridad, pese a que fue su último canciller, Gerhard Schröder, quien llevó a cabo las primeras reformas estructurales (que ahora receta a los socios europeos) a inicios de la pasada década. Y es que en la gran potencia europea uno de cada cuatro trabajadores lo hace por menos de 9 euros a la hora; y casi un millón y medio lo hace por menos de 5 euros.

Qué promete cada partido

  • CDU/CSU: La coalición democristiana ha basado su campaña en el carisma de su líder, Angela Merkel. Pese al desgaste sufrido durante los últimos ocho años al frente del Gobierno, sigue siendo la más popular y la mejor preparada, según sus conciudadanos, para afrontar la crisis de la Eurozona. El principal objetivo de la CDU es continuar con la misma línea política que hasta ahora. "Continuidad es la palabra clave", ha subrayado el portavoz del Ejecutivo germano, Steffen Seibert. La apuesta es clara: una mayor integración europea, pero al gusto de Alemania, con una moneda fuerte y unión fiscal, bancaria y presupuestaria. En este contexto se explica que la canciller no haya querido tomar ninguna decisión al respecto del trecer rescate a Grecia hasta que no pasen las elecciones. Pese a que el grueso de sus votantes son de perfil conservador (se ha mostrado, por ejemplo, en contra de las adopciones por parte de parejas homosexuales), su obsesión ha sido ocupar el centro político de Alemania. Así se explican medidas como el cierre de las centrales nucleares alemanas (en favor de energías renovables) para el año 2022 o su apuesta decidida por los vehículos eléctricos.

  • SPD: Los socialdemócratas luchan por no repetir el resultado de las pasadas elecciones federales, que fue el peor de su ya larga historia (en mayo cumplió 150 años desde su fundación). Las encuestas, pese a que siguen sin dar opciones al SPD de ser la primera fuerza en el país, sí que abren la puerta a la posibilidad de que se forme una gran coalición de izquierdas. La otra opción, pese a las reticencias de esta formación, será reeditar el Gobierno de concentración con el CDU, al igual que en 2005. El segundo partido de Alemania está pagando caro el escaso carisma y confianza que irradia el candidato, Peer Steinbrück, que además se ha visto envuelto en varios escándalos por un supuesto chantaje y por la provocadora fotografía suya aparecida en la portada del Süddeutsche Zeitung Magazin. La intención del SPD es hacer volver a los votantes de izquierda que dejaron de apoyarles por el viraje al centro de la formación socialdemócrata. Así, Steinbrück no ha tenido problemas en reconocer que pretende subir "algunos impuestos a algunas personas".

  • FDP: Los liberales alemanes afrontan sus comicios más complicados en años, con el riesgo cierto de perder incluso su presencia en el Bundestag. Las pasadas elecciones bávaras fueron un aviso, y existe el riesgo de que el desencanto de sus votantes deje al FDP sin siquiera el 5% de votos necesarios para acceder al Parlamento.

  • Los Verdes: Sorprendentemente, la principal baza de Los Verdes pasa por ser socios de Gobierno con el CDU. La formación ecologista ha visto como Merkel ha hecho guiños a su política durante la pasada legislatura (cierre nuclear) y hasta ha bromeado con la posibilidad. Cualquier otra opción pasa por formar parte de una gran coalición de izquierdas, si hubiera una mayoría suficiente. Recientemente el candidato de esta formación, Jürgen Trittin, se ha visto envuelto en un escándalo, después de que se conociera que incluyó en su programa electoral (en los años 80) una propuesta para despenalizar las relaciones sexuales entre adultos y niños en determinadas condiciones. Los Verdes han tratado de solventar la polémica explicando que en la década de los 80 "esa permisividad era algo común", y abriendo en mayo una investigación para ver la relación de este partido con la pedofilia.

  • La Izquierda: El partido de tradición más izquierdista ha ido ganando presencia entre el electorado. Hace apenas un año apenas recibían entre el 6% y el 7% de los apoyos; un año después, y tal como desmostraron tanto los sondeos como las elecciones bávaras, la formación Die Linke aglutina ya el 10% de las intenciones de voto. El problema, para ellos, es que su opción de Gobierno solo pasa por una hipotética gran coalición de izquierdas con el SPD y Los Verdes.