Asesores
Un asesor informa a un alto cargo político, habándole al oído. GTRES

Un día cualquiera, ojeando un diario cualquiera, no es extraño que el lector se tope con un buen puñado de artículos que llevan el sello de algún think tank (en español, 'laboratorios de ideas'). Desde sesudos análisis sobre terrorismo hasta opiniones acerca de materias candentes, como la economía o el medio ambiente.

Los think tanks son organizaciones que suministran conocimiento relevante sobre políticas públicas y armazón ideológico a partidos políticos, instituciones internacionales y medios de comunicación. A veces, como en el 'caso Amy Martin', también suministran escándalos, pero no es la norma.

Son, aunque surgieron tras la II Guerra Mundial, los intelectuales colectivos por excelencia del siglo XXI. Sus armas (presuntas): especialización, rigurosidad académica, honestidad intelectual y prestigio entre las élites.

Un fenómeno occidental en expansión

Los think tanks son 'criaturas' eminentemente anglosajonas. Su origen se sitúa en el contexto militar la Guerra Fría. La segunda mitad del siglo XX fue testigo de su rápido crecimiento y con la globalización y el desarrollo de la sociedad del conocimiento, a comienzos del XXI, los think tanks se han consolidado como actores fundamentales de la comunicación política.

Los 'laboratorios de ideas' cada vez tiene más peso en región del planeta en expansión De acuerdo con el ranking anual que elabora la Universidad de Pensilvania, publicado a comienzos de este 2013, existen en el mundo alrededor de 6.600 think tanks. De estos, 1.919 están en Norteamérica (la mayoría en EE UU) y 1.836 en Europa (con Reino Unido, Alemania y Francia a la cabeza).

Pero, poco a poco, y esta es una tendencia sobre todo de la última década, los 'laboratorios de ideas' están implantándose con fuerza en regiones emergentes del planeta. En Asia ya se contabilizan casi 2.000 (la mayoría en China, Rusia e India), y América Latina está cerca de alcanzar el millar.

España, con 55 think tanks, ocupa el puesto 18, por detrás de países como México (con 60), Francia (177) o Italia (107), pero igualada con Israel y por delante de Bélgica (que tiene 53). Aunque la diferencia con las grandes potencias como EE UU —con 1.823— o China —con 429— es enorme, el número de think tanks en España se ha mantenido estable durante la crisis económica.

Influyentes, independientes, pero con sesgo

¿Son los think tanks organizaciones inmaculadas desde el punto de vista ideológico? ¿Sus estándares científicos son tan rigurosos como se empeñan en publicitar? Depende. Hay think tanks de corte partidista —los llamados advocacy tanks: la Heritage Foundation, muy próxima a los republicanos en EE UU, o Faes y Fundación Ideas, cercanas al PP y al PSOE respectivamente, en España— y otros cuya vocación es más académica, especializada e incluso crítica con los paradigmas establecidos.

La influencia de los 'think tanks' es cada vez mayor, pero la su independencia se resiente"Lo importante", asegura José Ignacio Torreblanca, profesor de Ciencias Políticas de la UNED y director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations, "es la calidad y la honestidad". El sesgo existe. También la independencia. Pero lo que distingue a unos  y a otros es el rigor. "Los think tanks no son objetivos, pero sí tienden a ser rigurosos", reflexiona Torreblanca. El mercado de las ideas es competitivo, y suele premiar —con prestigio, presencia o reconocimiento— a aquellos que proponen visiones serias e incómodas. Que se atreven, en suma, a "pensar distinto".

A pesar de todo, su naturaleza es resbaladiza. Su influencia es cada vez mayor, pero su independencia se ha ido quedado por el camino. Su necesidad de presencia mediática les lleva a desarrollar técnicas aceleradas de marketing político. Se van convirtiendo, cada vez más, en organizaciones "híbridas", como señala el citado informe 2012 de la Universidad de Pensilvania.

La financiación, un asunto clave

Sin ánimo de lucro. Autónomos. Gran parte de la independencia de la que se enorgullecen los think tanks es independencia económica. No en todos los países, claro, pero sí en la mayoría.

En EE UU estas organizaciones están exentas de pagar algunos impuestos federales, se definen como organizaciones sin ánimo de lucro y buena parte de sus ingresos provienen de las donaciones privadas (frundaising). En Europa, y en concreto en España, la financiación de los think tanks es sutilmente diferente.

En EE UU, las dononaciones y microdonaciones son comunes, no así en otros países, como España Aunque establecidos como entidades sin ánimo de lucro —más del 60% son fundaciones, según Marta Tello, autora de la Guía de think tanks en España—, las donaciones privadas son casi inexistentes. Prima más el patrocinio, por un lado, y las subvenciones públicas, por otro. En 2012 las fundaciones de los partidos recibieron casi 900.000 euros, dos tercios de los cuales fueron a parar a Faes e Ideas.

"En España", reflexiona Alana Moceri, directora del curso de Experto en Comunicación y Lobbying de la Universidad Europea de Madrid, "las empresas no donan a las fundaciones porque no quieren que su nombre se asocie a unas determinadas siglas". Una ausencia de mecenazgo que no es sino el reflejo del débil tejido que vertebra la sociedad civil.

España: de la élite al ‘chiringuitismo’

Varios think tanks españoles están entre los 100 mejores del mundo. El primero, en el puesto 35, es el Centro de Estudios y documentación internacionales de Barcelona (CIDOB). El segundo, situado en la posición 77, es la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), cuyo actual director es el exministro de Economía Pedro Solbes.

Hay muchos más. FEDEA, un think tank económico de corte liberal que ha hecho mucho por desmenuzar y explicar la crisis, la progresista Fundación Alternativas (que tiene un sistema de financiación innovador, presidida por el cineasta catalán Pere Portabella) o el Real Instituto Elcano, especializado en relaciones internacionales, y con mucha presencia en la prensa diaria.

Pero, a pesar de estos ejemplos, el desarrollo de los think tanks en España sigue siendo algo anémico: su influencia es todavía limitada y, más allá de los ámbitos académicos o periodísticos especializados, se desconoce la existencia y la labor de muchas de estas organizaciones.

La influencia de los 'think tanks' españoles es todavía limitada en nuestro país "En España hay mucho 'chiringuitismo'", dice Torreblanca, "cualquiera se monta un pequeño grupo de investigación y lo llama think tank". Además, hay aspectos de la realidad política y social, muy dañados por la crisis, que no han sido suficientemente investigados ni tratados. Así, por ejemplo, señala Torreblanca que el proceso de investigación en políticas públicas es todavía "muy deficitario".

En España, además, se da otro factor que dificulta el crecimiento en influencia de los think tanks. El fenómeno de las 'puertas giratorias' (revolving doors), típicamente anglosajón, apenas tiene cabida (y si la tiene, es para mal: políticos que dejan la primera línea y que logran puestos en alguna gran empresa del sector privado).

Las 'puertas giratorias' son importantes para el mercado de las ideas. Cuando un partido no está en el poder necesita renovar su ideario. Eso es algo que en EE UU "se hace muy bien", como señala Moceri, "pero que en España apenas se practica". En España no se aprovechan bien estas oportunidades. Se tiende más a la "propaganda rápida y directa", dice Moceri, "que a la reflexión y elaboración de propuestas con calado".

Por último, escándalos como el destapado recientemente en Ideas, think tank apadrinado por el PSOE, cuyo director fue destituido tras conocerse que la fundación pagó grandes sumas de dinero a una columnista e investigadora inexistente, no contribuyen a la buena prensa de este tipo de organizaciones.