Clifford Coffin, Vogue USA, junio de 1949
Una de las fotos de la exposición "Belleza eterna" C|O Berlin - Condé Nast

Desde mañana día 18 la antigua casa de correos de Berlín, la Postfuhramt, cobija una de las retrospectivas de fotografía más esperadas de la temporada:  Zeitlos schön, 100 Jahre Modefotografie von Man Ray bis Mario Testino (Belleza eterna, cien años de fotografía de moda, desde Man Ray a Mario Testino). Son 150 imágenes que tienen categoría de obra de arte y resumen el mensaje que los grandes fotógrafos de moda han legado a la cultura del último siglo.

La muestra, que permanecerá en cartel hasta el 28 de octubre y forma parte de la programación del festival de encuentros sobre cultura visual C|O Berlín, contiene obras de una relación de artistas a la que resulta difícil poner un solo pero. Están practicamente todos los grandes: desde los clásicos (Edward Steichen y George Hoyningen-Huene), hasta pioneros de la experimentación (Erwin Blumenfeld e Irving Penn), maestros del voyeurismo (Helmut Newton) o la elegancia cool (Peter Lindbergh y recién llegados a la arcadia de la fama (Tim Walker).

Poesía en un trabajo comercial

La relación de firmas es de tal calado que incluye a todos aquellos fotógrafos que alguna vez quisieron demostrar —y lo consiguieron— que también es posible perseguir la belleza y la poesía mediante un trabajo comercial y publicitario: Cecil Beaton, Man Ray, Norman Parkinson, Diane Arbus, Horst P. Horst, William Klein, Sarah Moon, Albert Watson, Herb Ritts, Bruce Weber, Corinne Day...

La tremenda retrospectiva de Berlín parte del análisis detallado de los archivos de la empresa Condé Nast —empresa editora fundada en 1909 y responsable de, entre otras revistas, Vogue, Glamour y Vanity Fair y gran impulsora de la contratación de fotógrafos artísticos o reporteros para la ejecución de trabajos de moda—.

Condé Nast abrió sus sedes por primera vez

La editorial abrió sus sedes en París, Nueva York, Londres y Milán para que la comisaria de la exposición, Nathalie Herschdorfer, seleccionase las fotos. No fue una tarea sencilla: los archivos de Condé Nast atesoran más de siete millones de imágenes y era la primera vez que permitían la entrada de un especialista en historia de la fotografía.

Son seductoras, provocativas, excentricas y, sobre todo, poderosas Los organizadores de Zeitlos schön quieren que los visitantes perciban como las fotos de moda, más que ningún otro género, "retienen el zeitgeist de sus décadas respectivas, así como los deseos individuales y sueños sociales". Al mismo tiempo, precisan, han servido para inspirar a otras disciplinas artísticas, por su condición de piezas "seductoras, provocativas, excentricas y, sobre todo, poderosas".

Terreno paradójico

Los fotógrafos comisionados por las grandes empresas a menudo contaban con suficiente presupuesto y libertad creativa para utilizar los encargos como campo de experimentación, situado "entre el comercio y la creatividad, lo masivo y las subculturas". En este terreno "paradójico", los fotógrafos más inquietos y valientes de los últimos años "elevaron a arte la alta costura", rompieron tabúes sociales y establecieron cánones de belleza que aún siguen vigentes.

La exposición permite constatar también la evidencia de que la importancia de la moda y los modelos ha decrecido progresivamente, ya que el toque personal de cada fotógrafo, su particular mirada de autor, es lo que realmente realza determinadas fotos y las convierte en eternas.