Los primeros vuelos con supervivientes españoles del accidente del crucero Costa Concordia, que encalló el viernes frente a la isla italiana de Giglio, han comenzado a llegar este domingo a España.

Empezó todo a templar (...), no nos dijeron ninguna salida Los primeros grupos de españoles comenzaron a partir desde las 8.55 horas de la mañana de este domingo (la misma hora en la España peninsular) desde el aeropuerto de Fiumicino a bordo de varios aviones con destino a Madrid y Barcelona, dijeron. Las fuentes diplomáticas españolas señalaron que el resto de pasajeros tienen previsto salir en vuelos regulares a lo largo de este domingo.

El número de españoles que viajaban en el Costa Concordia y que la naviera dijo que eran 177, no es fiable, según las fuentes diplomáticas, ya que los localizados no suman tal cifra.

El relato de los supervivientes

José Peña, residente en Palma de Mallorca, ha explicado a su llegada a El Prat que viajaba con diez amigos y que tuvieron que saltar al agua para escapar del barco que se hundía: "Escuchamos un sonido grande, no le dimos importancia (...), empezó todo a templar y nos dijeron que había sido un fallo eléctrico (...). "Estuvimos hora y media sin tener información (...), no nos dijeron ninguna salida y tuvimos que saltar al agua al ver que no quedaban botes y que el barco se estaba hundiendo y fuimos nadando hasta la costa", relata a los medios de comunicación.

La tripulación no sabía bajar los botes salvavidas ni colocarse los chalecos Otra crucerista de Mallorca, de nombre Francisca, ha destacado: "La tripulación no sabía bajar los botes salvavidas ni colocarse los chalecos salvavidas y cuando empezaron a bajar los botes, éstos se encallaban y no podían bajar hasta el agua", ha relatado.

Maria José Blanco, de Berga (Barcelona), ha denunciado por su parte "la falta de información y de organización de la tripulación". "Yo estaba en el camarote porque no me encontraba bien y decidí no salir aquella noche. Cuando estaba en la cama, oí que empezaban a caer cosas porque encima estaba el restaurante y se caían los platos", ha señalado.

"Como la familia estaba junta en el camarote, fuimos de los primeros en subirnos a un bote salvavidas", ha manifestado María José Blanco. "Nuestro bote iba prácticamente vacío cuando hubo gente que no tuvo luego ningún bote", ha dicho.

Nuestro bote iba prácticamente vacío cuando luego hubo gente que no tuvo ninguno Algunos de los supervivientes que llegaron procedentes de Roma al aeropuerto de Madrid-Barajas también indicaron en declaraciones a RNE que tuvieron que "saltar la barandilla desde una tercera planta hasta la lancha salvavidas". "Fue una experiencia dura", dicen otros.

Critican la actuación del capitán

Los pasajeros, que han perdido casi todos sus enseres y maletas, han recordado la experiencia y el miedo que han sentido y han lanzado duras acusaciones contra el capitán del barco y parte de la tripulación, mientras que se han mostrado satisfechos con la embajada española.

Hubo tripulantes que nos empujaban y daban codazos para salir ellos antes "Hubo tripulantes que nos empujaban y daban codazos para salir ellos antes" mientras se veían "náufragos sin salvavidas", ha relatado, a su llegada, la joven Inma Cuesta, de Alicante, quien, entre lágrimas, ha recordado su "pesadilla" destacando que se ha sentido "engañada" por la compañía que fletó el barco.

La misma pasajera ha relatado, mientras otros que la escuchaban asentían, que creyó ver cómo alguien empujaba a un señor español de unos 70 años y que padecía, aparentemente, una discapacidad intelectual, quien cayó al mar por esta causa.

Otro de los pasajeros llegados a Barajas, Carlos Carballa, relató cómo, estando en una lancha de salvamento, vio cómo el barco parecía inclinarse hacia él, por lo que se tiró a nadar y, en cerca de un minuto, pudo alcanzar la costa y salvar su vida. "No me importaría volver a viajar en barco", ha añadido Carlos, a pesar de todo, mientras mostraba a los periodistas las fotos que pudo hacer de la catástrofe.

Algunos pasajeros han recordado que escucharon, de boca de varios tripulantes, decir que el capitán estaba ebrio y había desembarcado llevándose mucho dinero, pero nunca llegaron a tener la oportunidad de comprobar si era cierto, porque no supieron nada de él hasta que, algunos de ellos, creyeron verle en tierra "muy pálido" mientras seguían llegando lanchas con pasajeros a la costa.

El ourensano Ricardo Mínguez, natural de Celanova y padre de Alejandro Mínguez, uno de los supervivientes gallegos del accidente del Costa Concordia ha asegurado que su hijo vivió "un caos". La sensación de caos y duras críticas contra la "tardanza" por la actuación es lo que le transmitió su hijo, ya que, según ha explicado, fue este sábado por la noche la última vez que pudo hablar con él.

Denuncia conjunta

Los primeros pasajeros españoles del crucero italiano Costa Concordia siniestrado también han anunciado su intención de presentar una denuncia conjunta contra la compañía. Así lo han asegurado los primeros cincuenta que han aterrizado este domingo en el Aeropuerto de El Prat (Barcelona) procedentes de Roma en un vuelo de Alitalia.

Los pasajeros, la mayoría catalanes, se han reunido de forma improvisada en el aeropuerto, tanto en Barcelona como en Roma, para confeccionar una lista de afectados. A la espera de reunir a todos los afectados, recopilan nombres, DNI y teléfono.