El mandato de Zapatero: del impulso del Estado social al desgaste por la crisis

  • A falta de 50 días para las autonómicas y municipales, ha confirmado los pronósticos que apuntaban al relevo y ha anunciado su retirada.
  • Fue investido presidente el 16 de abril de 2004 con todas las encuestas en contra.
  • Con la segunda legislatura llegó su calvario, al aprobar medidas impopulares.
  • FOTOGALERÍA: su presidencia, en imágenes.
José Luis Rodríguez Zapatero.
José Luis Rodríguez Zapatero.
JORGE PARÍS

Casi once años después de que José Luis Rodríguez Zapatero ascendiera a la secretaría general del PSOE, el hombre que más poder ha acumulado entre los socialistas, según reconocen sus propios compañeros, ha decidido dar el relevo en el partido y no optar a un tercer mandato en el Gobierno.

Cuatro meses antes de cumplir los 51 años y cuando faltan 50 días justos para las elecciones autonómicas y municipales, Zapatero ha confirmado los pronósticos que apuntaban al relevo y ha anunciado su retirada.

La crisis económica se ha llevado por delante el optimismo antropológico de aquel joven diputado casi desconocido que hace más de una década ganó por sorpresa las primarias del PSOE y que, contra todos los pronósticos, llevó a su partido a La Moncloa cuatro años después.

Su llegada a la secretaría del PSOE y al Gobierno

José Luis Rodríguez Zapatero, diputado por León desde 1986, dio un paso al frente en el año 2000 al encabezar la corriente reformadora 'Nueva vía', nacida con la idea de modernizar el PSOE tras la crisis de liderazgo en la que se veía sumido desde la dimisión de Felipe González en 1997.

El espíritu de este grupo, decidido a regenerar el partido "sin renegar a la herencia recibida", logró el milagro el 22 de julio de 2000, durante el 35º Congreso del partido, donde por nueve votos Zapatero ganó las primarias al veterano José Bono y llegó a la secretaría general del partido.

Esa nueva forma de hacer política caló en el PSOE, que le eligió en 2002 de forma unánime candidato a las elecciones generales de 2004.

Con todas las encuestas en contra, tres días después de los atentados del 11-M los socialistas ganaron esas elecciones, Zapatero fue investido presidente el 16 de abril y desde su llegada a La Moncloa decidió dejar su impronta cumpliendo compromisos y retiró las tropas españolas de Irak.

Comenzaron entonces cuatro años de renovación en la oposición, caracterizados por el "talante", el diálogo y la firma de importantes acuerdos con el Gobierno de José María Aznar, como el Pacto Antiterrorista.

Esta decisión se convertiría en la bandera de su primera legislatura, marcada por iniciativas emblemáticas para la izquierda como la ley del matrimonio homosexual, la reforma del divorcio, la ley de igualdad, la ley de Dependencia, la Alianza de Civilizaciones o la ley de la Memoria Histórica.

Durante su primer año, también paralizó la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE); modificó el Plan Hidrológico Nacional (PHN) y derogó el trasvase del Ebro.

Error en la negociación con ETA

Su proyecto más complicado, la negociación con la banda terrorista ETA, un diálogo en el que arriesgó hasta, como él mismo ha reconocido en varias ocasiones, equivocarse al confiar en que el fin estaba cerca pocos días antes del atentado de la T-4. Una vez ocurrido, el 30 de diciembre de 2006, Zapatero suspendió todas las iniciativas de diálogo con la banda, que había abierto en junio de ese mismo año.

Ese ha sido el principal error que se ha reprochado un presidente del Gobierno, calificado por sus colaboradores de serio, discreto, con las ideas claras, y a quien, al menos hasta los últimos tiempos, siempre le acompañaba la suerte.

Él ha hecho gala de su paciencia, su disposición al diálogo y su incapacidad para enfadarse, aunque algunos de los ministros que ha dejado caer en estos siete años de gobierno le han reprochado la frialdad con la que puede abandonar o apartar a sus colaboradores.

Se le ha criticado también su "personalismo" a la hora de gobernar y su tendencia a escuchar y rodearse de amigos y asesores cuyas ideas alcanzan más peso que las de los propios ministros.

Segunda legislatura: empieza su calvario

El 9 de marzo de 2008, Zapatero ganó por segunda vez las elecciones generales y en abril fue investido presidente en segunda vuelta, pero esta nueva legislatura se convirtió, casi desde sus inicios, en su calvario, abocado por la crisis a aprobar proyectos impopulares, alejados del ideario de la izquierda y contestados en la calle.

Entre ellos, la congelación de las pensiones, la supresión del cheque-bebé y la medida con mayor impacto en 2010: una rebaja media del 5% en los sueldos de los empleados públicos.

En octubre de 2010, Zapatero anunció la que hasta ahora es la mayor remodelación de un Gobierno en sus dos legislaturas. Los cambios afectaron a 7 ministerios, cambió de vicepresidente primero (a De la Vega por Rubalcaba) y eliminó dos carteras: Igualdad y Vivienda, que pasan a integrarse en las carteras de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad y Fomento, respectivamente.

La primera huelga general de su Gobierno tuvo lugar el 29 de septiembre de 2010, a raíz de la reforma laboral aprobada meses antes, en junio, y que entre otras medidas generaliza el contrato con indemnización de 33 días por despido.

En diciembre de 2010 se producirían varios hechos remarcables en la última etapa de Zapatero: la aprobación de una serie de medidas anticrisis (rebaja fiscal a las pequeñas y medianas empresas, la subida del impuesto sobre el tabaco y la privatización parcial de la gestión de los aeropuertos y Loterías) y la crisis de los controladores aéreos, que abandonaron sus puestos de trabajo de manera inesperada y masiva y provocaron el cierre del espacio aéreo.

Al día siguiente, en pleno puente de la Constitución, el Ejecutivo militarizó el servicio de los controladores y decretó el estado de alarma por primera vez en la democracia.

Sobre el último conflicto internacional en el que España participa, Libia, Zapatero aseguraba que España no siente una amenaza especial del terrorismo islamista por su participación en la coalición internacional, diferenciándola de este modo de la intervención estadounidense en Irak.

Este sábado ha anunciado que no volverá a ser candidato y ha dicho que, cuando hace siete años llegó a La Moncloa, ya pensaba que dos legislaturas eran un periodo razonable y conveniente, tanto para el partido como para el país y su propia familia. Una mujer y dos hijas que ha intentado mantener con celo detrás de los focos y que han sido su refugio en estos años.

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