Gus Hernández  Humorista

Lo peor que te puedes encontrar en un hotel o los peligros de sus habitaciones

Habitación y vistas desde el hotel GTM Maritim, de la oferta de Weekendesk.
Una habitación de hotel. 
Archivo

La gente tiende a pensar que los que más odian a sus semejantes son los sociópatas, los psicópatas o Pantoja con paparazzis en la puerta de Cantora, pero no. Las personas que más odian a otras personas son los arquitectos, aparejadores, ingenieros e instaladores que intervienen en la construcción de los hoteles.

Mi inquietud, mi trabajo y que me han echado de muchos sitios me ha llevado a dormir muchas veces en muchos hoteles. De los hoteles en los que las kelis están acostumbradas a encontrar cadáveres a medio descuartizar en las habitaciones a los de más lujo y renombre, he pernoctado en todo tipo de alojamientos. Y todos tienen las mismas trampas para la salud mental y física.

De fuera, a adentro, las puertas. Nada se cierra con más fuerza y ruido que una puerta de hotel. La alarma de mi móvil es una puerta de hotel cerrándose. Hay personas sordas que se han curado en un hotel a las siete de la mañana con la gente bajando a desayunar y dejando las puertas cerrarse libremente. En las fundiciones para cortar los bloques de acero los meten en una puerta de hotel y dejan que se cierre. Esas puertas no hacen ‘pum’, hacen onda expansiva.

Luego vienen lo de las temperaturas. ¿Gente quemando cajeros automáticos os parecen radicales? Radicales son las diferencias térmicas en una habitación de hotel.

Vamos a la ducha. Los ingenieros de los hoteles piensan que a la gente le gusta morir hervida. Es por eso que si pones el grifo al máximo de calor puedes dejar en el plato de ducha el puñetero anillo de poder y te lo desintegra. Yo a los tomates les hago una crucecita con un cuchillo en el culo y luego los meto en la ducha del hotel para que me los escalfe. Se pelan de maravilla. Satán era de color claro hasta que se duchó en un hotel y salió rojo. No se le quita. En una ducha de hotel metes un papel y arde. Los bomberos para apagar un incendio en un baño de hotel van con un lanzallamas, que está más frío.

Y en el otro extremo, el aire acondicionado. Lo tienen siempre a 27 grados. A 27 grados bajo cero. Qué frio, joder. Si llegas borracho a un hotel y sacas el pie para hacer ancla, por la mañana lo tienes como un témpano. Está tan helado que lo puedes usar para enfriar cubatas. El aire de esas habitaciones refrigera tanto que a Walt Disney le dijeron que se tumbara un rato en la cama y de ahí nació la leyenda de que está criogenizado. 

En los barcos pesqueros del Atlántico no hay pescadores, ni hielo, hay recepcionistas de hotel que van alojando a los atunes. Los besugos en la 302, un rape a la 506 y Paco, súbele una almohada de látex al congrio de la 907.

Bueno, hay una cosa en la que arquitectos, ingenieros y aparejadores de hotel sí son humanos: en lo de la solidaridad, la empatía y el compartir. Por eso los muros de las habitaciones aíslan el sonido lo mismo que un papel de fumar. Yo he escuchado polvos en habitaciones cercanas que si concibieron un hijo le pueden poner mi nombre porque yo estaba allí el día que lo hicieron. Ronquidos, pedos, rascar de garganta y la RAI 5 de un guiri italiano son la banda sonora de mi vida en los hoteles. Yo no pongo Spotify, pongo un vaso en la pared y arrimo la oreja.

Ah, hablando de compartir… LO DE CAGAR. A la gente que diseña baños en esas habitaciones les parece bonito que tu pareja te vea irte la pata abajo y por eso siempre ponen váteres sin puerta, puertas de cristal, correderas con más hueco que una entrada de metro… Si ligas y vas a un hotel lleva las cosas hechas o será un momento incómodo. Hay quien se tatúa cosas como "Siempre juntos", "Almas gemelas", "Amor de madre" y luego los diseñadores de interiores de hotel, que llevan en el brazo: "Tu caca es mi caca", "Contigo sin portón" o "Forever en cuclillas".

Vamos acabando con los llamados foscurit. Son esas cortinas gordas como blindaje de tanque que sirven para evitar que pase el sol. Y lo consiguen. De ver bien a la ceguera solo hay un foscurit de distancia. Los dinosaurios no se murieron porque llegara un meteorito, llegó una cortina de hotel y provocó un invierno total al bloquear el sol.

Pero bueno, siempre nos quedarán las camas y esa sensación de sábanas limpias. Si consigues abrirlas, claro, porque las camareras de hotel no hacen la cama, la fijan con pernos de acero del 12. Ha habido camas de hotel que yo las he tenido que abrir con una palanca. Hay tanta presión entre la colcha y la bajera que metes en medio un trozo de carbón y te haces un diamante. 

Ha habido gente que ha dormido en un hotel y al salir de la cama solo tenía dos dimensiones. En las camas de hotel no te metes, te deslizas. ¡Pero es que en las camas de hotel el niño no se me destapa! Señora, el niño tiene calambres de no moverse, que no le ha dormido, se le ha fosilizado, coño.

¿Por qué seguimos yendo? Por el buffet del desayuno. Nunca se experimenta más la sensación de desesperación que en esos desayunos. La expresión "como si no hubiera un mañana" se inventó a las ocho de la mañana en un hotel de Benidorm, entre los huevos revueltos y el bacon.

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