Caras de frutas, verduras y flores al más puro estilo Arcimboldo

Ficha educativa sobre Arcimboldo.
Ficha educativa sobre Arcimboldo.

Seguro que en muchas familias ya hay algún que otro experto en el estilo del célebre artista italiano Giuseppe Arcimboldo. Aunque quizá sea por inquietud artística personal, lo más probable es que quien haya examinado su obra más detenidamente sea con motivo de la tarea escolar de sus hijos, ya que el pintor renacentista se ha convertido en una figura recurrente cuando de manualidades y creatividad se trata.

Pequeños y mayores se han servido de los curiosos retratos de Arcimboldo para componer sus propias obras. Flores, frutas y verduras eran dispuestos por el artista en el lienzo dando lugar a sorprendentes bustos llenos de expresividad. A esta técnica se le llama 'cabezas compuestas' y se pueden utilizar otros elementos como los que empleaba el artista: libros, animales...

De la obra del italiano destacan también los bodegones invertidos, que son pinturas ambivalentes que permiten contemplar dos cuadros bien distintos, según la posición desde la que se observe. Así lo que a simple vista parece un bodegón de frutas y verduras colocadas en una cazuela se transforma en el retrato de un divertido personaje si se gira 180 grados.

Propuestas para imitar el estilo Arcimboldo

Uno de los ejercicios más comunes al más puro estilo Arcimboldo consiste en reproducir en un plato un retrato, utilizando para ello piezas de fruta y hortalizas. Los ojos pueden ser ciruelas o rodajas de naranja o limón, mientras que la sonrisa puede dibujarse con un plátano o una media luna hecha de sandía. Para la nariz, es posible ayudarse de una zanahoria, un brócoli o un tomate cherry, según se quiera conseguir un efecto u otro. Las orejas podrían ser gajos de manzana y se les puede añadir unas cerezas como pendientes. Para el cabello, un racimo de uvas o unas hojas de col podrían hasta imitar al pelo rizado. Las posibilidades son muchas.

Otra opción sería dibujar el retrato, tal y como hacía el propio pintor italiano, imaginando qué frutas o verduras pueden dar mejor resultado para esbozar un rostro, sin obligación de tenerlas en la despensa (ver imagen central).

Ambas propuestas son adecuadas para cualquier etapa educativa, desde infantil. Servirse de una foto del niño o de cualquier miembro de la familia para que trate de imitarla a base de productos de la huerta también puede resultar divertido.

Una vez más, es la imaginación al poder la que determinará un buen resultado... y un buen almuerzo o merienda porque después de diseñar la obra de arte habrá que comérsela. Eso sí, antes se recomienda hacer una foto para inmortalizar que nosotros también fuimos, por un momento, pupilos de Arcimboldo.

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