Sergio Ramos
Sergio Ramos, en el partido ante Rusia. EFE

Sergio Ramos tendrá que acostumbrarse: cada vez que pise un estadio inglés, escuchará pitos o abucheos. Es lo que ocurrió en los primeros compases del partido entre Inglaterra y España, cuando un sector de la afición de los 'Three Lions' le recordó al capitán español que tienen muy presente lo que ocurrió con Mo Salah en la final de la Champions.

Aquel incidente colea. El delantero egipcio es uno de los más queridos en la Premier League, y por eso la lesión que privó al Liverpool de uno de sus puntales en el partido de Kiev dolió mucho a los aficionados ingleses. Por eso, cada vez que Ramos tocó un balón, especialmente en los primeros minutos, tuvo que escuchar abucheos y pitidos.

No es la primera vez. Ya en el Mundial de Rusia, Ramos tuvo que escuchar cómo le pitaba la afición de Túnez en el amistoso previo al debut de España en la cita mundialista. Acusado de jugador sucio y de lesionar rivales, los tunecinos no le perdonaron la lesión del delantero del Liverpool.

Ramos, no obstante, no se amachambró ante Inglaterra, como no lo hizo antes. Acostumbrado a ambientes hostiles, el central del Real Madrid y de la Selección mantuvo su ascendencia sobre el resto de compañeros, y no le quemó el balón ni le entraron las dudas. Con el empate de España conseguido por Saúl, que cortó de golpe la alegría de los ingleses que se habían venido arriba con el tanto de Rashford, los abucheos remitieron ligeramente.

La tensión del encuentro era suficiente como para no centrarse en un único futbolista.