James Rodríguez, durante el encuentro entre Colombia e Inglaterra de Rusia 2018.
James Rodríguez, durante el encuentro entre Colombia e Inglaterra de Rusia 2018. EFE

Colombia ha caído de forma muy dolorosa en los octavos de final del Mundial de Rusia, después de perder por 4-3 en la tanda de penaltis frente a Inglaterra. El combinado cafetero logró igualar la contienda en el tiempo de descuento, pero finalmente los fallos de Uribe y Bacca acabaron condenando a los de Pékerman a la eliminación. Uno de los que más dolido estará con el regreso a casa será James Rodríguez, que tuvo que ver el partido desde la grada.

No ha sido un buen Mundial para James, que llegaba a la cita como una de las grandes estrellas, más después de ser uno de los jugadores más destacados -lo que le valió el reconocimiento definitivo a nivel internacional- en Brasil 2014. Sin embargo, las cosas no empezaron bien desde el primer momento para el futbolista del Bayern de Múnich, que no pudo ser de la partida en el primer encuentro frente a Japón, que el equipo cafetero acabó perdiendo.

En el segundo partido sí pudo ser titular, y fue el que Colombia, ante Polonia, venció con mayor solvencia. En el tercer partido, ante Senegal, se tuvo que retirar del terreno de juego lesionado, por culpa de un edema en el sóleo derecho que le impidió jugar frente a Inglaterra. El cuadro cafetero, a pesar de pelear hasta el último momento y forzar la prórroga, echó de menos a su gran estrella, y finalmente hincó la rodilla en la tanda de penaltis.

Al exjugador del Real Madrid se le vio en la grada, detrás del banquillo de Pékerman, y siempre muy nervioso. No poder estar sobre el césped es evidentemente un calvario para un futbolista, pero lo es más si cabe cuando sabes que eres la gran referencia ofensiva de tu equipo y no puedes ayudar a los tuyos sobre el terreno de juego. James bajó al campo para dar aliento en la tanda de penaltis, pero la eliminación confirma que ha sido una Copa del Mundo realmente complicada para él.